ENTREVISTA

Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita: "Con un jefe verticalista nos rompemos"

Funcionario, militante, padre de 10 hijos

Emilio Pérsico describe un Auto Mac. Que comprás una hamburguesa pero no querés la gaseosa, que sin la Coca es más cara, y que el auto se vuelca, que bueno que me la llevo. Pérsico no explicita el nombre de la empresa pero habla de Mc Donald’s para hablar del peronismo. Una herejía imposible de presumir inocente.

Pérsico militó en la UES, en Montoneros, fundó Quebracho, se hizo kirchnerista de Néstor, desafió a Cristina, se reconcilió con ella y ahora es funcionario de Alberto Fernández. Ubica al Partido Justicialista, el PJ, como la bebida del combo del poder real: un agregado. "Ganás una gobernación, te mantenés unos años y te dan el PJ", titula el secretario de Economía Social del ministerio de Desarrollo Social.

“Habría que filosofar mucho para saber qué es el peronismo ahora”, dice Pérsico en un salón amplio y despojado, de una planta alta del barrio de Constitución. Hace calor y no toma agua ni gaseosa. "Según mi peronómetro, hoy el peronismo está en los sindicatos y las organizaciones sociales."

Si Alberto hubiese llegado después de Cristina esto sería una panacea, no el quilombo que es ahora.

Hay un clásico infaltable de los veranos del AMBA: los apagones. Pérsico escucha, impasible, que se cortó la luz y se inquieta cuando un coro desprolijo, voces que llegan desde el pasillo, de más allá de la puerta, gritan que se cortó en Lugano, en Caballito, en otros barrios. “Chantaje”, dice Pérsico, jefe del Evita, padre de diez hijos. “Las empresas van primero a la ganancia y después al servicio. Hay mala calidad de Estado y mala calidad de empresas".

¿El estado no debería controlar?

Si, pero un Estado mucho más fuerte, no un estado gordo e ineficiente como el que tenemos nosotros.

¿Qué habría que hacer?

Yo quiero que acá Carrefour tenga las mismas condiciones que tiene en Francia y que la empresa de gas las que tiene en Inglaterra. Allá no pueden hacer lo que hacen acá.

Los apagones, teoriza Pérsico, pueden ser un factor crítico en el verano y alimentar micro estallidos. No avizora otros conflictos. "Hay mucha política de contención del gobierno y una red social muy grande en la Argentina. Clubes, iglesia, organizaciones, ollas populares por todos lados", apunta.

¿Qué rol tienen en eso las organizaciones?

Hay una encuesta de Techo en los barrios sobre quién los ayudó en pandemia. Personas individuales es el 16%, la Iglesia, el 15%, la Municipalidad, el 12%, la Policía ,el 7.8%, el gobierno provincial, el 5% y las organizaciones sociales están primeras con el 22% (N.de E: la encuesta se complementa con otras organizaciones con el 11%, no sabe contestó el 11% y ninguna de las opciones anteriores, el 25%).

Pero, en sectores de la política y de los medios, están mal vista.

Hay una desvalorización. El sistema capitalista hace una desvalorización de los trabajadores, del trabajo manual. El ejemplo máximo es que la Bolsa de Comercio de acá o de EEUU digan que Mercado Libre vale más que YPF, que la empresa argentina más grande, como si el valor de mercado fuera el valor real. Es desvalorización del trabajo y de la política, de la comunidad organizada, del esfuerzo. A mí me enseñaron que a igual trabajo igual remuneración, pero una compañera que cuida chicos en un lugar del Estado gana bien y otra compañera que cuida chicos en una guardería comunitaria en un barrio no gana nada.

Cuando habló de los cortes de luz habló de chantaje.

Argentina vive bajo el chantaje, un chantaje internacional, uno local. Vivimos en una crisis recurrente. Tenemos una pequeña burguesía que compra dólares, en los barrios son expertos en buscarle la vuelta y tratar de vivir del Estado y más arriba la bicicleta financiera. Vivimos en crisis y eso generó enfermedades sociales, comprar en dólares, vivir en dólares. Y las empresas también tienen sus mañas y el problema es la mala calidad del servicio que dan. Tenemos problemas de calidad de Estado y de las empresas de servicio público. Las dos cosas.

Recuerdo su disidencia con la eliminación del IFE. ¿Mantiene la misma posición?

En cada etapa el Estado usa determinados instrumentos, pero no se puede enamorar de esos instrumentos. Argentina tiene un sistema de seguridad social muy fuerte, en el que invierte más del 7% de su PBI ¿Yo estoy de acuerdo con ese sistema? Es el que hemos construido. Acá no lo hicimos a través de los trabajadores como otros países. Acá se eligió hacerlo a través de los abuelos y de los chicos, jubilaciones y AUH. Para mejorar eso hay que agarrar toda esa guita ponerla en una bandeja y decir, bueno, como la distribuimos. Yo no creo que haya que aumentar ese volumen porque es un porcentaje alto el PBI, similar al de países centrales.

¿Pero cuánto es?

