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Entre la euforia y la desconfianza

Festejos de venezolanos en el Obelisco tras la captura de Maduro

Venezolanos celebraron en el Obelisco.

León Nicanoff

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“Y ya cayó, y ya cayó, ese hijueputa ya cayó”, coreaban a las cinco de la tarde cientos de venezolanos que se congregaron en el Obelisco para festejar la captura de Nicolás Maduro, tras la intervención militar de Estados Unidos en territorio venezolano durante la madrugada.

“Cómo bailan las caraqueñas”, cantaba desde una esquina un hombre subido a un escenario improvisado, mientras un grupo de mujeres movía las caderas envueltas en banderas de su país. A unos metros, Erica Hernández (31) y Leonel Osorio (30) observaban la escena sin algarabía. Erica dio un trago a una botella de champagne.

“Estamos súper contentos” dijo, tras secarse la boca. “Hace 26 años que estamos esperando esto, desde Chávez hasta Maduro, pero somos escépticos”.

Cientos de venezolanos se reunieron en la Ciudad de Buenos Aires.

La pareja, oriunda de Caracas, vive desde hace siete años en Buenos Aires, adonde llegó empujada por la crisis económica. “Tristemente Estados Unidos tiene que hacer un gobierno de transición. No es correcta la intervención, pero en este caso es necesaria”, dice Leonel. Y agrega: “Las derrotas sucesivas que hemos tenido nos hacen escépticos. No sabemos qué va a pasar, pero esto tenía que terminar”.

El éxodo forzado por la crisis

La joven pareja es parte de los casi ocho millones de personas que abandonaron Venezuela en los últimos diez años, poco más del 27% de su población, cuando el país caribeño entró en una espiral inflacionaria que perdura hasta hoy. Los años de mayor inflación, según el Banco Central de Venezuela, fueron 2018, con 130.060%, y 2017, con 862,6%, mientras que en 2025 alcanzó 556%, de acuerdo con Bloomberg News.

Esta es la principal razón del éxodo venezolano, considerado el segundo mayor desplazamiento del mundo. La mayoría de quienes se fueron residen en la región: 6,7 millones en diciembre de 2024. El principal destino es Colombia (2,8 millones), seguido por Perú (1,7 millones), además de Brasil, Chile y Ecuador.

Banderas de Venezuela, Estados Unidos y Argentina flamearon en el Obelisco.

En Argentina, según el Censo 2022, habitan 161.495 personas nacidas en Venezuela sobre un total de 1,93 millones de extranjeros. Se estima que para 2024 ese número haya crecido hasta 197.395 habitantes, lo que ubica a los venezolanos solo por detrás de paraguayos y bolivianos entre las comunidades migrantes.

La vida en Argentina

María Fernanda Rojas, 36 años, administrativa, llegó a la Argentina en 2018. “Yo me vine con una valija y algo de plata que en pocos meses no valía nada”, cuenta mientras le da un sorbo a una lata de cerveza. Dice que dormía cuando la llamaron para contarle sobre la intervención estadounidense y que todavía cree que es un sueño. “Por primera vez en mucho tiempo siento que alguien de afuera está haciendo algo en serio. Acá la gente votó y el cambio llegó. En Venezuela eso no pasa, por eso muchos estamos acá hoy”.

Sentada sobre el pasto, a centímetros del asfalto, una familia emocionada intercambiaba palabras con un conductor que bajó la ventanilla para gritar: “Ahora vuélvanse a su país, vendepatrias”. El tránsito se reanudó justo cuando el hombre más robusto del grupo caminó serio hacia el auto, que arrancó mientras su conductor sacaba un dedo por la ventanilla.

Hubo cantos y bailes en celebración por lo sucedido.

En su lugar frenó otro vehículo. El conductor sonrió: era Iñaki Gutiérrez, acompañado por su novia. La familia transformó la bronca otra vez en emoción. “Es Iñaki”, repitieron varios. “Son muchas cosas para un solo día”, dijo uno de ellos. La “Pepona” intentó estacionar, pero un agente de tránsito se lo impidió. Sacó la cabeza por la ventanilla y gritó: “Viva la libertad”. “Viva la libertad”, corearon.

Trabajo, política e incertidumbre

Para las seis de la tarde, la zona del Obelisco estaba colmada y más venezolanos seguían llegando. “Estamos pidiendo para Venezuela lo que Trump está haciendo con Argentina: que intervenga, invierta y haga crecer el país”, dijo un hombre de mediana edad. A su lado, Kenders Fandiño, caraqueño de 35 años, agregó: “Lo único que pedimos es el cese de la dictadura. Y que lo haga Estados Unidos está bien”. Trabaja con una aplicación de transporte, vive desde hace diez años en Argentina y no sabe si volverá: formó familia con una jujeña. “Estamos bien”, resumió.

El derrumbe del poder adquisitivo, la pérdida de ahorros y la dolarización de hecho de la economía empujaron a millones de personas a dejar el país. Así, Argentina se convirtió en uno de los destinos del éxodo regional. En comparación con otros países, mantuvo una política de recepción relativamente abierta: la legislación migratoria garantiza el acceso a salud y educación públicas y se implementaron medidas para facilitar la regularización.

“No fue fácil, pero acá pude regularizar mis papeles, trabajar y mandar ayuda a mi familia”, dice Ana Carolina, 41 años, enfermera, que llegó en 2016. “Argentina me dio una oportunidad cuando allá no había futuro, aunque no me quiero quedar para siempre”.

La Disposición 520/2019 creó un Programa de Asistencia a Migrantes Venezolanos que permitió tramitar residencias incluso con documentación vencida. En términos laborales, distintos estudios muestran una alta tasa de inserción, aunque con precarización e informalidad.

Desde temprano, venezolanos en Argentina comenzaron a movilizarse.

Luis Ramírez, 39 años, oriundo de Maracay y licenciado en Administración, llegó en 2017. Primero manejó para aplicaciones; con el tiempo pudo abrir un pequeño local gastronómico. “No es fácil, pero acá se puede empezar de nuevo. En Venezuela perdimos todo. Por eso muchos miramos con atención lo que está pasando, porque queremos volver, pero a un país donde valga la pena esforzarse”.

Aunque no actúan como un bloque electoral organizado, los venezolanos en Argentina se consolidaron como un actor político visible, a través de movilizaciones vinculadas a la situación en su país y de su acercamiento a los gobiernos de Mauricio Macri primero y Javier Milei después. “Apoyamos a Milei y repudiamos el kirchnerismo, que es como el madurismo”, dijo Fandiño. “Aunque todavía no sabemos qué puede pasar”.

A las seis y media de la tarde se registró el momento de mayor clima festivo. Con música caribeña de fondo, los migrantes bailaban, bebían y cantaban alrededor del Obelisco. “Agradecemos a Milei que siempre estuvo con nosotros”, se escuchó desde el escenario. “Hoy merecemos festejar que cayó Maduro. Mañana vemos cómo sigue esto”, concluyó uno de los cientos de venezolanos presentes.

LN/MF

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