El 2023 ya llegó

El Evita busca disputar La Matanza y apunta al kirchnerismo: “Cristina conspira contra la economía popular”

Los carteles de Cubria, que desde la semana pasada empapelan las calles de La Matanza

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La diputada bonaerense Patricia “Colo” Cubria le hace honor a su apodo. Con un cuadro de Perón y Evita detrás de un austero escritorio, la también dirigente del Movimiento Evita –y esposa de Emilio Pérsico– viste esos clásicos ponchos salteños color rojo y se aferra con ambas manos a un mate también colorado. En una oficina en el Instituto de Estudios Políticos y Sociales “Gustavo Rearte”, en pleno corazón de La Matanza, recibe a elDiarioAr para explicar su intención de disputarle el distrito al histórico intendente Fernando Espinoza por dentro del mismo Frente de Todos. 

“Espinoza no puede ir a un barrio a tomar mate con los vecinos o conversar porque lo escrachan”, asegura Cubria, cuyo rostro comenzó a verse en carteles por todo el distrito en los últimos días. Tiene una parada difícil: en las legislativas 2021 el jefe comunal del PJ le obturó la posibilidad de ir a las PASO, obligando al Evita a bajar su lista. 

Pero lejos de quedarse solo en las críticas hacia Espinoza, la “Colo” se mete también en la interna del oficialismo y apunta nada menos que a Cristina Kirchner: “Conspira contra la economía popular, cree que tiene que dejar de existir”.

El Evita es uno de los apoyos más importantes de Alberto Fernández –Pérsico lo invitó a un locro el 25 de mayo en Florencio Varela y lo acompañó en el acto en la Uocra–, pero también le exige hacer más, como la institucionalización de un Ministerio de la Economía Popular. Sobre las posibilidades del Presidente de ir por la reelección en 2023, Cubria la descarta: “Alberto se reconoce como un compañero de la transición”.

–¿Por qué querés ser intendente de La Matanza, donde lidera Espinoza desde 2005?

–Tiene que haber drásticamente un cambio de gestión a nivel municipal, porque vemos que hay un nivel de agotamiento institucional que está provocando una situación de abandono. En cada rincón de La Matanza percibimos que el gobierno no está presente. La estructura que conduce se ha ido cerrando sobre sí misma y deja afuera a todas las expresiones, no solo del peronismo, sino de de las fuerzas vivas del distrito. 

–Acusan entonces a Espinoza sobre la situación actual.

–Su espacio político, la Carrillo, hace 40 años que están en la gestión. Entonces, hay un nivel de desgaste y de agotamiento que impacta en la calidad de vida de los vecinos. Hoy hay muchas fuerzas vivas dispuestas a trabajar para un futuro digno para La Matanza, y creemos que eso se tiene que expresar políticamente, porque si no termina en la frustración hacia la política y es lo peor que puede suceder.

–¿Hay manera de disputarle el poder a Espinoza con su experiencia y estructura?

–Somos conscientes del poder que cada uno detenta, pero nosotros también tenemos un poder acumulado muy grande, con comunidad y trabajo en La Matanza. Nosotros tenemos una autonomía respecto del municipio que no nos da miedo.

–¿Qué significa tener autonomía?

–Con distancia, podríamos decir. No es que tengamos un nivel de enfrentamiento ni mucho menos, pero sí trabajamos con independencia de las decisiones municipales, que llegan a la escala que llegan, que es muy pequeña. En Matanza ha sucedido que los funcionarios no recorren el distrito, no conocen lo que gobiernan. Es triste, pero es así.

–La disputa con Espinoza no es nueva. El año pasado cuando ustedes quisieron ir a las PASO en el distrito, les cerró las puertas y se postuló él como primer candidato a concejal de manera testimonial. ¿Qué pasó ahí?

–Con el Frente Vecinal en el Frente de Todos llevamos nuestra presentación de listas a la Junta partidaria. Se necesitan 4500 avales y nosotros presentamos 15.000, pero nos dijeron que había avales insuficientes. Entonces quisimos ir a la Justicia electoral, pero como en ningún lado iba a haber PASO en el oficialismo, decidimos no hacer más problemas. Entonces decidimos no presentar la lista corta tampoco por fuera, y militar al Frente de Todos más allá de lo local.

–Viendo esa experiencia, ¿por qué en 2023 los dejarían ir a una interna?

–El Presidente viene diciendo hace ya un tiempo largo que quiere que haya PASO. Entonces, ya no está esa discusión del cierre electoral anterior, que le daba excusa para manejarse así.

–Igualmente, es un Presidente que tiene su su palabra a veces devaluada por el mismo Frente. 

