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El Plan B

Milei le ofreció la vicepresidencia a Bullrich, pero la senadora prepara su despegue

"Se vienen cositas" tuiteó Patricia Bullrich con esta imagen la semana pasada

María Cafferata

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- Nosotros somos un gran equipo, vos tenés que ser mi vicepresidenta. 

- No es el momento todavía, Javier.

Javier Milei le ofreció la vicepresidencia a Patricia Bullrich cuando se reunieron en Olivos hace tres semanas. No era la primera vez que se lo proponía y, como las veces anteriores, Bullrich se hizo la distraída. Desconfía de que Karina Milei le pueda ofrecer lo que ella quiere –una sociedad de iguales–, pero también de que Milei pueda reelegir el año próximo. Las encuestas que le llegan todas las semanas le muestran que el Presidente puede perder las elecciones y que ella, cuando la miden por fuera de La Libertad Avanza, aparece como la opción opositora más competitiva después del peronismo. Bullrich se siente incómoda en LLA, y busca excusas para el despegue. 

El lunes, Bullrich estaba furiosa. En la última reunión a solas que habían tenido, Milei le había prometido que bajaría el tono de los insultos a los periodistas. “No podés decirles hijos de puta todo el tiempo”, presume que le dijo al Presidente, en conversaciones con muchos de los aliados del Gobierno que hacen fila para lanzarla como candidata. Dos semanas después, en la cena de aportantes millonarios de la Fundación Faro, Milei llamó a prender fuego a periodistas en una hoguera. Bullrich estaba presente y, después de subir una foto abrazada con Milei, se ausentó sin dar explicaciones de la siguiente reunión de Gabinete. 

Karina Milei le hizo saber de su descontento, pero Bullrich esperó unos días y redobló la apuesta. El mismo día que Flavio Bolsonaro huyó del país rumbo a Estados Unidos, en un operativo que contó con la cooperación de Milei y Santiago Caputo, Bullrich rompió la línea oficial y reconoció el triunfo electoral de Lula da Silva. “Ella tenía miedo de que hicieran una barbaridad y dijeran que había habido fraude”, admite uno de sus colaboradores más cercanos. Caputo, principal impulsor de la narrativa del fraude electoral, le envió sus trolls a responderle. 

La foto que publicó Patricia Bullrich por el cumpleaños de Milei

Al día siguiente, el vocero político de Mauricio Macri, Fernando de Andreis, le transmitió a través de terceros que estaban esperando su lanzamiento. “¿Cuándo arranca?”, preguntó el ex secretario de la Presidencia de Macri, en una gala solidaria de la Fundación de la Familia Policial que reunió a toda la clase política de la Ciudad de Buenos Aires. La cena fue organizada por Genoveva Ferrero, la administradora del Poder Judicial de la Ciudad, y reunió en un mismo lugar a Jorge Macri, Horacio Rodríguez Larreta, el peronista Juan Manuel Olmos, el radical Emiliano Yacobitti, la karinista Pilar Ramírez y el ex macrista Emilio Monzó. 

Muchos aprovecharon la cena para preguntar por los planes de Bullrich para el año próximo. 

El Plan B

Todas las semanas, Bullrich se reúne con empresarios, gobernadores, intendentes y hasta sindicalistas que le prometen que, si decide lanzarse, le ofrecerán plata y estructura. Los principales interesados son los dirigentes que quedaron huérfanos tras el derrumbe de Juntos por el Cambio y negocian por separado con los Menem para sobrevivir políticamente. Con los gobernadores Nacho Torres (Chubut), Maximiliano Pullaro (Santa Fe) y Rolando Figueroa (Neuquén) habla casi todos los días. 

Bullrich, para los ex cambiemitas, es una vía de escape a la polarización. La única alternativa a una dinámica de negociaciones que los tiene atados a Karina Milei por miedo a que LLA se coma todo su electorado. “Están desesperados porque así resuelven sus elecciones nacionales. Rompen con Milei y cierran con ella sus listas de diputados”, explica un dirigente bullrichista. 

La jefa de LLA en el Senado se deja seducir, conciente de que no tendrá muchas otras oportunidades para jugar por la presidencia. Le gusta bromear con que tiene la misma edad que tenía Donald Trump cuando asumió por primera vez la presidencia de Estados Unidos (70 años), pero sabe que es ahora o nunca. Las encuestas que le llegan a su oficina colaboran con el exitismo, no solo porque aparece como una de las dirigentas con mayor imagen positiva, sino por lo que pasa cuando la miden compitiendo contra Milei por afuera de LLA. Hace tres meses, Bullrich medía solo 3 puntos. Ahora mide 8. “¿Te imaginás lo que puede medir en tres meses más?”, se entusiasman en su equipo. 

Patricia Bullrich durante el Mundial de Fútbol

Bullrich asegura sentirse cada vez más incómoda con el armado político de LLA. A Milei le insiste que, para garantizar la reelección, necesita implementar algunas medidas de alivio a la clase media, aunque sea con bajas temporales de impuestos. Le propuso reducir el impuesto al cheque y, pese a que Milei se muestra receptivo, la senadora dice que es como hablarle a una pared. La ex ministra de Seguridad, responsable de los operativos de represión de la primera etapa del gobierno libertario, quiere mostrarse ahora como la cara amable del ajuste. Pero Milei no se toma en serio su asesoría económica. 

La senadora se mueve con cautela. “Yo no me voy a tirar a la pileta si no hay agua abajo. Pero tampoco voy a ser la vicepresidenta de un frente perdedor”, les repite a sus asesores, que juegan con la idea del Plan A (la vicepresidencia) y el Plan B (la presidencia). 

Quiere esperar a marzo para tomar una decisión: fantasea con una salida “a lo Alberto Fernández”. Bullrich cree que si para entonces Milei no mide más de 20 puntos, el mismo Presidente aceptará designarla como su reemplazo. Como ocurrió con el ex presidente del Frente de Todos, Bullrich aspira a que Milei acepte su condición de pato rengo y la nombre a ella como sucesora para continuar el proyecto. 

Son pocos los mileístas que creen que eso pueda suceder.

MCM/CRM

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