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Crisis internacional

La guerra de Trump en Irán golpea la economía de EE.UU. y agrava su crisis política en año electoral

Donald Trump en un acto con el Inter Miami CF en la Casa Blanca.

Andrés Gil

Corresponsal en Washington —

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No era difícil de imaginar: lanzar bombas en Oriente Próximo siempre tiene como efecto secundario el encarecimiento del petróleo. Y, por tanto, de los procesos industriales, la bolsa de la compra y, también, de los combistibles que echan en sus gigantescos autos los ciudadanos estadounidenses. Y, en este caso, si el que recibe los bombazos es un país, Irán, con capacidad de bloquear uno de los pasos clave de petroleros –el estrecho de Ormuz–, iba a ser cuestión de horas que el alza de los precios empezaran a notarse en todas las estaciones de servicio de Estados Unidos.

Y eso ya está pasando: el presidente de EE.UU. que se quiere presentar ante la ciudadanía como la persona más preocupada por los costos de la vida está haciendo, entre los aranceles y la guerra, cada vez más caro el día a día de sus votantes.

Así, los precios de las naftas en EE.UU. volvieron a subir este viernes: el precio del galón –3,78 litros– se encareció en 34 centavos –un 11%– desde el inicio de la guerra contra Irán hace una semana. En efecto, el precio medio de la nafta sin plomo alcanzó los 3,32 dólares por galón el viernes, el más alto desde septiembre de 2024, según los datos de la American Automobile Association (AAA).

El aumento de los costos supone un grave problema político para Donald Trump, quien presumió con frecuencia de la caída de los precios de los combustibles durante su segundo mandato con exageraciones hasta el punto de afirmar que en muchos estados estaba por debajo de los dos dólares el galón, cosa que es falsa. Además, tras las subidas de esta semana, los precios son ahora más altos que cuando comenzó el mandato.

En una entrevista el jueves con Reuters, Donald Trump sugirió que los ataques en Irán eran su prioridad y que estaba dispuesto a asumir energéticos: “Bajarán muy rápidamente cuando esto termine, y si suben, suben; pero esto es mucho más importante que los precios de los combustibles suban un poco”

En un acto con el Inter de Miami en la Casa Blanca, Trump bromeó con las preocupaciones del secretario del Tesoro, Scott Bessent, por las consecuencias económicas de la guerra: “Ayer mi Administración anunció medidas para ayudar a mantener bajos los precios del petróleo, incluyendo un seguro para los petroleros que transitan por el Golfo, un territorio bastante peligroso. Están en camino nuevas medidas para reducir la presión sobre el petróleo. Lo teníamos muy bajo, pero tuve que dar este pequeño rodeo [en alusión al ataque ilegal contra Irán]. Scott me dijo: '¿Tienes que hacerlo ahora?'. Y le dije: 'Tengo que hacerlo, Scott, claro'. Todos, incluido Scott, creen que realmente no teníamos otra opción. Iban a atacarnos si no los atacábamos nosotros, porque están locos. Y, a largo plazo, las medidas tomadas aumentarán la estabilidad de la región, los precios del petróleo, los mercados bursátiles y todo lo demás. Tenemos un gran país”.

Mientras tanto, los futuros del crudo nacional subieron alrededor de un 30% desde que comenzó la guerra el 28 de febrero, un aumento que las refinerías de petróleo repercutieron a los consumidores en las estaciones de servicio o a las empresas en forma de aumento de los costos del diésel: el aumento de los precios de la energía afecta a todo, desde el costo de un billete de avión hasta la calefacción de las casas.

Por el estrecho de Ormuz, además, pasa un tercio de los fertilizantes del mundo. Los precios de los fertilizantes, que ya se encontraban en sus niveles más altos en décadas, siguieron aumentando durante la última semana, lo cual se produce en un mal momento para los agricultores de EE.UU., que se están preparando para la temporada de siembra de primavera.

Matt Duss, exasesor de política exterior de Bernie Sanders entre 2017 y 2022 y actual vicepresidente e investigador del Center for International Policy, reflexionó en elDiario.es sobre el impacto de la guerra en la presidencia de Trump, informó Javier Biosca: “Creo que ya le está saliendo mal. Creo que ya es una catástrofe. Ya es impopular. Nadie dudaba de que EE.UU. e Israel tenían la capacidad de destruir muchas cosas. Eso no impresiona. La pregunta que se hacen los estadounidenses es: ¿me hace esto más seguro? ¿le da esto a mi hijo un futuro mejor? ¿hace que me suban el sueldo? No. Es solo gastar y malgastar el dinero de los contribuyentes. Además, es un incumplimiento total de la promesa electoral de Trump de ser un presidente a favor de la paz. Ahora ha iniciado una guerra ilegal e innecesaria de cambio de régimen, que es exactamente contra lo que él advirtió. Ya vemos oposición desde dentro del movimiento MAGA. Gente como Tucker Carlson, Steve Bannon... Hay un núcleo duro de seguidores acérrimos de Trump que siempre lo seguirán, diga lo que diga, pero creo que hay más votantes independientes que se sienten atraídos por el mensaje antisistema de Trump y que se preguntan: 'Esto no es por lo que voté”.

Trump recurre a Rusia y Venezuela

La preocupación por el impacto de la escalada de precios del petróleo en los bolsillos de los estadounidenses en pleno año electoral, con las elecciones legislativas de mitad de mandato el próximo noviembre está llevando a la Administración Trump a acelerar en sus planes extractivos en Venezuela, al tiempo que decidió relajar las sanciones al petróleo ruso con la esperanza de que eso contribuya a frenar la inflación.

