“Pasión por asesinar niños”: Milei vinculó el aborto a la baja de la natalidad y se burló de la crisis económica
Javier Milei volvió a elegir como blanco al movimiento feminista y a la legalización del aborto durante su exposición ante el Council of the Americas. El Presidente vinculó la caída de la natalidad en la Argentina con lo que definió como “la locura de los pañuelitos verdes” y sostuvo que sus consecuencias no se limitan, según su mirada, al terreno “moral” o “cultural”, sino que alcanzan también al crecimiento económico y a la sustentabilidad del sistema previsional.
“Estamos pagando muy caro la locura de los pañuelitos verdes”, afirmó Milei al desarrollar su argumento sobre la importancia de la población y el mercado de trabajo para el crecimiento. El mandatario señaló que la Argentina ya no alcanza una tasa de natalidad que permita garantizar el reemplazo generacional y atribuyó parte de ese fenómeno a lo que llamó “esa pasión por asesinar niños en el vientre de la madre”. “También nos está costando caro en términos de crecimiento y ni les cuento en términos de sistema previsional”, completó.
En medio de una defensa cerrada de su modelo económico, Milei también dedicó parte de su exposición a cuestionar los temores alrededor del avance tecnológico y su impacto sobre el mercado de trabajo. El Presidente rechazó lo que denominó los “escenarios distópicos” que anticipan una destrucción masiva de puestos de trabajo y sostuvo que la propia experiencia histórica posterior a la Revolución Industrial desmiente esa hipótesis. Para argumentarlo, señaló que desde comienzos del siglo XIX la población mundial se multiplicó por diez, mientras que el producto lo hizo, según las cifras que mencionó, “unas 150 veces y la productividad aumentó quince veces”.
“Si fuera cierto que el progreso tecnológico destruye trabajo, la tasa de desempleo debería ser 90%, porque no podría haber creado ni un solo empleo nuevo”, planteó Milei, quien apeló a Jorge Luis Borges para defender su razonamiento: “Si como argentinos admiramos tanto a Borges, ¿por qué no tratamos de pensar como Borges, de llevar estas ideas al extremo a ver qué dan?”. Y extendió esa crítica a otras afirmaciones que, a su juicio, se repiten sin suficiente sustento. Entre ellas incluyó incluso la frase “la gente no llega a fin de mes”, a la que colocó junto con la idea de que la tecnología destruye empleos como ejemplos de lo que calificó como “estupideces que se repiten todos los días”.
Contra el feminismo
La referencia a los “pañuelitos verdes” no resultó novedosa dentro del discurso de Milei. El Presidente mantiene desde hace años una posición abiertamente contraria a la legalización del aborto y convirtió el tema en uno de los componentes recurrentes de su batalla cultural. Hace apenas unos meses volvió sobre esa discusión para atacar a la periodista Débora Plager, a quien calificó como “cómplice de asesinato” por haber defendido la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo durante el debate que terminó con su aprobación en el Congreso.
El episodio ocurrió a partir de sus declaraciones sobre el hallazgo de fetos en una clínica de Villa Ballester. Milei cuestionó la formación de Plager para haber participado del debate legislativo y terminó extendiendo la acusación al conjunto del movimiento que impulsó la legalización. “Ella y todos los pañuelitos verdes son cómplices de todos los muertos que hay por abortos. Son todos cómplices de asesinato en el vientre de la madre. Son asesinos”, afirmó entonces. En aquella oportunidad, además, sustentó parte de sus críticas a la periodista en datos erróneos y en una interpretación fuera de contexto de sus declaraciones.
La posición había quedado expuesta con particular claridad ya en mayo de 2024, durante el acto que Milei encabezó en el Luna Park para presentar su libro. Allí sostuvo que el aborto forma parte de una estrategia de control de la natalidad y de la población que, según afirmó, puede rastrearse “desde el imperio egipcio hasta la actualidad”. El Presidente vinculó además su legalización con una supuesta agenda internacional promovida durante la segunda mitad del siglo XX para contener el crecimiento demográfico.
“Lo que está inspirando la agenda asesina de hoy es el Club de Roma”, aseguró entonces, antes de afirmar que documentos desclasificados de la administración de Richard Nixon demostraban que existió un plan para “impulsar la agenda del aborto para el año 2000” ante el temor de un eventual caos social. “Es una agenda que tiene más de 3000 años y es una agenda asesina, por un par de salames que hicieron mal las cuentas”, agregó.
PL/MC
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