La vicepresidenta volvió a pedir cambios en el Gobierno

Cristina: “No le estamos haciendo honor a la confianza que depositaron en nosotros”

Cristina Kirchner, distinguida en la Universidad Nacional del Chaco Austral.

Cristina Kirchner aprovechó el escenario de la entrega del título de doctora honoris causa de la Universidad Nacional del Chaco Austral (Uncas) para enviarle un mensaje directo al presidente Alberto Fernández, en medio de la interna del oficialismo. “No le estamos haciendo honor a la confianza que depositaron en nosotros”, afirmó la vicepresidenta al cerrar el acto de casi dos horas en el centro de convenciones Gala, en la capital provincial, Resistencia. Fue el mismo escenario donde en 2019 presentó Sinceramente.

“Hay que revisar algunas cosas porque alguien está fallando”, dijo Cristina, apuntando contra la política económica de la Casa Rosada, luego de las escaladas de los últimos días de Andrés Larroque y Máximo Kirchner contra el ministro Martín Guzmán, y planteó que el repunte de la actividad económica de 2021 “no es crecimiento, sino recuperación”.

Un auditorio 100% kirchnerista la estaba escuchando en el acto que le organizó el mandatario local, Jorge Capitanich. quien ya está lanzado como precandidato presidencial para el 2023. Jugaría dentro del FdT, pensando en una PASO oficialista, aún incierta por los tironeos que hay entre la Casa Rosada y el cristinismo. Unas diez mil personas coparon el espacio, el 40% adentro, sentados, y el resto afuera, en una manifestación militante a la que la vicepresidenta salió a saludar tras su acto central.

Muchas veces aplaudida y con gritos de elogio desde el público, Cristina no esquivó hablar de la interna, pero calificó de “debate” la situación dentro del Frente de Todos. Negó que sea “una disputa de poder” y defendió su decisión de ubicar a Fernández como candidato a presidente delante suyo, hace ya tres años. “No fue una decisión erróneamente generosa. Fue inteligente”.

Sin embargo, rebajó la capacidad de poder de Fernández y mencionó a otros dirigentes a los que podría haber elegido en su lugar: “Si fuera una disputa por poder, hubiera elegido al presidente del Frente Renovador (por Sergio Massa), que venía de un partido político. O a (Héctor) Daer de la CGT. O a Emilio Pérsico de los movimientos sociales. Pero elegí a una persona que no representaba ninguna fuerza política, pero que además me había criticada duramente”, sentenció. “¿Alguien piensa que yo pueda decidir las cosas por enojo o por una cuestión de poder?”, se preguntó.

Además de Capitanich y el senador Oscar Parrilli, su mano derecha y con quien viajó en un avión privado hasta Resistencia, la escuchaban entre el público Víctor Santamaría, dueño de Página/12 y otros medios, así como intendentes locales, dirigentes provinciales, legisladores nacionales por Chaco e invitados especiales, de acuerdo al convite que organizó Capitanich. 

Contra Guzmán y Kulfas

Gran parte del discurso estuvo centrado en la economía, principalmente exponiendo variables y medidas que para ellas representan una crisis que no solo afecta a la población, sino también el futuro electoral del FdT hacia 2023. “Hoy a la gente la plata no le alcanza y se produce un fenómeno que nunca lo habíamos conocido: hay un segmento de los trabajadores en relación de dependencia pobres”, señaló la titular de la Cámara de Senado, apuntando contra la gestión económica del ministro de Economía Martín Guzmán, uno de los funcionarios más acusados por La Cámpora, además de su par de Producción, Matías Kulfas, y de Trabajo, Claudio Moroni. Aunque no lo mencionó, hizo clara alusión al titular del Palacio de Hacienda: “Si tengo bajos salarios y me faltan dólares, hay que revisar algunas cosas porque alguien o algunos están fallando”.

