Opinión

El mundo del trabajo y las organizaciones sociales que el peronismo decide desconocer

El último discurso de Cristina Fernández de Kirchner abrió un debate al interior de las organizaciones sociales

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La última aparición de Cristina Kirchner en un plenario de la CTA flanqueada por Hugo Yasky y Jorge Ferraresi ha desatado un enfrentamiento con consecuencias aún incalculables. El centro de la tormenta es la legitimidad de las organizaciones sociales para construir una mediación entre los fondos estatales y los trabajadores de la economía popular. 

Dejemos anotado acá lo que dijo Cristina: “El Estado nacional debe recuperar el control, la auditoría y la aplicación de las políticas sociales que no pueden seguir tercerizadas. Es el Estado el que debe tener el monopolio… así como el Estado debe tener el monopolio de la fuerza ¿o se le ocurre a alguien que podemos tercerizar la policía? Porque a mí no me gusta que me quieran convencer que eso es peronismo. Eso no es peronismo, el peronismo es laburo, trabajo. El peronismo no es depender de un dirigente barrial para que me dé el alta y la baja. No y sobre todo las mujeres que son las más explotadas. Son las que revuelven las ollas en los merenderos, las mujeres son las que más las basurean en prácticas misóginas y machistas. Entonces, que el Estado recupere en nombre de los que nos dieron vida, en nombre de Perón y de Evita. Si Evita los viera ¡Mamita, mamita, mamita, mamita!”.

Vayamos más atrás: ¿quiénes son los trabajadores empobrecidos durante décadas con la excepción de los años del kirchnerismo que trajeron alivio y algunos derechos? ¿Cuántos son? ¿Cómo se organizan? Juan Grabois dice hoy dos cosas en cada encuentro y en cada aparición pública. Hay una economía popular organizada que con mucha dificultad y un esfuerzo descomunal generó organización comunitaria y organización del trabajo. Pero es enorme la cantidad de trabajadoras y trabajadores que están solos durante jornadas interminables y la vivencia de desamparo de una injusticia que no tiene límites. La segunda cuestión que repite es: Planificar. ¿Cuáles son los planes quinquenales del siglo XXI? Los que queremos que sean recordados en 100 años. Planificación no como una palabra de paper, sino planificar con las espaldas de una extraordinaria articulación de voluntades sociales y políticas. Planificar para no ser doblegados en el intento. 

Estadísticas y perspectivas del trabajo

Las estadísticas oficiales miden lo conocido y son regidas, además, por recomendaciones internacionales. Las formas de entender y medir los fenómenos se repiten porque el principio rector es la comparabilidad en el tiempo. Lo nuevo no aparece, sino hasta que explota. No es una descalificación a nadie. Simplemente que en muchos espacios de la administración pública de distinta naturaleza y objeto no se interpreta bien cómo es la vida que quedó fuera del empleo registrado. Siempre hay desfasajes entre las representaciones y la realidad. Esto es una obviedad. Pero en algunas concepciones se expresa hoy un abismo. Entonces los funcionarios esperan que se inscriban tres millones y medio de trabajadores para el IFE y se anotan cuatro veces más. La realidad es una avalancha y no hay compuertas que puedan funcionar de nuevo.

¿Por qué el Estado puede funcionar como un cúmulo de no saberes? En parte porque está bastante clausurada la presencia de estas realidades en esos escritorios. Hace unos días leíamos en voz alta con estudiantes de la Universidad Nacional de San Martín esta cita de Cristian Buchrucker en su libro Nacionalismo y Peronismo: “Entre 1946 y 1955 más de 3000 sindicalistas ocuparon diversos puestos de gobierno, en calidad de ministros, secretarios de Estado, diputados, agregados obreros en el servicio exterior, concejales, gobernadores. El porcentaje de diputados nacionales pertenecientes a los estratos más altos de la sociedad disminuyó del 30% al 5%, y casi la mitad de los parlamentarios peronistas constituyeron el bloque de origen gremial”.

Si cerramos los ojos durante un ratito más ya casi pasó un siglo. No podemos vivir más de recuerdos.

