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Raíces
Entrevista

Lucy Patané, Andrés Mayo y una foto del folklore actual a través de siete artistas claves

Andrés Mayo, Manu Sija y Lucy Patané

Claudia Regina Martínez

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Ya que la música de raíz folklórica vive un momento de efervescencia, juntemos a varios de sus representantes nuevos más interesantes unos días en un estudio de grabación a ver qué pasa. Un poco así fue la idea que tuvieron el ingeniero de sonido Andrés Mayo y la cantante, guitarrista y productora Lucy Patané hace unos cuantos meses.

Armaron una lista y así fue como en marzo por casi una semana reunieron en una residencia artística en el Estudio Sonorámica en Mina Clavero, Córdoba, al cantante chubutense Tomi Llancafil, el multiinstrumentista tucumano Manu Sija, el cantautor uruguayo Mocchi, la pianista Noelia Sinkunas, la bandoneonista Milagros Caliva (ambas bonaerenses), la cantante y pianista misionera Flor Bobadilla Oliva y la cantante catamarqueña Nadia Larcher. De la experiencia, surgieron siete canciones inéditas, que se difundirán próximamente en un disco, y un documental, que se está terminando de editar.

Algunos eran amigos, otros ya habían tocado juntos alguna vez y otros no se conocían. Pero la experiencia resultó fructífera y motivadora y en los próximos días comenzará a circular un adelanto del resultado final.

En una charla con elDiarioAR, Mayo y Patané se explayaron sobre esta original residencia artística, que por el momento lleva el título de Proyecto Sonorámica. Y también algunxs de los músicos participantes dieron su testimonio (ver abajo).

-¿Cómo se les ocurrió juntar a este 'dream team' de músicos en una residencia artística?

-Lucy Patané: Hubo bastante de lo que se dice brainstorming. Nos juntamos bastante a pensar. En realidad, fue una idea inicial de Andrés, pero después se fue llevando para otros lados. Simplemente hubo una pequeña premisa o condición, que es que sean personas que están dando vueltas por el género folklore pero como bordeándolo, de alguna manera, personas que estén buscando experimentar o buscar algo diferente dentro de ese género. Entonces un poco empezaron a surgir los nombres.

-Andrés Mayo: A mí me gusta mucho sacar fotos. No literalmente hablando, sino retratar los momentos. Yo había producido un documental que se llama Charco - Canciones del Río de la Plata (2017), que por suerte todavía sigue girando, y me pareció que era una buena foto del momento que se vivía entonces. Y esto intenta hacer lo mismo, quizás un toque menos ambicioso en cuanto al despliegue de producción, pero la misma idea de decir: a ver, hay gente recontra talentosa, como dice Lucy, que salen de lo estándar y que uno sabe que están haciendo cosas y que merecen muchísima más visibilidad. Tenía esa idea, no sabía mucho cómo concretarla, pero sí que quería que fuera un retrato de este momento. Y la primera persona en la que pensé fue en Lucy para que me ayudara a tratar de llevarla lo más lejos posible en términos de producción artística y técnica. Y ahí sucedió que la tercera persona con la que nos juntamos fue Nadia Larcher. Tuvimos una reunión en su casa que estuvo buenísima y salieron un montón de nombres. Me acuerdo de haberme llevado de esa reunión anotados como 20 o 25 nombres, que eran todos espectaculares. Igual sabíamos que no iba a haber lugar para tantos. Después tuvimos que empezar a pulir para que la cantidad de gente estuviera de acuerdo con la cantidad de días, porque si llevábamos 20 personas no íbamos a poder estar solo cinco días. Y había también alguna limitación no solo de presupuesto, sino también de posibilidades de estar en un lugar en el cual estás aislado de todo. Y si nos quedábamos un montón de días como que todo arranca muy bien y en algún momento se empieza a desbandar.

- ¿En esos días se compusieron estas siete canciones que forman parte del proyecto? ¿Ya venían con las canciones? ¿Cómo fue ese proceso?

-LP: Cada persona llevó una canción. Las mostraron un poco antes, pero la verdad es que no hubo una preproducción. Fue un poco: estas son las ideas que se llevan y se tocaron y se grabaron ahí. O sea, no es que hubo un proceso previo. Se compartieron, sí, pero fue como una escucha y nada más. Entonces un poco el proceso era mostrar la canción en el momento y todes la iban arreglando y se grababa.

-Y son canciones inéditas, ¿no?

