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Crisis en Francia

La calle mantiene la presión sobre Macron con marchas masivas pese a las trabas del Gobierno

Multitudinaria manifestación este sábado en París.

Amado Herrero

París —

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Grandes manifestaciones convocadas por sindicatos de trabajadores y estudiantes, acompañados por chalecos amarillos, tuvieron lugar este sábado en París y en muchas ciudades francesas. Una nueva jornada de movilización que se desarrolló bajo estrictas medidas de seguridad y limitaciones impuestas por el Gobierno, en un contexto de tensión, tras los acontecimientos del sábado pasado y la prohibición de numerosas marchas en diversos puntos del país.

Los reclamos volvieron a centrarse en la defensa de los servicios públicos, la falta de recursos del sistema educativo, el poder adquisitivo y la justicia social. Cuestiones a las que se sumaron las críticas contra la respuesta policial de las autoridades desde que comenzaron en septiembre las primeras protestas de los estudiantes. Y también contra las limitaciones a la libertad de manifestarse decretadas esta semana por el Ejecutivo.

Pese a este contexto de tensión y al mal tiempo, en París marcharon unos 110.000 manifestantes, según datos gubernamentales (250.000 según los organizadores), la misma cifra que la semana pasada. A nivel nacional, el Ministerio del Interior señala una movilización de 410.000 personas, algo menor que las 550.000 del sábado pasado (la CGT habla de 800.000 manifestantes, al mismo nivel).

Los sindicatos denunciaron además que el viernes, a solo un día de la manifestación, la Prefectura de Policía de París impuso a último momento un recorrido alternativo por los límites exteriores de la ciudad, pese a que ya se había acordado un primer recorrido entre las plazas de la Bastilla y la Nación. Una situación que los organizadores apelaron ante la Justicia, pero su recurso fue rechazado el sábado por la mañana por el tribunal, por falta de tiempo para examinar los argumentos.

“La práctica habitual de la prefectura [equivalente a la representación del Gobierno nacional en una jurisdicción] consiste en prohibir las manifestaciones (muy) tarde, se trata de un problema recurrente”, denunció en X Nicolas Hervieu, especialista en derecho público y derecho de las libertades, en Sciences Po y en la Universidad de Évry. “Esto equivale a permitir que la autoridad pública organice su propia impunidad. Y va en contra de los principios establecidos por el Consejo de Estado”.

Finalmente, los sindicatos y los organizadores de la manifestación parisina aceptaron el recorrido impuesto para no “poner en peligro a los manifestantes”, ante el riesgo de enfrentamientos con la policía. Al mediodía, un secretario confederal de la Confederación General del Trabajo (CGT), Thomas Vachern, denunciaba el “caos generalizado” que intentaba sembrar el Gobierno, al querer “crear distracciones, sembrar la discordia y dividir a la población”, así como poner a la Justicia en una situación en la que “no tiene tiempo para pronunciarse”.

En líneas generales, las manifestaciones transcurrieron sin incidentes, aunque al final de las marchas se registraron intervenciones policiales y momentos de tensión en ciudades como París, Marsella y Rennes, entre otras. También en Lyon, donde toda manifestación estaba prohibida. En la capital, una vez finalizada la marcha, la policía recurrió a un camión hidrante y gases lacrimógenos para dispersar a grupos de personas que se negaban a abandonar el punto de llegada, alrededor de la Puerta de Vincennes. Los manifestantes lanzaron proyectiles contra las fuerzas de seguridad, que respondieron con granadas lacrimógenas.

Congreso de Agrupación Nacional

Otro de los focos de atención de la jornada estuvo en la ciudad de Orleans, donde unas 11.000 personas, según la prefectura (26.000 según los organizadores), participaron en una manifestación diferente, esta vez en contra de Agrupación Nacional, el partido de Marine Le Pen, que celebra un congreso allí este fin de semana. El sábado Jordan Bardella fue reelegido —sin oposición— presidente del partido; el domingo está previsto que Le Pen inaugure oficialmente su campaña presidencial con un discurso.

En Orleans, como en el resto del país, el operativo de seguridad desplegado fue “masivo”, según la expresión utilizada por el ministro del Interior francés, Laurent Núñez. Núñez, en el centro de las críticas por el operativo de seguridad insuficiente del sábado 17, indicó el viernes la “movilización en el espacio público de 70.000 policías y gendarmes, tanto efectivos locales (…), como compañías republicanas de seguridad y escuadrones de la gendarmería móvil”, es decir, 10.000 efectivos más que el 17 de octubre, incluyendo unidades de élite que se movilizarían en casos excepcionales, así como helicópteros y vehículos blindados.

Límites a la libertad de manifestación

Los reclamos de los estudiantes —ausencias de profesores no reemplazados, reparación de las instalaciones y reforma del sistema de acceso a la educación superior— y las tomas de establecimientos educativos que habían marcado la actualidad de las últimas semanas quedaron eclipsados por el impacto en la opinión pública francesa de los hechos de violencia ocurridos en los alrededores de varias manifestaciones, en París y en toda Francia.

Esta semana, ese debate se transformó en una discusión sobre los límites a la libertad de manifestarse impuestos por el Gobierno. El jueves, el presidente Emmanuel Macron afirmó ante las cámaras, al término de una reunión del consejo de seguridad, que “la recomendación general es que no hubiera manifestaciones en los próximos días” y que las solicitudes para manifestarse presentadas por “personas que carecen de legitimidad para ello” serían rechazadas. “Cuando no se trate de organizaciones sindicales, siempre que sea posible, las prohibiremos”, insistió el presidente.

A los toques de queda nocturnos y localizados decretados en varias ciudades francesas, incluida la capital, el Gobierno había añadido esta semana prohibiciones totales o parciales en varios puntos. En Marsella o en Limoges, el Gobierno ordenó la prohibición de cualquier manifestación para este sábado, una decisión suspendida por la Justicia. En otras localidades, como Burdeos, las autoridades habían prohibido las manifestaciones en el centro de la ciudad, debido a la preocupación de los comerciantes locales por los antecedentes del sábado pasado.

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