Disturbios, saqueos y represión policial en el centro de Barcelona durante una protesta juvenil “contra el sistema”
El centro de Barcelona fue escenario de disturbios, saqueos en 23 comercios y enfrentamientos con la policía durante la noche del sábado, en una protesta juvenil “contra el sistema” convocada a través de las redes sociales. La marcha llevaba el lema “Instituts Indignats”, traducción del movimiento “Lyceés Indignés”, que impulsa las movilizaciones estudiantiles de las últimas semanas en Francia.
Los datos de las detenciones proporcionados por la policía catalana reflejan la juventud de los participantes en los disturbios: fueron detenidas 128 personas, 72 de ellas menores de edad. Del total de detenidos, solo dos tenían antecedentes y seis eran mujeres.
Además de las detenciones, la policía labró 68 actas administrativas tras incautar armas blancas, aerosoles y pirotecnia. Los bomberos apagaron 33 incendios en mobiliario urbano y contenedores, mientras que 14 agentes de la policía catalana resultaron heridos, cuatro de ellos de gravedad.
“No permitiremos que vandalizar comercios e intimidar a las personas que pasean por Barcelona quede impune”, advirtió el alcalde, Jaume Collboni, quien anunció que el Ayuntamiento se presentará como querellante en las causas judiciales que se abran contra los detenidos.
El alcalde lanzó un mensaje de firmeza. “Iremos hasta el final. Esto tendrá consecuencias para los mayores de edad y para los padres de los menores”, afirmó Collboni. En España, los padres no pueden ser sancionados penalmente por los delitos que cometan sus hijos, ya que la responsabilidad penal es individual. Sin embargo, en algunos casos pueden tener que hacerse cargo de las indemnizaciones por los daños causados por los menores, si así lo determina un juez.
Según explicó la consejera de Interior, Núria Parlon, los disturbios fueron protagonizados por unas 500 personas “desordenadas, sin organización” y al margen de cualquier protesta amparada por el derecho a manifestarse o vinculada con una causa social.
“Uno puede tener rabia o estar en contra de las injusticias, pero nada de lo que pasó esta noche en Barcelona tiene que ver con eso”, enfatizó Parlon, quien atribuyó los incidentes a un “efecto espejo” de las protestas estudiantiles en Francia. “Tolerancia cero ante las conductas violentas”, agregó.
La protesta, que reunió a varias decenas de jóvenes, la mayoría vestidos de negro y algunos estudiantes secundarios, comenzó en la plaza de Cataluña. Los manifestantes se enfrentaron con la policía catalana y prendieron fuego a algunos contenedores y a la sombrilla de una terraza.
Todo ocurrió ante una gran afluencia de vecinos y turistas que se encontraban en el centro de la ciudad durante la tarde del sábado, a pocos metros del acampe por el derecho a la vivienda instalado desde hace semanas en la plaza de Cataluña de Barcelona.
La manifestación no había sido comunicada al Departamento de Interior, según fuentes policiales. Varios grupos de manifestantes comenzaron a romper vidrieras —la Agencia Catalana de Noticias registró el saqueo de un comercio en la ronda Universitat— y a tirar motocicletas al suelo.
La policía catalana persiguió a los manifestantes por la zona para contener los disturbios. Por su parte, la Guardia Urbana de Barcelona cortó el tránsito en los alrededores de las plazas de Cataluña y Universitat, donde se concentraron los incidentes. Los comercios de la zona, entre ellos El Corte Inglés, bajaron las persianas para evitar daños.
Según la policía catalana, “grupos violentos de personas con la cara tapada” quemaron contenedores, vandalizaron el mobiliario urbano y arrojaron piedras contra los agentes, por lo que recomendaron no acercarse a la zona.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, agradeció la labor de la policía catalana “para proteger a la ciudadanía y al comercio”. “Protestar es un derecho democrático. Agredir, intimidar o causar destrozos no lo es”, agregó.
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