SALUD

Qué alimentación debemos seguir si somos propensos a los cólicos renales

Cólico renal

Jordi Sabaté

Diario.es —

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Los cólicos renales o nefríticos son un trastorno renal debido a la obstrucción en algún punto de las vías urinarias que puede causar sangrados e infecciones, pero sobre todo dolores muy agudos y persistentes en las zonas lumbar y pélvico genital. 

Estos episodios de dolor tienen en un 80% de los casos origen en la creación de piedras o cálculos de compuestos precipitados en el riñón –litiasis urinaria– que se introducen en los conductos y los obstruyen, aumentando a su paso la orina la presión sobre los mismos, con lo cuál se hinchan y provocan dolor. 

A pesar de su intensidad, el dolor de los cólicos nefríticos termina una vez que se ha expulsado el cálculo por la vía urinaria, ya que no hay, para los casos no graves, otra alternativa que la micción de las piedras soportando el dolor, acaso disminuido por antiinflamatorios no esteroideos recetados por un médico. 

Ahora bien, la litiasis, aunque es un fenómeno ligado a factores metabólicos y por tanto genéticos, suele verse favorecida cuando la persona no observa la alimentación adecuada, es decir que ingiere alimentos ricos en los mismos compuestos que le puede provocar el cálculo. 

Así, algunos estudios señalan que en personas que han sufrido un primer cólico, este puede repetirse en el plazo de cinco años si no se observa una alimentación que evite los elementos precursores de la litiasis. Por lo tanto, es importante conocer qué alimentos conviene moderar en caso de ser propensos a los cólicos. 

Tipos de cálculo

Aunque la mayoría de los cálculos tienen como compuesto común el calcio –entre el 70 y el 80%–, este elemento es indispensable en el cuerpo y debemos buscar una alimentación que lo contenga, si bien sin vínculo con los otros compuestos que lo hacen precipitar formando arenilla y piedras. 

  • Cálculos de oxalato cálcico: se forman en presencia del ácido oxálico y el calcio. El ácido oxálico está muy presente en vegetales de hoja verde oscura. 
  • Cálculos de fosfato cálcico: cuando concurre fósforo y calcio, y la persona es propensa, se da esta tipología de cálculo. Las carnes animales de todo tipo son ricas en fósforo. 
  • Cálculos de ácido úrico: son mucho menos frecuentes que los anteriores, y se dan por la propensión de ciertas personas a acumular ácido úrico, la llamada gota. Las carnes son las principales fuentes de este ácido. 
  • Cálculos de cistina: son el 1% y se deben a causas genéticas sin relación directa con la alimentación. 

Consejos de alimentación 

El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y de Riñón de Estados Unidos ofrece una serie de consejos alimentarios, siempre en función del tipo de cálculo que se trate y con la condición de ser consensuados con un médico. De todos modos se observan en ellos algunos lugares comunes como el abuso de carnes, la baja hidratación o la poca presencia de proteína vegetal en la dieta. 

1. Hidratarse bien: a no ser que seamos personas con problemas renales previos, deberemos observar una regular hidratación con varios litros de agua al día. Ademas, en el caso de propensos a cálculos de cistina, es la única vía natural para prevenirlos. 

2. Evitar el abuso de vegetales de hoja: es válido para personas propensas a cálculos de oxalato, recomendando moderar las espinacas, la remolacha, el maní, el salvado de trigo, los frutos secos en general, así como el cacao o las infusiones de té.

3. Moderar el consumo de carnes: sirve tanto para propensos a cálculos de fosfato como de ácido úrico. Caben en este apartado tanto carnes de marisco y pescado azul como carnes rojas, pero también blancas de ave.

4. Equilibrar la dieta con fuentes alternativas de proteína vegetal: sobre todo las legumbres y los cereales integrales nos pueden dar un importante complemento en este sentido. También las nueces y demás frutos secos –salvo en el caso de propensos a cálculos de oxalato– aportan proteína de calidad.

5. Buscar el calcio sin el concurso de detonadores de los cálculos: debemos buscar fuentes de calcio en los vegetales, los lácteos –no en propensos a cálculos de fosfato–, los cereales integrales y los frutos secos –no en propensos a cálculos de oxalato o ácido úrico–, y prescindir de fuentes como carnes o huevos. 

6. Disminuir la ingesta diaria de sodio: está demostrado el vínculo entre sodio y frecuencia de cálculos en personas propensas.

7. Evitar alcohol e infusiones excitantes: debido a su efecto diurético y por tanto deshidratante.

J.S.

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