Cuando empezó Cristina eran 4 puntos del PBI, cuando se fue eran 6, yo creo que ahora, si juntar todo, el sistema social y previsional, y la emergencia. son 8 puntos del PBI. Y no hay que aumentarlo. Lo que hay que hacer es encender la economía, que arranque la producción, hay que poner todos los cañones en eso. Vos podés tener siete puntos del PBI en ayuda social, pero tenés que tener arriba de 14 puntos el PBI en inversión. Si los compañeros no salen a trabajar, no hay forma de sostener la situación.

¿Cómo procesa la anomalía de un peronismo donde el presidente no es el jefe ni, tampoco, parece querer serlo?

Va a terminar siendo jefe del PJ.

Pero recién comparó al PJ con un combo de Mc Donald's

Alberto es un presidente peronista, es el jefe, el que toma las decisiones en el Estado, que es el elemento central.

¿Y Cristina?

Una gran compañera que hizo un esfuerzo increíble en condiciones terribles. Ojalá nosotros hubiésemos llegado al gobierno después de Cristina. Si Alberto hubiese llegado después de Cristina esto sería una panacea, no el quilombo que es ahora. Los cuatro años de Macri fueron cuatro años de destrucción nacional, endeudamiento y de pérdida de soberanía.

¿Peligra la unidad?

Vamos a mantener la unidad. La unidad es una necesidad porque la gente ya entendió que cuando los de arriba se pelean nos devoran los buitres.

¿No le parece distorsivo que Cristina marque diferencias tan fuertes, como hizo en las cartas o en el acto en La Plata?

Cristina tiene su característica y con esa característica hizo todo lo que hizo. No es un problema de psicólogo: ella tiene su forma de pensar, su forma de actuar y la unidad tiene que contener eso.

¿Cristina, siendo presidenta, hubiese aceptado que un vice diga lo que ella dijo?

Era otro país, otras circunstancias. Ella tuvo que gobernar un país donde se murió el líder, se murió su marido, no tenía estructura política, La Cámpora era una cosa insignificante y Máximo recién estaba empezando en política. Tuvo que construir en un escenario muy adverso, construir fierros para poder llegar, sino se la comían. Todos pensaron que se la iban a llevar puesta y no pudieron. Eso es un gran mérito.

¿Hubo persecución judicial con Cristina?

No hay ninguna duda. Venían a construir la contracara con Cristina, es la grieta.

¿No ve riesgos de volver a traerlo a Macri, de tentarse con la grieta?

No, Alberto vino a resolver eso, a salir de esa grieta.

Hay pedidos de cambios en el gabinete. ¿Los comparte?

Depende de Alberto. Dicen que el problema es que está muy loteado. Néstor era peor. La diferencia es que a los tres meses de asumir no tuvo que afrontar una guerra mundial como la pandemia. Pero es cierto que es bueno renovar. Por eso nosotros estamos a favor de las PASO

Coincide con Máximo Kirchner en que tiene que haber PASO ¿Suelen coincidir?

Tenemos mucho diálogo, lo respeto mucho.

Aparecen como un clásico: La Cámpora vs el Evita.

Somos cosas muy diferentes como para pelearnos. Somos como el Yin y el Yang, lo que no puede coincidir se complementa.

¿Tan distintos?

El Evita es una organización popular, con presencia en el territorio, con alta mística e identificación con los sectores populares.

¿Y La Cámpora?

Es una organización, no juvenil porque ya están grandes (se rie), pero de una generación que se sumó a la política a partir de Cristina, que necesitaba una organización política para defenderse. Hemos aprendido la lección de que si nos peleamos nos devoran los buitres.

Volviendo a Máximo ¿lo ves como un presidenciable futuro?

Uhhh, eso es muy difícil. Digo sí o digo no y por ahí lo quemo (risas). Cuando a Néstor le preguntabas sobre una lista mucho antes de la elección decía: “Si la pienso ahora, la arruino”. Hay que actuar para estar en las mejores condiciones y no definir antes. Si lo hacés, atás de mano todo el proceso.

¿Ve otros candidatos?

Tenemos un montón de compañeros que pueden ser candidatos pero lo que tenemos que hacer es generar las mejores condiciones sociales y económicas para ganar. Hay que ganar.

¿Este año?

El 2021 no me preocupa tanto porque siempre perdemos la intermedia, Digo más adelante. Igual este año podemos ganar.

En el PJ aparece, cada tanto, la demanda de que haya un jefe verticalista.

Con un jefe verticalista nos rompemos. Hoy necesitamos una conducción flexible. Fue muy buena la elección de Alberto como candidato, muy buena.

¿Alberto no corre el riesgo de convertirse en un presidente de transición?

Es un presidente de transición.

O sea que no será candidato en el 2023.

Puede ser un presidente de transición de más años y puede el presidente de un país distinto. Para eso le tiene que ir bien.

Si le va mal ¿no hay peronismo después del 2023?

Sí, como no. Pero el candidato va a ser Alberto, si se mantiene la unidad y yo no tengo un mal presagio para Argentina. Vamos a reconstruir la situación.

PI

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