-AM: Sí, alguna creo que ya había sido grabada en otra versión. Pero en general, sí, eran inéditas. Y la idea que teníamos con Lucy era poder tener por lo menos un par de reuniones antes para que no fuéramos tan desprovistos, tan a ver de qué se trata, porque encima había gente que ni se conocía. Pero eso no pasó. Nos juntamos una vez, que estuvo muy bueno, a escuchar. Y eso fue todo. O sea que íbamos bastante en bolas, digamos. Pero salió bien. Salió muy bien. Lo que mejor funcionó para mí fue cómo nos organizamos humanamente y a nivel de tiempos. Porque si vos pensás en cinco días hacer siete temas es un montón. Y esto lo tengo que decir porque corresponde decirlo: aprendí mucho de Lucy, porque yo sentía que el tiempo que teníamos ahí nos iba corriendo y a ella la veía muy relajada. Y entonces yo miraba y decía: ¿cómo puede ser? ¿Por qué? Algo no me cerraba. Y después, con el paso de los días, me fui dando cuenta que esa era la actitud para que todo saliera bien. O sea, aprendí la estrategia.

-LP: Igual, sí, era un desafío muy grande que un grupo de personas se organice y entienda un proceso que, en realidad, nosotros tampoco es que fuimos con una forma de trabajo armada. Fue como, bueno, veamos a ver qué pasa en el momento. Hay un detalle importante y es que está todo grabado en vivo. O sea, estaban todas las personas adentro del estudio y se grababan todos los instrumentos a la vez. Y les músiques podemos perdernos mucho en los detalles cuando grabamos. Podés hacer mil versiones hasta que queda perfecto. Entonces el primer día creo que fue el más crucial, porque todes entendimos que no íbamos a ir a fondo a los detalles, sino que la búsqueda era que pase algo. Y en ese que pase algo muchas veces puede haber alguna que otra desprolijidad, pero lo que se registra en ese momento es único. Si después te ponés a corregir o a grabar por separado, todo eso se puede perder. Y ahí siento que empezó, que se entendió el proceso y fluyó a full.

- Y desde el principio esto quedó registrado en un documental. ¿Que qué es lo que muestra el documental?

-AM: Intenta ser una foto viva de ese momento. El documental está en proceso y sería un poco irresponsable contarte cómo va a ser hasta que no esté por lo menos bastante más avanzado. De hecho, va a salir un avance ya en estos próximos días. Pero el avance no pretende ser una muestra chiquitita de lo que va a ser todo el documental, sino que son imágenes que muestran registros totalmente al azar de momentos. Y esas imágenes mezclan un poquitito tomas de exteriores, alguna cosita que se hizo en tono de entrevistas. Lo que tiene de bueno es que una gran parte se hizo en fílmico, en 16 milímetros, y eso le da un toque muy especial a la imagen. Yo le tengo mucha fe y me encanta cuando charlamos con Lucy y vemos que se lograron las cosas más importantes. Se logró comunidad de gente que, en algunos casos, ni se conocían. Yo siempre doy el mismo ejemplo: Mocchi, que era quizás la persona más externa al grupo porque no tenía mucho contacto real con ninguno, se volvía en auto desde Mina Clavero. O sea, tenía un viaje largo y el resto se volvía en el bus. Bueno, cuatro personas cancelaron sus pasajes de vuelta para volverse con él. Espectacular. Y eso después de cinco días. En esos cinco días se dio una cosa de hermandad muy alucinante. Y después todo el mundo fue a los conciertos de quien tocaba. Iban todos. Eso es alucinante. Trasciende completamente el proyecto. El proyecto logró ya un objetivo sin haber salido todavía.

-¿Todos grabaron en todas las canciones?

-LP: Sí, sí, creo que sí. Quizás alguna que otra cosa, pero sí, siempre era estaban todos ahí adentro.

-¿Y cómo son entonces los próximos pasos?

-AM: La idea es que este primer avance sirva para hacer circular el proyecto. Tal vez ese avance sirva para contar de qué va y después salga todo junto el resto, que son dos partes: el documental y el disco, que no son exactamente lo mismo. Porque el documental quizás tenga partes de las canciones, pero no todas probablemente. Y el disco sí va a tener todo, las versiones completas. Incluso hay una versión muy hermosa de un tema de Flor Bobadilla que tiene una impro muy larga y esa impro puede que esté en el documental y no en el disco, o al revés. Son armados distintos para lo visual y para lo puramente auditivo.