–No sé si está devaluada. Sí hay un oficialismo opositor, que realmente da pena ver cómo conspira contra un proceso de transición que tiene que llegar a buen puerto por nosotros y por el futuro de la Argentina. No queremos volver a habilitar la entrada de Juntos por el Cambio y ser funcional a la desastrosa oposición. Es como muy mezquino. Hay que cuidar el proceso más allá de todas sus limitaciones, y quien no quiere que eso suceda tendrá que explicar por qué. 

–¿Espinoza es un barón del conurbano?

–A mí no me gusta ni siquiera el nombre porque soy feminista popular. Sí creo que expresa una dirigencia vieja del peronismo, que es más verticalista, de dar órdenes y recibir órdenes, de jefe a empleado. Nosotros somos un peronismo totalmente diferente, por eso no tenemos miedo a nada.

Hay un oficialismo opositor, que realmente da pena ver cómo conspira contra un proceso de transición que tiene que llegar a buen puerto por nosotros y por el futuro de la Argentina

–¿Pero cómo se le gana a una estructura arraigada en el tiempo?

–Abrazo a abrazo y presencia en cada barrio. Y en eso creo que llevamos una ventaja inmensa. Espinoza no puede ir a un barrio a tomar mate con los vecinos o conversar porque lo escrachan. 

–Pero sacó 46% en 2021, 12 puntos más que el segundo. Aunque es verdad que también la Izquierda hizo una elección histórica y consiguió dos concejales.

–Bueno, tiene sus artimañas, digamos. Ya no hay manera de que puedan robarse una urna, pero puede utilizar al Estado para amedrentar vecinos que militan con vos, y porque están con vos no les llega el agua, por ejemplo. Es cruel, pero esas son las cosas que tiene poder para hacer, pero que después le vuelven como un bumerang.

–Además de Espinoza, ya hubo intendentes que criticaron a los movimientos sociales diciendo que van a usar los planes sociales para militar en su contra. 

–Hay un nivel de fetichismo con el tema de los planes sociales que ya es una falta de respeto total. Hay 8 millones de trabajadores de la economía popular y habrá 1 millón de planes sociales. Dejemos de inventar que son el problema de la Argentina. Los mal llamados planes sociales son un salario social complementario, que es algo mucho más profundo. Yo tenía un amigo que decía “todo ladrón cree que el otro es de su condición”, pero nosotros ayudamos a que esos salarios sociales complementarios se constituyan en cooperativas de unidad productiva, que generen fondos, recursos y multipliquen el trabajo para los demás, no para nosotros. 

–¿Hay una percepción errada sobre la economía popular?

–Ahora se están empezando a dar cuenta de que este sector existe, pero bueno, no salen de pensar un modelo del 45. A nadie se le cae una idea fuera del siglo 20. Y creo que ahí está el problema de la dirigencia política argentina, incluida nuestros dirigentes del Frente de Todos.

–¿Es necesario un ministerio para esa área específica?

–Cuando hablamos de institucionalización de la economía popular no estamos hablando de un ministerio para los movimientos populares. Es una estupidez. Estamos hablando de que quede una estructura que pueda pensar en esa política económica, que potencie el desarrollo de la agricultura familiar, de la producción cooperativa, de lo que necesita nuestro país para salir de este agujero de de concentración económica e inflación a la que estamos sometidos. Tener alimentos más baratos.

–¿Cómo tiene que hacer el Gobierno para bajar la inflación?

–La política de subsidios hace mal y genera inflación, y la política de precios cuidados también genera inflación porque es propaganda y no se hace con las marcas que consumen los sectores populares. Esos fondos deberían aplicarse en la producción de Formosa o en el norte de Salta. No gastemos en cosas que ya no funcionaron.

–El Presidente dijo que este es el gobierno de los movimientos sociales. Sin embargo, ustedes también lo critican

–Es el que más cerca está de comprender a la economía popular y su importancia. Lejos.

–¿Más que Cristina? 

–Cristina conspira contra esto. Cree que tiene que dejar de existir. Hay sectores que no entienden el capitalismo y creen que va a haber pleno empleo y que todos nosotros –los 8 millones en la economía popular– queremos ir a la Toyota a trabajar. Y no es así. No va a pasar, si la economía de mercado cada vez se achica más. 

–Entonces, ¿Cristina no entiende el proceso de la economía popular?

–La dirigencia, o lo toma, o esta lo pasa por arriba. En la sociedad es así. Lo peor que podes hacer es ignorar, negar. Yo creo que hay muchos que la niegan. Y Cristina como que quedó en el pasado.

–¿Cómo sería eso?

