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La encabezó Karina Milei

La Casa Rosada volvió a activar la mesa política y cerró filas con Adorni en medio de la presión judicial

El cónclave llega atravesado por un factor que altera el equilibrio interno: la situación del jefe de Gabinete en los tribunales.
17 de abril de 2026 05:04 h

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En la antesala de una nueva escala internacional de Javier Milei, que este sábado partirá rumbo a Israel, la Casa Rosada volvió a recostarse sobre un dispositivo que, con el correr de los meses, pasó de ser una promesa de coordinación a una herramienta de contención: la mesa política. La reunión convocada por Manuel Adorni se concretó esta mañana y dejó una señal doble: la intención de ordenar la hoja de ruta legislativa y, al mismo tiempo, de cerrar filas puertas adentro en un contexto atravesado por la presión judicial sobre el jefe de Gabinete y una cierta parálisis parlamentaria.

Es que el cónclave llegó atravesado por un factor que altera el equilibrio interno: la situación de Adorni en los tribunales. En medio de nuevos movimientos en la causa por presunto enriquecimiento ilícito, el jefe de Gabinete no solo conserva su lugar sino que lo ejerce, con un oficialismo que parece no estar dispuesto a soltarlo. La foto de este jueves en Vaca Muerta junto a Karina Milei, quien según reconstruyen en Balcarce 50 fue la que impulsó la invitación, funcionó como un mensaje hacia adentro y hacia afuera. La mesa de este viernes reforzó esa señal al ubicarlo en el centro del armado político en un momento de máxima exposición.

Karina Milei y Manuel Adorni recorrieron Loma Campana, uno de los principales polos energéticos de Neuquén.

Sostenido por los hermanos Milei frente a sus avatares judiciales, Adorni también ensayó en las últimas horas un movimiento propio. Tras varios días de bajo perfil, el jefe de Gabinete reapareció anoche en la red social X con un tono irónico y desafiante, luego del revuelo que generaron las denuncias sobre su patrimonio y sus viajes. Hasta ahora, se había limitado a difundir su habitual “resumen de la semana”, donde destaca logros de la gestión. Esta vez fue distinto: respondió a un usuario anónimo que cuestionaba la cobertura mediática del caso y aprovechó para contrastar con la comitiva que habría llevado Axel Kicillof a su gira por España. “Él no cambió el espejo del baño. Fin”, escribió, en alusión directa a uno de los puntos bajo investigación judicial: la refacción del departamento en Caballito que adquirió el año pasado.

Hoja de ruta

En términos formales, el temario de la reunión de este viernes no difirió demasiado de otras convocatorias. La Casa Rosada volvió a intentar destrabar una agenda legislativa que no termina de arrancar, con una Cámara de Diputados que apenas sesionó una vez en lo que va del período ordinario, y avanzar con proyectos que combinen volumen político y capacidad de generar debate. La reforma política, con la eliminación de las PASO, volvió a ocupar el centro de la escena, acompañada por modificaciones en el Código Penal orientadas a temas de alto impacto público. A eso se suma la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que genera resistencias incluso entre aliados, y el intento de acelerar pliegos judiciales negociados con gobernadores.

Pero el trasfondo fue otro. La necesidad de instalar temas que desplacen el foco mediático de la situación de Adorni se volvió explícita. Y, al mismo tiempo, expone una dificultad más profunda: la de sostener iniciativa política propia en un contexto donde los tiempos empiezan a ser marcados por factores externos.

La composición de la mesa terminó de confirmar ese cuadro. Participaron el ministro del Interior, Diego Santilli; la jefa de bloque en el Senado, Patricia Bullrich; el titular de Diputados, Martín Menem; el armador Eduardo “Lule” Menem; y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. También estuvo presente Santiago Caputo, cuya asistencia volvió a poner en evidencia su rol gravitante en la toma de decisiones. La participación de Karina Milei reforzó el carácter político del encuentro, más orientado a la rosca que a la técnica, mientras que la ausencia de Luis “Toto” Caputo, de viaje en Estados Unidos, dejó al equipo económico al margen de la discusión en un momento en que la inflación en alza y los recortes presupuestarios presionan al Palacio de Hacienda.

La mesa política del gobierno.

La mesa política libertaria se institucionalizó tras la derrota en las elecciones bonaerenses de septiembre de 2025. Desde el vamos, funcionó más como un espacio flexible, a veces ampliado y otras reducido al mínimo indispensable, que como un ámbito regular de toma de decisiones. Hubo encuentros esporádicos, convocados al calor de urgencias específicas, como la necesidad de ordenar votaciones, contener tensiones con aliados o bajar línea en momentos de crisis. Sin embargo, nunca logró consolidarse como un órgano estable de coordinación real.

En ese vacío, su reactivación periódica suele leerse menos como señal de fortaleza que como síntoma de desorden: es una instancia que demostró capacidad para cerrar coyunturas —sobre todo en tiempos donde “todo marchaba acorde al plan”, como en el verano pasado— pero no para sostener dinámicas en el tiempo. En un escenario donde el Gobierno busca recuperar iniciativa mientras protege a Adorni, uno de sus funcionarios clave, esa limitación vuelve a quedar expuesta. La experiencia reciente demostró que, en el universo oficialista, la mesa sirvió principalmente para apaciguar las internas. Una funcionalidad que parece volverse cada vez más estrecha.

PL/MC

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