Ingresemos a las estadísticas. EPH, total urbano. Tercer trimestre de 2021. Sobre una población estimada en casi 42 millones, el 54.4% de la población aparece como inactiva. Los activos son 19 millones: 17.5 están ocupados y 1.5 está registrado como desocupado. Sacando los patrones (el 4%) existen tres colectivos de trabajadores que pueden ser diferenciados de acuerdo con su condición ocupacional: los asalariados registrados (sector privado y público) son casi 8 millones, los asalariados no registrados son algo más de 4.5 millones y otro tanto, 4.3 millones, son cuentapropias. De este último universo la mayoría tiene ingresos muy bajos. 

Lo cierto es que esta representación cuantitativa del mundo del trabajo ya nos permite decir que más de la mitad de los trabajadores, trabaja con pocos o ningún derecho laboral. Derechos que conocemos todos y sabemos que nacieron por la organización de los trabajadores y no por voluntad del estado. Entonces el problema no es la ausencia de trabajo sino la ausencia de derechos. Esto se vio con la cuarentena de un modo tan evidente que no podríamos cometer un olvido. Quien no sale a trabajar no garantiza un ingreso.

La medición del INDEC, que es elaborada por trabajadores idóneos y comprometidos, tiene, sin embargo, algunos de los problemas que se arrastran por la concepción de una realidad laboral perimida. Las herramientas metodológicas que tenemos están más preparadas para identificar asalariados o desocupados. Pero entre y por fuera de ambas figuras hay un mundo más extenso. 

Entonces no es fácil saber cuánto de trabajo se ‘oculta’ en la población ‘inactiva’. O cuánto de realidad laboral se puede mostrar cuando al registrar un ‘trabajador ocupado’ se le realizan un conjunto de preguntas únicamente sobre la “ocupación principal”. 

Una jornada “característica” de mujeres trabajadoras: de mañana y mediodía trabajan en un comedor o en una planta recicladora. Capaz tienen un Potenciar Trabajo, muchas no lo tienen. En otros casos trabajan por horas de casa en casa cuidando niños ajenos y limpiando casas ajenas, además de hacer lo mismo en la propia. Por la tarde salen a recolectar residuos y de paso reservar los objetos que otros tiran para comercializar o trocar en la feria de sus barrios el fin de semana. Desde el atardecer en el fondo de muchas casas la familia cose o realiza otras pequeñas producciones. Cuando cosen a veces trabajan los chicos y las personas mayores. El ritmo de este final de jornada puede ser frenético si tuvieron un encargo. 

¿Con cuál de estos trabajos es registrada cualquiera de estas mujeres? ¿Qué significa ocupación principal en estos casos? Si la vida es la multiactividad, una jornada de trabajo que no tiene fin simplemente porque todo lo que hacen está desvalorizado o subremunerado por el mercado y se inserta en eso que se llama “acumulación flexible”. Podríamos brindar otros ejemplos: en zonas periurbanas se puede reunir fabricación de ladrillos, horticultura, cosechas de temporada con migraciones incluidas. Otras formas de multiactividad. Cuántos trabajos existen tras una “ocupación principal”. 

Comparto una anécdota laboral de una educadora popular de un espacio comunitario. Se llama Natalia, estudió teatro y ahora está por terminar un profesorado en historia. Decidió cambiar de vida: irse a un barrio a vivir con su único hijo. ¿Por qué? Trabajaba en una casa de pastas con muchas sucursales. Llegó una inspección a la de Caballito y el encargado del local le indicó que pasara por una puerta hacia otro ambiente. Se agachó y en cuatro patas pasó al otro lado por una puerta con tamaño para un perro. Este es un ejemplo: más de cuatro millones y medio de trabajadores son asalariados no registrados. Y se habla tanto de la economía popular y de la UTEP. Pero por qué no hablamos de los asalariados no registrados. ¿Qué dice sobre esto la CGT que sigue siendo una organización con fuerza representativa? 

Planes

La historia de los llamados planes es muy larga. En este documental, filmado en Ituzaingó, una trabajadora de la economía popular dice: “Una vez fui al ANSES y me dijeron: ¿y vos saliste a buscar trabajo en este mes?” Y le digo ¡pero si yo trabajo! No es … nuestro plan es como que…, como le dicen “plan” pero para nosotros es nuestro trabajo y nuestro sueldo. No entiendo por qué no lo entienden así. Para nosotros es importante y es nuestro trabajo“. Si alguien que quiere saber mira este documental y concluye que no es trabajo lo que hace Liliana en Hora Libre que explique por favor qué significa trabajar.  