Cristina quedó en el peronismo del pasado. En ninguna de las crisis que fuimos teniendo volvimos al pico de mejoría económica del ciclo anterior, o sea, al mejor momento de Cristina. En ese sentido, son como el peronismo del pasado. Tiene que emerger un nuevo peronismo. 

–¿Están enfrentados con el kirchnerismo?

–No nos asusta esa discusión porque nunca entendieron nuestro proceso. 

No todos pensamos lo mismo dentro del Frente. Lamentablemente nuestra crisis es más política que económica

–¿Y cómo se salda la discusión? Porque si el proceso es imparable, como decís, tiene que haber una síntesis en algún momento. 

–Estamos en un proceso de transición. Yo no espero que venga un Perón, que no lo es ni Alberto. Cristina tampoco y Néstor tampoco. Ni en pedo. Perdón, así te lo digo, pero se está empezando a visibilizarnos, yendo a contramano de esa barrera de prejuicios liberales. Yo creo que en el fondo es racismo y odio de clase, que es mucho más sutil en el progresismo, porque tiene más capacidad intelectual, por así decir, y es mucho menos sutil en los neoliberales que lo dicen a viva voz. Pero realmente creo que es algo profundo y horrible, y creo que es bueno visibilizar al sector de la mano del poder presidencial. Yo creo que eso es un paso inmenso. Después hay que ver si en lo institucional se anima, o no, a dejar un piso más alto en la escalera de consolidación de este sector.

–¿Por eso apoyan a Alberto pese a las críticas?

–Sí, porque no creemos en esta historia del sapo y el escorpión, es una locura. Somos el Movimiento Evita, pero como parte del Frente de Todos tratamos de sumar y de ampliar, porque la unidad por sí sola ni siquiera alcanza.

–¿Hacia dónde tiene que ampliarse?

–Hacia el conjunto de la sociedad. Si vos armás grieta, sos responsable de estar dividiendo la sociedad. Hay que abrirle los brazos sin prejuicios a todos los que podamos. Pero no todos pensamos lo mismo dentro del Frente. Lamentablemente nuestra crisis es más política que económica. 

–¿Alberto tendría que ir por la reelección el año que viene?

–No sé si él. Creo que se reconoce como un compañero de transición. Lo que él más espera es que continúe un presidente del Frente de Todos. Yo pienso lo mismo. No me importa si es él u otro compañero, porque para nosotros no es lo mismo que para algunos sectores que han construido su referencia política desde el poder y la plata. Ellos más o menos sobreviven, pero nuestros sectores no. Las compañeras que están trabajando sin parar en la textil, de la noche a la mañana, dejan de existir si hay otro gobierno. Si abren las importaciones con un decreto presidencial nos caemos del mapa, y son millones de vidas que sufren y se cagan de hambre. Y si no tienen esa compasión, esa empatía con el pueblo que supuestamente representan, me parece que se tendrían que dedicar a otra cosa, ¿no? 

–Pérsico, tu compañero, habló de la reelección indefinida. 

–Eso dicen los medios que él dice.

–¿No dijo en Atlanta el año pasado que debe haber un gobierno del movimiento popular de 20 años?

–Lo que Emilio dice es que el proceso de insatisfacción de esta democracia para el conjunto del pueblo es muy grande. Y que justamente este proceso de transición, que acaba de nacer, debe ir hacia un futuro más digno y necesita tiempo de acumulación ininterrumpida que no sea coartada. Entonces, no es reelección indefinida. Yo voté en contra de todas las reelecciones indefinidas. Tendríamos que tener un espacio político que pueda tener muchos dirigentes que garanticen más de 20 años de acumulación.

–El tema es que la interna es feroz ya en menos de tres años de gobierno.

–Se pelean todos contra todos por su propia vanidad. Esa es la realidad de la dirigencia política. Lamentablemente hay poca grandeza en cuanto a la necesidad de la nación. Lo que veo son todas disputas de poder en la lógica más mezquina de dar orden y que se cumpla. Por eso hay que ampliar y gobernar. Yo creo que el pueblo va a terminar castigando a quienes conspiran contra la estabilidad de este proceso. 

–Ante la interna oficialista, ¿la tiene más fácil la oposición?

–¿Quién dice que todo está perdido? No ganaría la oposición por esta pelea. No creo que vaya a ver masivamente un voto en contra del Frente de Todos.

–¿Cuál sería entonces la fórmula del éxito?

–En la medida en que haya una PASO, que haya otras expresiones… sino va a volver a pasar lo de 2015, por supuesto. Si nosotros vamos con lista única, como Frente de Todos, perdemos. Si vamos en unidad en una sola lista al 2023, perdemos. Y la sociedad no es mala. La sociedad pone sus límites porque es más sabia a través de la experiencia.

MC

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