Estaba así promediando un discurso que había comenzado en el mismo tono cuasi-académico al que dio a mediados de abril en Buenos Aires, durante a la apertura del la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana (Eurolat), y que según su círculo íntimo iba a dar cierta continuidad en Chaco. Sin embargo, este viernes fue mucho más allá. 

Se despachó incluso contando algunas “infidencias”, como ella los llamó. Recordó la designación de Kulfas –“que había escrito un libro contra nosotros”, recordó– e incluso contó que recomendó a “un joven economista con mucha expertise sobre regulaciones y monopolios” para que lo visite al ministro, y este le respondió, según su relato: “No, ustedes tienen un criterio muy intervencionista”.

Entonces, Cristina apuntó contra la política de la secretaria de Comercio que comandaba Kulfas antes de la designación de Roberto Feletti, del riñón kirchnerista: “Ahí me di cuenta que cuando por ahí decían que volvíamos mejores, pensábamos que debíamos hacer todo lo contrario que habíamos hecho nosotros, porque se tragaron el amague de que los problemas eran por modales. Pero uno tiene que saber debatir y qué intereses representa y tiene enfrente”.

La vicepresidenta también cargó contra el acuerdo con el Fondo: “Ahora tenemos una deuda con el FMI que no teníamos y tenemos exigencias. No va a haber crecimiento y baja de inflación”, argumentó. 

En su clase magistral titulada “Estado, Poder y Sociedad: la insatisfacción democrática”, y en medio de la interna oficialista, habló del concepto de “pelea” y rastreó en la etimología de las palabras “discusión”, para asegurar que “lo que está pasando en el Poder Ejecutivo, no es una pelea”. Dijo que de lo que se trata es de “un debate de ideas”.

Recordó entonces el acto en el Estadio Único de La Plata en diciembre de 2020, que compartió con Máximo Kirchner, Sergio Massa y el Presidente. Puntualmente remarcó el planteo del tigrense, sobre su perspectiva de que al año siguiente habría crecimiento. “Ojo, si hay un gran crecimiento, que no lo aprovechen cuatro vivos. Tenemos que alinear precios, tarifas, salarios, jubilaciones”, enumeró sobre aquel momento, cuando dijo que “los funcionarios que pensaban que tuvieran miedo, que se buscaran otro laburo”. Ahora remarcó su posición: “Ocho años estuve en la Casa Rosada atajando penales y esquivando los tiros. Cuando hablo no es un ejercicio diletante o académico, para nada”.

Distinción y críticas a la Corte

Los encargados de entregar los atributos a la vicepresidenta fueron el rector de la Uncaus, Germán Oestmann, y el vicerrector, Manuel García Sola. La universidad se creó durante el mandato de Cristina y por impulso de Capitanich. El Consejo Superior de la universidad resolvió distinguir a la expresidenta por “su trascendente aporte a la consolidación del sistema democrático argentino durante su mandato”, según expresó en un comunicado. La vice habló frente a un público integrado principalmente de intendentes locales, dirigentes provinciales e invitados especiales, de acuerdo con las invitaciones que repartió el gobernador.

Además de apuntar contra el Gobierno y sus ministros, también se despachó contra la oposición y la Corte Suprema, a quienes ligó en la caída de la reforma del Consejo de la Magistratura, ahora presidida por el titular del máximo tribunal, Horacio Rosatti. “La Corte exhumó una ley después de 16 años y la resucitó, cual Lázaro, levántate y anda”. Y defendió el proyecto kirchnerista de ampliar el número de jueces: “¿No será que al poder le conviene poquitos para poder apretar y mandarme tapitas del diario?”, se preguntó sobre la composición actual. “Son cuatro personas nomás”, arremetió.

Tras su acto, la esperaban unas breves palabras en un escenario trasero al centro de convenciones, donde la militancia la esperaba desde hacía tres horas. Fue mucho más breve y concisa: “Hoy y siempre -les dedicó-, la patria es el otro”.

CC

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