Desde Madrid, Macri denuncia persecución por el Correo y se refugia en la derecha española

Mauricio Macri, de gira española y afinidad con el PP.

El presidente del Partido Popular le reservó un lugar destacado. Ambos, Pablo Casado y Mauricio Macri, darán el discurso de cierre en el encuentro que organizó la derecha española. El speech llegará el jueves a las 11.30 de Madrid, las 6.30 de la Argentina. El expresidente planea denunciar la “persecución” que sufre en la causa del Correo, después de que la jueza Marta Cirulli decretara la quiebra de la empresa del Grupo Macri. El ingeniero también insistirá en su pronóstico fetiche: el fin del populismo en la Argentina. Horas después, Macri presentará su libro Primer Tiempo.

Prescindente en el cierre de listas de la Argentina, Macri arribó a España en un momento muy alborotado de la política española. Su tour coincide con un contexto en el que el PP puso en jaque al gobierno del PSOE. Casado le exigió al presidente Pedro Sánchez que renuncie y convoque a elecciones. Por eso, el líder del PP tratará de sacarle provecho al evento que empezó el martes pasado, al mostrarse como un estadista y dirigente presidenciable. 

Durante tres días, el jefe de la oposición española se rodeó de ocho exministros de los gobiernos de José María Aznar y Mariano Rajoy, exsecretarios de Estado, empresarios y economistas. Y también, de Mauricio Macri. El objetivo de Casado es venderse como alternativa superadora del PSOE.

La cumbre se titula “España, Europa y Libertad” y forma parte de los cursos que la Universidad Complutense celebra en el municipio madrileño de San Lorenzo de El Escorial. En tiempos pandémicos, la palabra libertad fue una de las más repetidas por la derecha europea. En la Argentina el PRO replicó la estrategia.

La avanzada política de Casado incluyó algunas controversias. El jefe del Partido Popular opinó días atrás sobre la Guerra Civil española. Y sus dichos causaron malestar entre los historiadores y hasta el sector moderado del PP. Casado apeló a una suerte de versión española de la teoría de los dos demonios. Describió a la guerra civil como “un enfrentamiento entre quienes querían la democracia sin ley y quienes querían la ley sin democracia”, eludiendo la referencia a que se trató de un golpe de Estado.

Así, mientras Horacio Rodríguez Larreta busca correrse al centro, Macri reafirma su alianza con la derecha española. Y también con la latinoamericana. Porque el viernes compartirá escenario y panel con los presidentes por los que siente afinidad ideológica: el uruguayo Luis Lacalle Pou, el colombiano Iván Duque, el ecuatoriano Guillermo Lasso (asistido en la campaña por el gurú Jaime Durán Barba) y el chileno Sebastián Piñera, amigo dilecto de Macri. Los mandatarios se sumarán por Zoom. 

La juntada se concretará en el XIV Foro Atlántico, bajo el lema “Iberoamérica, democracia y libertad en tiempos recios”. La exposición de Macri se titulará con una pregunta: ¿El fin del populismo en la Argentina? Tal como ya lo aseguró en entrevistas, tuiteos y en Primer Tiempo, el egresado del Cardenal Newman le dará una respuesta afirmativa a los presentes. Satisfacerá así el deseo colectivo de los invitados al foro. 

El escritor peruano Mario Vargas Llosa dará un discurso de apertura. Y la dirigente del PP Isabel Díaz Ayuso, quien arrasó en las elecciones autonómicas de la Comunidad de Madrid, se ocupará del cierre. 

Macri se quedará una semana más en Europa. El expresidente viajó junto a Juliana Awada y a su exsecretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, quien ofició de canciller en las sombras durante su gestión.

La lejanía de Macri respecto a las internas, las roscas y el reunionismo que arde dentro del PRO es tan literal como metafórica. Esa prescindencia despertó cierta decepción en Patricia Bullrich. El expresidente la eligió para presidir el partido que él mismo había fundado hace casi dos décadas. Pero en las últimas semanas algo cambió. Bullrich sintió que Macri no la apoyaba lo suficiente como para encarar un desafío electoral a María Eugenia Vidal en la Capital. El 23 de junio pasado, su faltazo a la reunión nacional de Juntos por el Cambio anticipaba ese malestar. “Sintió que la mandaban al muere. Ella representa a un sector importante de la sociedad, pero por arriba no la respaldaron lo suficiente”, admite un dirigente bullrichista. Hasta que el sábado pasado la exministra de Seguridad difundió una carta renunciando a la postulación porteña.

Bullrich, sin embargo, impulsó el comunicado de JxC en repudio a la quiebra del Correo. No es poco, dentro de un frente en el que no pelean por salir a defender al expresidente en esa causa. "La única razón para comprender esta decisión es el rechazo del Estado argentino, motorizado por el procurador Carlos Zannini, de aceptar cualquier tipo de acuerdo", plantea el documento. El texto lleva las firmas de Bullrich, el radical Alfredo Cornejo y el lilito Maximiliano Ferraro.

“Sabíamos de la presión que estaba ejerciendo el Gobierno pero siempre sorprende que la justicia se deje presionar así”, comenta un asesor de Macri. Sobre el papel político que busca desempañar el fundador del PRO en adelante, otro exfuncionario amarillo asegura que los movimientos de Macri están acordados con Rodríguez Larreta. Y analiza que “el desafío de Mauricio es otro: es construir el rol de ex presidente, que en la Argentina ha sido bastante poco feliz. Alfonsín, Menem, Duhalde y Cristina nunca se fueron. Él tiene la posibilidad de ser el primero que cuente con el respeto de al menos una parte importante de la sociedad, que sirva como hombre de consulta y que aporte la experiencia para que en la próxima nos vaya mejor”.

AF

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