Pero si la fractura es de tal magnitud que se hablan dos idiomas que ya no parecen tener ni una raíz común entonces quizás muchos piensan que esas capacidades desplegadas de elaboración, enseñanza, cuidado y ternura no constituyen un trabajo necesario, o imprescindible, para nuestra sociedad y se puede decir como hace unos días el intendente Pablo Zurro, a quien conocí porque Cristina lo mostró en sus redes: “Con mucho respeto tienen que recuperar una cultura del trabajo” tras presentar para esta realidad su idea de 334 planes. En fin. 

En Ituzaingó hay seis espacios de infancias del Movimiento Evita. Funcionan en la asociación civil Pachamama, en el club recuperado Primero de Mayo, en fondos de iglesias católicas y una evangelista, en un centro cultural. Fui varias veces en 2019 y regresé hace unos meses para recorrer de nuevo todos los demás espacios de trabajo que tienen en el partido bonaerense: una panadería, un lavadero de autos, una planta recicladora, una carpintería y una cooperativa de mejoramiento de la infraestructura. Una parte de las meriendas de Hora Libre llegan desde la panadería. Las reglas y cuadernos que entregaron el primer día del ciclo 2022 las enviaron desde la planta recicladora. Los bancos y mesas son obra de la carpintería. Los lugares están arreglados: pintura, plomería en los baños y el corte de pasto gracias a la cooperativa. Hace más de dos años la panadería era precaria. Pero ahora las trabajadoras tienen una batidora grande, un horno industrial y unas estanterías de leudado, entre otras herramientas. Proveen meriendas para Hora Libre y almuerzos para comedores. Pero además comercializan su pastelería y otros productos en el pequeño negocio que vende al público general. Al lado está el lavadero de autos atendido por jóvenes. Allí también pasaron de una simple manguera y baldes a un conjunto de herramientas más sofisticadas. Y lo mismo en la recicladora, dio un salto en su capacidad de producción. En Horalibre hay talleres de inglés, teatro, arte, yoga, deportes, música, ajedrez, apoyo escolar. 

La organización cartonera es quizás más conocida. Nosotros hicimos un documental que se llama Un gigante de cartón. Pero hay muchos materiales para quien quiera saber de qué se trata la hoja de ruta productiva de los cartoneros. En este mismo diario Martín Rodríguez aportó un análisis que vale la pena releer.

Los cartoneros empezaron (y vuelven a empezar) desde cero cada vez que la Argentina produce una nueva ola de empobrecimiento. Es la economía popular desorganizada de la que hablamos antes. ¿Pero cómo funciona la parte organizada? Solo los títulos por acá: recolección con diagrama de distribución de espacios y cuadras, con herramientas y medidas de protección adecuadas, transporte hasta las plantas de reciclado. Existen, en simultáneo, lugares para dejar a los chicos con la tranquilidad de que serán cuidados. En las plantas varía según el municipio: algunas lograron mayor nivel de tecnologización de la separación. Sumaron la compactación, la venta colectiva. Existen puntos verdes y campañas de promoción ambiental en domicilios y comercios. Se realizan convenios con los grandes generadores. Se organiza el lugar de almacenamiento para asegurar la venta colectiva y así evitar las microestafas de intermediarios. La venta es entonces a las industrias que utilizan lo recuperado por estos cientos de miles como insumo de la producción industrial. El valor que producen no fue reconocido por ninguna voluntad estatal. Las cartoneras discutieron los pliegos de los contratos multimillonarios. ¿Por qué pagarle a las grandes recolectoras el trabajo que hacen los cartoneros? ¿Por qué el municipio no paga este trabajo que significa un ahorro contante y sonante en enterramiento? Y digamos de paso que siguen esperando que se apruebe una Ley de Envases. Porque allí también están las grandes trasnacionales de gaseosas que alguna vez recuperaban los envases a través de un circuito de distribución y retorno y hoy los lanzan irresponsablemente como “no retornables”, contaminan y dejan de pagar ese costo que asumen los cartoneros y que nadie quiere reconocer. La realidad del mundo del trabajo “formal” es que sus empleadores viven a costa de muchos trabajos que no remuneran.

