Reunión de gol(pis)tas en Madrid

María del Carmen Alva Prieto. EFE/Prensa del Congreso

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En los últimos días varios partidos españoles se han prestado para acciones golpistas contra la democracia en el Perú como si todavía fuera súbdito de la Corona española y no un país soberano. No hace falta ser muy lince para saber qué partidos son: Vox y el PP vienen haciendo gala de todo su intervencionismo renovadamente colonial para dar alas y envalentonar a la ultraderecha de allende los mares como parte de sus operaciones globales. En este caso, se apunta al gobierno de Pedro Castillo, quien está en la mira de los lobbys de la internacional reaccionaria que hoy gastan millones contra los gobiernos de izquierda en Latinoamérica.

Pero vayamos por partes porque todo esto empieza con una visita a España de la presidenta del Congreso de la República del Perú, María del Carmen Alva para participar en una reunión que ocurre cada año entre delegaciones parlamentarias de todo el mundo. ¿Quién es esta señora? Pues alguien que en lugar de representar los intereses de todas las peruanas y peruanos se conduce por el mundo haciendo oposición al gobierno en traje de presidenta de un Congreso. Nunca ha ocultado que pretende la vacancia (destitución) presidencial, pero esta vez ha llegado muy lejos buscando el aval de España para sus planes golpistas, acompañada, claro, por los indecentes congresistas fujimoristas, incluyendo al doctor “Pichi” (pis), un antivacunas que recomendó a la gente lavarse las manos con orina para evitar contagios. 

Alva tenía un único objetivo igual de sucio en España: sumar apoyos para deslegitimar al gobierno de Castillo, quien fue elegido por votación popular este año, aunque la candidata de la derecha Keiko Fujimori y quienes las respaldan sigan intentando internacionalmente colar la narrativa de que del triunfo de Castillo fue producto de un fraude. Los vacadores están por todos lados, ojo, no solo buscan la intromisión de España, ya han hecho varios viajes a Estados Unidos para seguir sosteniendo las mismas narrativas antidemocráticas. 

Aprovechando el viaje a Madrid, Alva solicitó tener un encuentro privado con la Comisión de Asuntos Exteriores de España, a la que acudieron, entre otros, su vicepresidente, Antón Gómez-Reino, de Podemos, varios diputados de Vox, un par del PP y el PSOE. Allí sabemos que Alva pidió apoyo y no se cortó un pelo al hablar despectivamente de Castillo, mostrándolo como un incapaz. Parte de lo que ocurrió y se dijo en esta reunión lo contó la congresista del PSOE Noemí Villagrasa en un audio difundido en Perú. El caso ha desatado una crisis política de proporciones en mi país. 

Ante el pedido de injerencia e intento de quebrar la institucionalidad democrática peruana, un grupo de parlamentarios de Podemos presentó aquí una moción parlamentaria en la misma comisión del Congreso de los Diputados de España, en la que piden que se respete la voluntad popular y al gobierno legítimamente elegido en el Perú. Esta “proposición no de ley” será votada este jueves y que salga adelante dependerá –una vez más, Dios, qué estaremos pagando– de que el PSOE actúe con voluntad política firme porque de la derecha y la ultraderecha españolas solo puede esperarse más golpismo. Colectivos de peruanxs en territorio español, indignados por los intentos de desestabilización de los visitantes y sus compinches españoles, han hecho circular un comunicado de adhesiones rechazando la gestión de Alva y pidiendo que renuncie a su cargo en el Congreso.

Nadie ya duda de que María del Carmen Alva ha venido a Madrid a pedir ayuda para su intentona. A mí no me digan que una golpista ha venido a España y se ha dejado el golpismo en casa. Por supuesto que no, lo ha traído puesto y con el dinero de los impuestos de los peruanos, con el que también se ha tomado unos desayunos de 150 euros. Solo le faltó llegar al Congreso español montada a caballo y con su bandera virreinal flameando con la cruz de Borgoña –como se vio a muchos simpatizantes de Keiko Fujimori durante la campaña electoral, por cierto. La recibieron los neoconquistadores de Vox, que intentan dar lecciones de democracia con lo racistas, machistas, antimigrantes y xenófobos que sabemos son (así que dime con quién andas, Maricarmen, y te diré quién eres). 

El PP y Vox, cada uno a su estilo, llevan buen tiempo lanzando incendiarios llamamientos hacia Latinoamérica para conectar con las elites locales que comparten su ideario y para, según ellos, cerrarle el paso al comunismo. Las reuniones, auspiciadas por las plataformas de la ultraderecha global, se han dado ya a los dos lados del charco; la injerencia se da de facto y siempre está presente algún señor descendiente de nazis de por medio. En el episodio de Alva se puede ver cómo Vox intenta rehacer puentes con sus excolonias para revivir sus delirios imperiales y cómo quiere hacerlo a través del odio, su especialidad. 

Hay una moción hoy que puede evitarle el papelón al Parlamento español y permitirle a algunos partidos hacer la diferencia de esos nostálgicos barbados. Voten a favor. 

Lo tienen difícil. El ministro de Asuntos Exteriores José Manuel Albares parece del PP. Y el PSOE, ya sabemos, mantiene vigente la Ley de Extranjería, es decir, no tiene en el centro de sus preocupaciones y políticas a las comunidades migrantes en España. Pero deberían esta vez tener en cuenta que tienen ante ellos la oportunidad histórica de distanciarse de los discursos colonialistas tan en boga. Deberían votar a favor de respaldar la soberanía de un país que debe ser hermano y no seguir tratándolo como súbdito. El Parlamento español tiene que posicionarse contra el fascismo de aquí y de allá. Se les pide lo mínimo.

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