-¿Tienen fechas ya?

-AM: Creo que antes de fin de año, porque el documental ya está en proceso y la idea es sacarlo antes de fin de año. Porque además el documental va a tener un recorrido en festivales. No es solamente colgarlo en YouTube. Adriano Bruzzese, que es el director, es una persona muy conectada con el cine. No tengo ninguna duda de que este documental va a girar, quizás no solo en los circuitos locales, sino muy probablemente afuera también. Porque además una cosa buenísima que pasa con este documental es que la gente es cada vez más conocida. De golpe vos la ves tocar a, no sé, Noelia Sinkunas en un megafestival acá y decís: ah, es la misma que está acá. Y empezás a linkear. Es toda gente re grosa y que dentro de diez años va a ser mucho más grosa todavía, mucho más conocida. Entonces va para arriba, digamos.

-Los dos tienen mucha experiencia en la música argentina, conocen muy bien el mundillo. ¿Por qué creen que surgió esta generación ahora haciendo un folklore así más experimental?

-LP: Creo que todo el tiempo se están dando esos fenómenos. Yo que soy un poco más del palo del rock estoy todo el tiempo analizando qué pasa, qué no pasa y cada tanto me cruzo con alguien de otra generación, más grande, que me dice: esto también pasaba en los 80. No soy una experta en género folklore, pero para mí todo se traslada a todos los géneros. Y todo el tiempo se están rompiendo ciertas estructuras. Me parece que ahora se ve un poco más porque todo es más visible con las redes, con todos los canales de difusión que hay. También la gente que convocamos está bastante en un circuito más disidente. Entonces también hay una cosa ahí de romper con muchas estructuras, no solamente con un género musical. Se da una combinación bastante fuerte de todo, de diferentes formas de ver la vida. Eso combinado con lo cultural es una movida bastante fuerte. Pero para mí todo el tiempo hay rupturas, todo el tiempo se rompe y eso abre a lo que viene después. Sí particularmente este grupo de personas tiene mucho talento real. Yo participé en algunas canciones tocando. Por lo general estaba del otro lado con Andrés, pero a veces tocando. Y yo ya he hecho cosas, por ejemplo con Noelia Sinkunas, varias veces, y no me deja de sorprender. Hay un talento que es muy grande y lo mejor es que saben qué hacer con eso. Porque no solamente es mover los dedos y poder tocar bien. Es qué tocas, qué decís, dónde lo decís, con quiénes lo decís. Me parece que esa parada un poco más política de alguna manera también lo hace un poco más visible.

-AM: Sí, yo creo mucho en los en los ciclos. Los ciclos son muy notorios en la Argentina y en cualquier parte del mundo. Y muchas cosas aparecen como pequeñas respuestas a lo que está pasando y pequeñas contraculturas. Así como apareció el rock en su momento y era la contracultura y era en sí mismo tremendamente cerrado. Y a Rata Blanca los putearon cuando tocaron en boliches de cumbia, por ejemplo. Y hoy en día esa contracultura es mezclar todo. O sea, Noelia Sinkunas tiene una banda de cumbia, que es Cachitas Now, tiene Flamamé, que hace chamamé, y toca tango. Y está todo bien y hace bien las tres cosas y podría hacer 10.000 más y todas las va a hacer bien. Finalmente estamos llegando a ese punto en el que la música no tiene ese tag y ese género, sino que realmente algo que cruza todas esas distinciones. Y en el medio, qué sé yo, el rock. Pero después el rock pasó al pop. Tuvimos un pop espectacular durante diez años y se lo vendimos a todo el mundo. Y después apareció el rock chabón de tres acordes que no se lo vendíamos a nadie. Y después aparecieron los Lucio Mantel y los Tomi Lebrero, cantautores. Después apareció el trap. Y ahora esto, que no tiene nada que ver con nada y que de alguna manera es sorprendente por todos lados. Yo la escucho tocar a Milagros Caliva y me emociona más que ningún bandoneonista argentino. No te lo puedo explicar. Y tiene 22 años, 23 años. O sea, ¿cómo sucede eso? No sé, pero es increíble. Entonces me parece que ahí hay algo y esa es la foto que yo quería que sacáramos.

“Raíces” fue un programa radial dedicado a la música de raíz de Argentina y Latinoamérica que la periodista entrerriana Blanca Rébori condujo durante más de 30 años en diferentes emisoras. Titulamos esta columna con ese nombre en homenaje a su labor.

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