¿Es esta realidad la única que explica lo que existe en el Potenciar Trabajo? No. Es lo que muchos trabajadores y dirigentes del sector intentan que se generalice. Es una elaboración que existe y que puede tonalizar el conjunto. Este es el sentido de las mediaciones de las organizaciones. En algún momento cuando se votó la Ley de Emergencia Social se puso el nombre correcto: salario social complementario (SSC). Se complementan los ingresos más bajos que los trabajadores obtienen buscando con la organización minimizar las formas predatorias, de hiperexplotación o directamente confiscatorias que jerarquizan hoy el mundo del trabajo para evadir pagos y derechos. Ese es el fundamento. La traducción política que lo expresa como “viven de la nuestra” debería ser el reconocimiento de una estafa y no la posición de quienes se presentan como acreedores.

Los planes tienen la historia de la más paupérrima focalización, los más pobres entre los pobres. Se consideraban transitorios, por 6 y 3 meses, eran los Trabajar y los PEL y otros del estilo. Las siglas son montones. Eran concebidos con las recomendaciones del Banco Mundial y el FMI, hablaban de poblaciones objetivo, beneficiarios y montos no remunerativos. Me acuerdo que la Alianza los bajó de 160 y 200 a 120 pesos. Y achicó la ya exigua cobertura. Eran centralmente trabajo municipal encubierto. Patricia Bullrich enviaba inspecciones a los roperos comunitarios o cordones cuneta en construcción haciendo inteligencia sobre los piquetes. Piquete tal día: allá vamos a dar de baja sus 120 pesos! En la época del hambre lacerante. Eso pasaba aunque cueste creerlo. Y después vino el Jefes y Jefas. Y todo se trasladó a Desarrollo Social. Con el Argentina Trabaja hubo un salto cualitativo pero lo cierto es que las cooperativas no funcionaban como tales. Un largo aprendizaje de los trabajadores y sus organizaciones fue encontrarle la vuelta a esos enlatados para crearse trabajos y mejorar sus vidas. Fue surgiendo entonces esta idea desde abajo: la economía popular. Y su respaldo fue la creación de un Sindicato: la UTEP

Es insultante que se diga que la Ley de Emergencia social que posibilitó el Salario Social Complementario fue un pacto espurio entre organizaciones de trabajadores empobrecidos y el gobierno de Macri. Los trabajadores salieron a la calle más allá de la necesidad de Cambiemos de neutralizar a las intendencias y gobernaciones peronistas. Hicieron la movilización desde San Cayetano hasta Plaza de Mayo del domingo 7 de agosto de 2016. Y en noviembre de 2016 fue otra movilización muy grande en la que estuvieron los movimientos y la CGT con la prédica de Juan Carlos Schmid, también los Camioneros y muchos sindicatos más acompañando. Fue desde la calle y en el ejercicio del derecho de representación que nadie puede suspender porque quienes gobiernan no sean afines. Menos que nadie cuando la representación es de los sectores que están más cerca de hundirse que de sobrevivir. Desde la calle se consiguieron esos pocos derechos. El SSC pasó a ser la mitad del Salario Mínimo, Vital y Móvil. También en esa ley se creó el RENATEP, un registro de los trabajadores de la economía popular que hasta el momento no merecían ni un renglón de una planilla excel del campo estatal. 

Un comentario final sobre la UTEP 

Inabordable acá su historia que es muy anterior a la Declaración en el Teatro Verdi el 1 de mayo de 2011. La historia de un sindicato no es la de su sigla. La historia de la UTEP es la historia larga del otro movimiento obrero. Y aún existe como otredad. A las pruebas de estos días me remito. 

El Movimiento de Pobladores y el Movimiento de Piqueteros son los elaboradores más determinantes de su nacimiento. Y desde ahí múltiples acontecimientos como las puebladas, grandes movilizaciones y cortes de ruta fueron procesando la necesidad de un sindicato. Ya entre septiembre y noviembre de 1981 4600 familias, que sumaban más de veinte mil personas, protagonizan un proceso de toma de tierras ubicadas entre Francisco Solano y Rafael Calzada, en la zona sur del Gran Buenos Aires. Son tierras que pertenecen a los partidos de Quilmes y Almirante Brown. Era la resistencia contra la dictadura que con topadoras e indexaciones, privatización de tierras y otros dispositivos acorralaba a los trabajadores. Las tomas que dieron nacimiento a barrios como El Tambo siguieron en los ochenta en La Matanza. 

