Sergio Ziliotto

Un gobernador peronista se reunió con el Gobierno: diálogo abierto pero rechazo a la reforma laboral “a las apuradas”

3 de febrero de 2026 12:34 h

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En la Casa Rosada el martes transcurre otra vez en clave de gobernadores y la reforma laboral en el centro. Mientras Javier Milei se mantiene al margen de la escena cotidiana, el jefe de Gabinete Manuel Adorni recibió al filo del mediodía al pampeano Sergio Ziliotto, escoltado por el ministro del Interior Diego Santilli, en una reunión que estuvo a punto de no ocurrir: se postergó dos veces en las últimas semanas, primero por el clima áspero que golpeó a La Pampa y después por cuestiones de agenda.

Al salir del encuentro, en el Patio de las Palmeras, Ziliotto buscó correrse del eje estrictamente legislativo y explicó que el encuentro estuvo atravesado por un planteo que La Pampa viene sosteniendo desde hace más de un año: avanzar en “un esquema de trabajo y aporte conjunto” para que unos “600 kilómetros de rutas nacionales pasen a la provincia” e integrar así “un corredor de 1400 kilómetros” que permita mejorar la infraestructura vial.

El gobernador remarcó que se trata de un pedido formulado desde enero de 2025 y que cualquier traspaso deberá contemplar “el aporte que corresponde al Gobierno nacional”, y aseguró que ambas partes quedaron en “seguir trabajando en eso”. En paralelo, ratificó su distancia política con la Casa Rosada: dijo que su administración es “crítica del modelo económico social del Gobierno”, que lo respeta “porque estamos en democracia”, pero que no acompaña “estas reformas que plantean”.

El encuentro, que duró poco más de una hora, condensa el momento político del Gobierno. La Libertad Avanza necesita sumar voluntades para empujar en el Congreso la reforma laboral, uno de los proyectos que Milei quiere convertir en bandera durante las sesiones extraordinarias. En Casa Rosada admiten que el cronograma legislativo se acelera y que el Senado podría ser el primer escenario, con una eventual sesión el miércoles 11 de febrero.

Santilli es, en ese esquema, el ejecutor territorial. En las últimas semanas convirtió al Ministerio del Interior en una especie de oficina itinerante: recorrió Chubut, Chaco, Mendoza, San Juan, Salta, Neuquén, Entre Ríos y Corrientes, además de reunirse con gobernadores como Alberto Weretilneck (Río Negro), Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca). El objetivo es simple y complejo a la vez: construir, provincia por provincia, una red de respaldos mínimos para que la reforma no quede atrapada en la aritmética parlamentaria.

Pero Ziliotto no es un gobernador más en esa lista. Peronista, opositor, reticente al vínculo con Milei, llega a Casa Rosada con una agenda propia que excede la reforma laboral. El eje de la charla es monitorear los pagos que Nación realiza a La Pampa luego del acuerdo por la deuda con su caja jubilatoria, un reclamo que el mandatario ubica en torno a los 400.000 millones de pesos. La provincia es una de las 14 que no transfirió su sistema previsional a la Nación y denuncia que la ANSES no actualiza los desembolsos mensuales correspondientes al déficit.

Días atrás, Ziliotto ya había dejado en claro cuál es su posición frente al proyecto de reforma laboral que impulsa Milei: sostuvo que el Gobierno nacional conoce de antemano su postura y que una transformación de ese calibre “no puede salir en tan poco tiempo”, sobre todo “sin tomar en cuenta lo que dicen las PYMEs y el sindicalismo”, a los que, según remarcó, el oficialismo mantiene “afuera” de la discusión.

El gobernador, además, se ubica deliberadamente en el lote de los mandatarios que desde el inicio marcaron una frontera con el mileísmo. No firmó el Pacto de Mayo, no acompañó ninguna de las iniciativas centrales del oficialismo y mantiene una posición crítica de conjunto sobre el rumbo del Gobierno, en línea con figuras como Axel Kicillof (Buenos Aires), Gildo Insfrán (Formosa) o Ricardo Quintela (La Rioja).

Aun así, a diferencia de otros gobernadores enfrentados de lleno con Milei, Ziliotto logró construir un vínculo utilitario con el oficialismo. Ese canal permitió cerrar en diciembre un acuerdo por la deuda previsional, con mediación de la Corte Suprema incluida. El Gobierno se comprometió a desembolsar $62.500 millones como financiamiento provisorio: un pago inicial de $2.500 millones y luego doce cuotas consecutivas de $5.000 millones desde enero de 2026, con una porción destinada también a municipios y comisiones de fomento.

Es que, desde La Pampa, la reunión es leída como una instancia estrictamente utilitaria, casi administrativa. En el entorno de Ziliotto no hay expectativa política sobre Santilli ni interés real en la reforma laboral que el Gobierno intenta empujar en extraordinarias. La visita, en ese sentido, no se interpreta como un gesto de acercamiento sino como un recordatorio: antes de discutir proyectos estructurales, la Casa Rosada debería cumplir con compromisos concretos que ya fueron prometidos y que siguen sin resolverse.

La reunión de este martes, entonces, fue menos una postal de acercamiento que un ejercicio de pragmatismo mutuo. Santilli busca mostrar que la Casa Rosada todavía puede tender puentes incluso con gobernadores opositores, mientras las provincias llegan con la calculadora fiscal en la mano. En el fondo, la escena vuelve a exponer la tensión central del mileísmo en su tercer año: un gobierno que quiere reformar estructuralmente el país desde el Congreso, pero que necesita negociar cada voto como si fuera una transferencia pendiente.

Así y todo, La Libertad Avanza busca mostrar que esa negociación no se agota en los despachos de Balcarce 50. Este sábado Milei viajará a Santa Fe para participar del acto por el aniversario de San Lorenzo y el homenaje al sable corvo, una visita en la que, según confirmaron fuentes oficiales, mantendrá al menos un encuentro protocolar con el gobernador Maximiliano Pullaro, uno de los mandatarios que sí se muestra a favor de avanzar con una reforma laboral.

PL/MC