Elecciones 2021

Un mensaje de los gobernadores a los Fernández: la pelea por las PASO no terminó

Alberto Fenrández con gobernadores en Catamarca

Ricardo Quintela, el gobernador de La Rioja, desempolvó el asunto y fue el encargado, como parte de una coreografía de azares, de preguntarle a Alberto Fernández qué pasará con las PASO, que los jefes del norte (peronistas y radicales) quieren suspender.

- No hay consenso y si no hay consenso... -dijo, entre sobreentendidos, Fernández.

Fue breve, casi de rigor, y se acordó que no se mencione que el tema estuvo en la agenda que el presidente, rodeado de un puñado de ministros, compartió en Catamarca. Fue en la reunión con los diez gobernadores del Norte Grande, ese bloque que alguna vez creó Néstor Kirchner y luego desactivó Mauricio Macri para convertirlo en el Plan Belgrano, esa abstracción que careció de entidad y presupuesto.

El diálogo se produjo el viernes, al cierre de la semana donde el destino de las PASO volvió a ser motivo de ansiedad política. Sucedió luego de que la Cámara Nacional Electoral (CNE), emitiera una acordada en la que detalló cómo debería ser, según las leyes vigentes, el cronograma electoral del 2021. Ese calendario, sin embargo, podría cambiarse si el Congreso lo decide.

El comentario de Quintela, frente al presidente y a sus ministros, entre ellos Eduardo "Wado" De Pedro, debe leerse como lo que es: un recordatorio de que los gobernadores quieren que se suspendan las PASO y que todavía no archivaron ese asunto más allá de que tanto en la Casa Rosada como en el Congreso, el tema parezca terminado.

"SI no se hace nada es porque no hay voluntad política", fue sintético y crudo un gobernador ante elDiarioAR. "Sino se hace nada con las PASO es porque Alberto y Cristina no quieren que se haga nada", agregó.

En público, Fernández le da la razón a la advertencia de los gobernadores respecto a que podría ocurrir que se vote en medio de la segunda o la tercera ola de Covid-19. En público, dice que falta consenso pero evita imputarle el rechazo a la suspensión a Juntos por el Cambio (JxC) porque hacerlo implicaría ocultar que dentro del FdT, puntualmente en la figura de Máximo Kirchner, está uno de los principales detractores de la suspensión de las PASO.

"No está terminado, si se complica la pandemia se puede hacer en cualquier momento", le dijo a elDiarioAR un funcionario y argumentó que el axioma -que no se respetó en 2019- de no modificar las leyes electorales en años electorales pueden regir en tiempos normales, no en medio de una pandemia de impacto impredecible.

Escenarios

Lo que resulta más interesante es explorar cuáles son las razones de los gobernadores -peronistas y radicales- para suspender las PASO y las de Kirchner por evitar que eso ocurra. El argumento de los mandatarios es sanitario pero esconde un beneficio político: sin PASO, las ofertas opositoras se atomizan y eso evita el efecto de ordenar el voto útil. Con ese criterio, a los partidos chicos -la izquierda y los libertarios, por caso- les convendría que no haya pasado porque hay una sola elección, lo que evita el corrimiento de las terceras fuerzas hacia las dos que polarizan.

Kirchner, según explican a su lado, defiende las PASO como mecanismo para la selecciones de candidatos dentro de los partidos, el poema de que la política no es un gasto y demás. Lo que parece más razonable es que si se eliminaran las primarias, se deberían permitir que haya internas partidarias para elegir candidatos a cargos electivos- ahora no lo están- o un mecanismo para que se garantice la democracia partidaria a la hora de definir los candidatos. Indistintamente de si se usan o no las PASO, son el formato que le permiten a una persona competir en un frente electoral.

Un ejemplo puro y duro. En 2017, Florencio Randazzo no aceptó acordar con Cristina Kirchner, se anotó para competir en el PJ, partido medular del Frente de Todos (FdT) desde la certeza de que no había forma de que no lo dejen participar de esa PASO. La ahora vice usó otro recurso: le entregó el partido y creó, con otras agrupaciones, su propia alianza que llamó Unidad Ciudadana.

Sin PASO, ¿qué garantía tiene un afiliado de que podrá ser candidato de su partido o del frente electoral que integre su partido? Dar esa seguridad, a partir de pautas mínimas como presentar una cantidad de avales y cumplir requisitos básicos, fue el objetivo de las ley 26.571, conocida como la ley de las PASO, pero cuyo nombre es "Ley de democratización de la representación política, transparencia y equidad electoral".

En el entorno de Axel Kicillof, que en su momento propuso emitir una postura uniforme de los mandatarios para pedir la suspensión, circula un fundamento con más nervio: que no tiene sentido suspender la PASO nacional sino se pueden suspender las primarias bonaerense y porteña. En el Senado de la provincia JxC tiene número para evitar que eso ocurra al igual que Horacio Rodríguez Larreta para sostener la PASO en CABA.

¿Puede JxC, que milita la reducción del gasto político y que promovió no la suspensión sino la eliminación de las PASO, ahora defender una instancia que está mal vista por sectores de votantes afines? Por eso, un gobernador habla de decisión política de los Fernández.

En lo formal, si las primarias bonaerense y porteña sigue en pie, significa que el 40% del padrón tendrá PASO aunque se elimine a nivel nacional. Eso sí: debería pagarlo cada jurisdicción porque sería solo para cargos locales, no para diputados o senadores nacionales.

Por otro lado, es básico -aunque no absolutamente nulo- el planteo de que Kirchner no quiere eliminar las PASO para usarla para competir con intendentes del PJ. Si resulta más intrigante la tesis de que las primarias le servirían al oficialismo, al menos en la provincia de Buenos Aires, para asestarle un golpe electoral al macrismo en agosto. "La oposición se cree que tienen alguna chance en la Provincia, que vayan confiados a las PASO, así bien se llevan una sorpresa y el gobierno sale fortalecido", teorizó, tras un baño de optimismo, un dirigente peronista. Traducción: la primaria, según esa lectura, sería una herramienta del peronismo para dinamitar cuando antes la ilusión macrista de un renacer electoral.

PI

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