Mariel Fernández, intendenta del municipio de Moreno, también contó la historia de los asentamientos populares de ese territorio. La Revista Crisis tituló “La primera intendenta de los últimos” para narrar la experiencia de Mariel que sigue revolviendo ollas a la vez que gobierna un partido de más de 600.000 habitantes. El hilo histórico de los pobladores tiene desembocadura en lo que los movimientos llaman la Ley de Barrios Populares. Acá el obispo Gustavo Carrara explica en un minuto cuántos son y qué es lo que desean y planifican. 

Último rewind de esta nota: En 1953 Felipe Gallardo asume como Gobernador de la Provincia del Chaco que en aquel momento acababa de provincializarse y se llamaba Presidente Perón. Su principal impulsora es Evita. Gallardo surge de una decisión de componer fórmulas ejecutivas mixtas: uno de los dos candidatos tenía que provenir de las filas gremiales. Y Felipe Gallardo había sido canillita, trabajador rural y militante gremial. Ganó holgadamente. El día de la asunción mandó a llamar al primer Fiscal de Estado para que realizara un inventario de sus bienes. Este hombre es una persona ya muy mayor cuando lo cuenta en un documental sobre Gallardo. Dice y su voz se va quebrando en llanto durante la enumeración: Gallardo tenía un carro, una heladera a kerosene, una bicicleta y otros pocos bienes. Eran los bienes de un proletario“. 

Pienso en dirigentes y referentes como el Gringo Castro, Mariel Fernández, Leonardo Grosso, Emilio Pérsico, Juan Grabois, Norma Morales, Dina Sánchez, Natalia Zaracho y muchísimos más y veo aún sin que me conste por inventario que son personas honestas con bienes de trabajadores. Pero quiero compartir algo más. Felipe Gallardo se desempeñaba como gobernador en dos lugares: la casa de gobierno y la seccional de la CGT del Chaco. Algo así como tres días en un edificio y tres días en el otro. ¿Qué sentido simbólico quería mantener activo Gallardo a través de esta condición nómade que seguramente debe haber sido bastante incómoda de implementar?

Sugiero que esta fue una forma de sostener incluso con el gesto cotidiano la participación política en el campo estatal como una doble representación. La participación de los sectores populares en el estado tenía tal vez en esta doble pertenencia y en su desplazamiento la garantía de preservar fuerzas. A veces veo la gran gimnasia de plenarios del Movimiento Evita. Pero vi también cómo languideció la UTEP. Algunos decían “freezar la UTEP”. Y otros evaluaban que lo más conveniente sería dejar de ser movimiento social para convertirse en movimiento político. El enrolamiento atrás de candidatos que posiblemente no serían avalados si las decisiones fueran construidas mediante este desplazamiento trae en general desgaste y broncas que se acumularon para terminar provocando severos enfrentamientos internos.

La UTEP consiguió un reconocimiento estatal como sindicato en 2020. Hizo su estatuto y nombró autoridades provisorias. Pero el proyecto de ganar reputación sindical con una campaña de afiliación masiva y una proyección federal está prácticamente en pausa intencional desde aquel momento. 

Y si pudiéramos pensar en el origen de esta tormenta está el 2001 y la nueva composición del trabajo y la larga marcha de la economía popular frente a una economía que no mueve la aguja de la creación de empleo. Pero también un sentido para explorar en este relato que me contó hace un tiempo Emilio Pérsico:

-El cambio rotundo fue cuando Néstor una vez me llama y me dice: “Emilio así no llegamos más, para hacer muchas transformaciones en este país necesitamos una organización fuerte que banque este proceso, necesitamos juntar de una a cincuenta mil personas en la Plaza de Mayo”. Nosotros veníamos de un par de actos con dos mil o tres mil, no era más que eso. Había que masificar a la organización entonces agarró un papelito de esos de colores cuadraditos y me escribió una serie de nombres de personas y me dijo “andá a ver a todos estos”. para que los sume al Movimiento Evita. Me dio una lista de diputados y funcionarios que se sumaron al ME y ahí el Movimiento pasó a ser una apoyatura social a esos compañeros que hacían política“.

PAM

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