Así, EE.UU. decidió eliminar temporalmente las sanciones sobre las ventas de petróleo ruso a India. La exención temporal de 30 días para permitir que las refinerías indias compren el petróleo representa un cambio importante en la política de Washington frente a Rusia. India importa alrededor del 90% de su suministro de crudo y se convirtió en el mayor comprador de petróleo ruso después de la invasión de Ucrania. Un petróleo que sus refinerías también han revendido en otros mercados, como el europeo, suponiendo una financiación indirecta para Rusia que sorteaba las sanciones directas.

Washington impuso un arancel del 50% a las importaciones indias alegando que las compras de petróleo por parte de India ayudaban a financiar la guerra de Rusia contra Ucrania.

La decisión fue anunciada por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, en X: “Para permitir que el petróleo siga fluyendo hacia el mercado mundial, el Departamento del Tesoro está emitiendo una exención temporal de 30 días que permitirá a las refinerías de India comprar petróleo de Rusia. Esta medida, deliberadamente a corto plazo, no proporcionará un beneficio financiero significativo al gobierno ruso, ya que solo autoriza transacciones relacionadas con petróleo que ya se encuentra varado en el mar”.

Pero no es solo Rusia. EE.UU. también está apuntando a Venezuela. El secretario de Interior de EE.UU., Doug Burgum, explicó al término de su visita a Caracas para reunirse con la presidenta interina, Delcy Rodríguez: “Un buque cisterna con petróleo venezolano tarda cuatro días en llegar a EE.UU. A veces tarda 40 días en llegar a Asia. La gente está preocupada por los precios del petróleo y el gas en Estados Unidos, y Venezuela tiene los recursos”.

Y añadió: “Con la alianza con Venezuela, tenemos la oportunidad de trasladar el centro geopolítico de Medio Oriente al hemisferio occidental [América]. Sin el liderazgo audaz, valiente y decisivo del presidente Trump, ni siquiera estaríamos hablando de estas increíbles alternativas estratégicas”.

Rechazo del votante y cisma MAGA

Según una encuesta de esta semana de NBC News, la mayoría de los votantes desaprueban la forma en que Trump está manejando la situación en Irán y creen que EE.UU. no debería haber atacado el país. La encuesta muestra el rechazo a la acción militar lanzada por un presidente que hizo campaña contra las “guerras interminables”.

Aunque el apoyo a la Casa Blanca está fracturado entre demócratas y republicanos, una pequeña pero notable parte de estos últimos está descontenta con la decisión de iniciar una guerra en Medio Oriente.

Así el 54% de los votantes desaprueba la gestión de Trump con respecto a Irán, frente al 41% que la aprueba y el 5% que dice no tener opinión o no estar seguro. Un porcentaje similar, el 52%, afirma que EE.UU. no debería haber emprendido la acción militar, mientras que el 41% dice que sí debería haberlo hecho y el 7% afirma no estar seguro.

“MAGA es Donald Trump”, clamó esta semana el presidente de EE.UU. Y lo hizo porque importantes figuras de sus filas, como el expresentador de la Fox Tucker Carlson, la excongresista Marjorie Taylor Greene o la comentarista Megyn Kelly se mostraron totalmente en contra de la guerra en Irán.

“Es la guerra de Israel. No es la guerra de Estados Unidos”, dijo Carlson: “Por eso estamos viendo este esfuerzo enloquecido, histérico, de hecho, por purgar a cualquiera del movimiento conservador o MAGA, sea el que sea, que tenga alguna duda sobre la sensatez de esta guerra”:

Y la analista ultra Megyn Kelly señaló: “Ser conservador, partidario de Trump o formar parte del movimiento MAGA no significa que tengas que aceptar otra guerra en Medio Oriente”.

“Esto no es EE.UU. primero, es EE.UU. lo último”, dijo, por su parte, Taylor Greene: “Estamos viendo lo que le está pasando al hombre al que apoyé, al que apoyaste, al hombre que denunció lo que ocurrió en Irak”.

Dave Smith, cómico y podcaster que apoyó a Trump en 2024, también se expresó con mucha oposición: “Donald Trump se lo ha buscado. Y ya se vislumbra cómo esto afectará a los republicanos en las elecciones de mitad de mandato de este año e incluso en las elecciones presidenciales de 2028. Espero que los republicanos pierdan las elecciones de mitad de mandato de este año. Es necesario para el país. Deben ser destruidos, y ningún integrante de esta Administración puede ser apoyado en 2028, fuck JD, Vance, Marco Rubio y Tulsi Gabbard”.

Problemas con las armas

La velocidad con la que Estados Unidos está gastando armas y munición en Irán elevó la preocupación por las reservas en EE.UU. y los aliados del Golfo.

Como consecuencia de eso, Trump mantuvo el viernes una reunión con los principales fabricantes de armas en la Casa Blanca. Y anunció un acuerdo para cuadruplicar la producción de “armamento de clase exquisita”.

“Acabamos de concluir una reunión muy positiva con las mayores empresas fabricantes de material de defensa de EE.UU., en la que hemos hablado sobre la producción y los calendarios de producción”, afirmó Trump en Truth Social. 

Según Trump, “han acordado cuadruplicar la producción de armamento de 'clase exquisita', ya que queremos alcanzar, lo antes posible, los niveles más altos de cantidad. La expansión comenzó tres meses antes de la reunión, y las plantas y la producción de muchas de estas armas ya están en marcha. Contamos con un suministro prácticamente ilimitado de municiones de grado medio y medio-alto, que estamos utilizando, por ejemplo, en Irán y que recientemente se ha utilizado en Venezuela”. 

“Las empresas representadas [en la reunión] fueron los directores generales de BAE Systems, Boeing, Honeywell Aerospace, L3Harris Missile Solutions, Lockheed Martin, Northrop Grumman y Raytheon”. 

Según Trump, habrá otra reunión similar dentro de dos meses. 

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