JxC o cómo ser oposición sin rechazar cualquier propuesta del Gobierno

Foto de la familia cambiemita, tras el triunfo de las PASO

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En la reunión de análisis post-electoral de este lunes, JxC se aferrará a su libreto. El comunicado de la coalición opositora está prácticamente escrito de antemano. Porque, al menos por ahora, existe consenso entre los jefes cambiemitas. El día después de una derrota que llegó con reducción de daños para el gobierno, Juntos por el Cambio le devolverá la pelota al Gobierno respecto al pedido de diálogo que promueve Alberto Fernández. 

El retruque se resume conceptualmente en tres ideas: ¿diálogo para qué y sobre qué temas?; el pedido de que primero el frente de gobierno se ponga de acuerdo y defina un plan económico; más el argumento de que el ámbito propicio para negociar con la oposición es el Congreso. 

Mientras el oficialismo no avance con una propuesta de letra chica, la oposición no tiene ningún apuro en sentar posición sobre la Moncloa criolla con la que amaga el gobierno. Así, JxC eludirá su propio internismo después de haber ganado las legislativas en la provincia de Buenos Aires, la Capital, en Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Entre Ríos, Chubut, Corrientes, Jujuy, La Pampa, Misiones y Santa Cruz. Ese será el clima que se respirará este lunes a las 16, en el salón palermitano elegido por JxC. ¿Quiénes estarán en la juntada? La primera plana cambiemita, con excepción de Mauricio Macri. El expresidente se subió este mismo lunes a un avión rumbo a Arabia Saudita. 

El expresidente aceptó un poco a regañadientes mantener el perfil bajo en el acto del domingo a la noche. Se mantuvo en un segundo plano en el escenario de Costa Salguero. El festejo fue monopolizado por Horacio Rodríguez Larreta, quien dio un discurso presidencial. Según averiguó elDiarioAR, Macri pretendía dar su propio speech triunfalista. Pero terminó cediéndole la centralidad de la celebración al alcalde porteño.  

Se trató de una suerte de debut y despedida para Larreta, en el papel de candidato a presidente anticipado para 2023. Superadas las legislativas, el alcalde resolvió bajar el perfil. O incluso más: planea municipalizarlo. “Ahora toca guardarse en la Ciudad y reordenar a la tropa”, sintetiza un funcionario porteño.  

El descuento del oficialismo en el conurbano, junto a la remontada en Chaco y Tierra del Fuego, diluyó un clima instalado tras las PASO: que el alcalde quedaba indiscutiblemente parado en la pole position rumbo al 2023. Si se ensanchaba la brecha con el FdT en la Provincia, tal sensación habría tenido más fuerza. 

Para algunos larretistas, esa moderación incluso puede resultar beneficiosa. “No nos servía un escenario de crisis y catástrofe para el Gobierno, porque nos obligaba a exponernos más”, analizan con ánimo vasollenista cerca del alcalde. 

Al igual que Patricia Bullrich, los lilitos y los líderes de la UCR, Rodríguez Larreta estará en la juntada cambiemita de este lunes por la tarde. Todos posarán sonrientes para la foto. Así buscarán contradecir la idea de que “triunfó” el Gobierno, tal como afirmó el presidente el domingo a la noche. Fue un abuso de optimismo por parte de un Fernández aliviado, ante el riesgo de que el derrumbe electoral fuera mucho mayor. 

Así, la oposición todavía no tiene la necesidad de responder a la invitación algo genérica que le hizo el oficialismo. La dilación, sin embargo, disimula diferencias internas frente al llamado al diálogo. Dentro de JxC conviven distintos perfiles y miradas. Pero también, intereses y grados de responsabilidad de gestión.    

“No te podés negar al diálogo institucional. Yo no puedo decirle que no al Gobierno si me invita”, admite un gobernador cambiemita. Y agrega: “Eso no significa que no sea firme en mis posturas. Que el Gobierno se vaya olvidando de la reforma judicial y los aumentos impositivos al campo. Además a ellos les corresponde definir medidas económicas para controlar el dólar y la inflación. Nosotros controlamos y podemos sentarnos a conversar algunos proyectos”.

Sin otro cargo que el de presidenta del PRO, Patricia Bullrich empuja hacia un rechazo más blindado al FdT. Mientras, Larreta hace equilibrio. No quiere ser visto como un tibio por el núcleo amarilla ni perder su aura de dialoguista enemigo de la polarización. La buena noticia para la familia de Juntos es que no hay obligación de apurarse. Primero le toca pulir una propuesta concreta a la otra parentela ampliada de la política argentina: la que gobierna el país.

AF

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