La negociación de Karina con los gobernadores puede definir la batalla por el rechazo al DNU 70/2023
–Conversemos, ¿qué van a hacer?
–Nosotros a la extranjerización de la tierra la vamos a tumbar. ¿Cómo no vamos a estar presentes si la única provincia a la que toca el decreto es a nosotros?
Era jueves, la oposición acababa de convocar una sesión para voltear el DNU 70/2023 y Gabriel Bornoroni, jefe de la bancada libertaria en Diputados, intentaba negociar con los aliados provinciales. Intentó con los misioneros, pero no tuvo éxito: si hubo una provincia que se perjudicó por el megadecreto fue Misiones, a quien el DNU le había desregulado el Instituto Nacional de la Yerba Mate. En el Gobierno no se molestaron en llamar al gobernador Hugo Passalacqua por teléfono, prefirieron apuntar contra los cinco mandatarios que definirán la votación del 15 de octubre. Por suerte para el oficialismo, cuatro de esos cinco estaban con Javier Milei en Francia mientras los diputados negociaban.
Los funcionarios que viajaron con Milei a la Argentina Week en París regresaron al país satisfechos. Durante tres días, Diego Santilli, Luis Caputo y hasta los hermanos Milei aprovecharon para acercarse a los 13 gobernadores que participaron del evento. Milei les agradeció, en uno de sus discursos, por haberle dado los votos para avanzar con las reformas, y Caputo los llevó a cenar afuera la última noche. El Presidente no participó, prefirió quedarse en el hotel, pero sí se tomó la molestia de conversar brevemente con ellos en un pasillo durante la convención. “El 70% de los argentinos no quiere volver atrás”, les dijo Milei, y los mandatarios asintieron, conformes.
Santilli se les acercó para discutir la eliminación de las PASO y el Presupuesto 2027, pero los gobernadores le respondieron con la boleta electoral. A los mandatarios les importa solo una cosa (además de recursos): que Karina Milei desistiera de fortalecer a los candidatos libertarios en sus provincias. La hermana presidencial se mostró receptiva, ratificando el cambio de postura que empezó a predicar entre los suyos. “La prioridad es la reelección de Milei”, dice Karina, y los candidatos libertarios lo repiten. Incluso aquellos que tienen expectativas de competir en sus distritos, como la beligerante Emilia Orozco (Salta) o el ex ministro de Interior, Lisandro Catalán.
“Cuidan mejor a los aliados que a los propios”, suspira un dirigente oficialista que será candidato a gobernador de una provincia norteña el año que viene. No fue invitado a la comitiva presidencial, y hace meses que se ve venir lo que Karina terminó anticipando en Francia: un principio de entendimiento político según el cual, a cambio de votos, el Gobierno se compromete a no hacer campaña en los territorios.
Algunas provincias, como Mendoza y Entre Ríos, tienen acuerdos políticos avanzados. Otras, como Salta o Tucumán, se mueven entre el compromiso y la desconfianza. Los gobernadores peronistas, Gustavo Sáenz y Osvaldo Jaldo, se niegan a prestar los votos antes de que haya un compromiso expreso de que los libertarios que compiten con ellos en sus territorios jugarán solos, sin apoyo de Milei. Y el menemismo, la pata operativa del karinismo, advierte que una vez que consigan reelegir en sus provincias –ambas adelantarán las elecciones– se plegarán a la oferta nacional del peronismo y comenzarán a jugarles en contra.
“Sergio les dio todo y lo cagaron. No podés confiar. A la mínima que hay ruido en el círculo rojo se dan vuelta”, se queja un alfil que responde a los primos Menem, Martín y Lule.
Predominan las suspicacias, pero Sáenz, desde Europa, le mandó un mensaje al resto de la oposición: no cuenten conmigo para voltear el DNU 70/2023.
Quién es quién
De los 12 gobernadores que viajaron con Milei a Francia, hay cuatro que tienen la llave del quórum de la sesión opositora para rechazar el DNU 70/2023 y rehabilitar la Ley de Tierras. Uno es Sáenz, que tiene tres diputados que le responden y dieron a entender, a sus compañeros de bancada misioneros de Argentina Federal, que no participarán. Otro es el neuquino Rolando Figueroa, quien cuenta con una diputada, y después está Martín Llaryora, que no participó del viaje pero envió a su vice, Myrian Prunotto. El último es el catamarqueño Raúl Jalil, quien anunció, desde Francia, un acuerdo con la suiza Glencore para explotar cobre y oro en la provincia.
El quinto gobernador que definirá el resultado de la avanzada opositora del 15 de octubre es el peronista Jaldo, que no viajó a Europa pero mantiene diálogo cotidiano con el Gobierno. Tanto Jaldo, como los otros cuatro gobernadores, se expresaron en contra de la extranjerización de tierras hace dos meses, cuando el Senado debatía la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que incluyó el capítulo que derogaba la Ley de Tierras. En ese momento regía el fallo de la Cámara Federal de La Plata, que suspendió el artículo 154 del DNU 70 que derogaba la ley y ponía un tope del 15% a la venta de tierras a extranjeros. Un fallo que, el miércoles pasado, la Corte Suprema de Justicia revocó en medio de un terremoto político que lo obligó a tener que dar explicaciones.
La oposición los tiene en la mira, y no esconde que el éxito de la estrategia depende de que esos cinco gobernadores aliados del Gobierno se plieguen ante la presión social. “Esto no se resuelve con rosca. Se construye con respaldo popular, de abajo hacia arriba”, explica una dirigenta del peronismo que tiene diálogo con todos los gobernadores.
La oposición está a 14 votos de poder voltear el megadecreto fundacional de Milei, que avanzó con la Ley de Tierras, pero también con la Ley de Alquileres, la de Abastecimiento –que le daba facultades al Ejecutivo a intervenir sobre precios máximos–, la de Compre Argentino y varios institutos provinciales, como el Instituto Nacional de Yerba Mate, que regulaba el valor de la yerba y cuya desregulación generó una crisis en la producción local misionera. Fue este motivo, así como la amenaza de un aumento en la extranjerización de las provincias –algunas localidades, como Iguazú, tienen el 40% del territorio en manos extranjeras–, lo que llevó a que Passalacqua fuera el primero de los gobernadores aliados del Gobierno en adelantar su apoyo a la sesión opositora.
Entre el peronismo, la izquierda, la Coalición Cívica, los radicales díscolos –que incluyen a los jujeños, pese a la presencia del gobernador Carlos Sadir en la Argentina Week–, los puntanos peronistas, Miguel Ángel Pichetto, Nicolás Massot, Natalia de la Sota y Marcela Pagano, la oposición suma una base de 112 votos. Necesita llegar a 129 para el quórum. Si se le suman al menos tres de los misioneros –el cuarto, Daniel Vanscik, es muy amigo de Martín Menem, quien fue su caddie cuando jugaba al golf–, la oposición tiene 115 votos. Le faltan 14.
El plan es esperar –y contribuir– a que la tensión social crezca. Las autoridades del bloque peronista están en diálogo con la CGT para que se sume a la movilización convocada frente al Congreso para el día de la sesión. Se sumarán los rectores y sindicatos docentes –la marcha original era en defensa de la educación pública–, las organizaciones de las personas con discapacidad, los inquilinos agrupados y gran parte de las centrales sindicales y organizaciones sociales. La Iglesia, que ayudó a voltear en el Senado el capítulo de Tierras, también empezó a trabajar.
“Esto va a crecer. Y una vez que crezca, no lo parás con nada”, advierte un dirigente opositor de peso, que ha integrado listas con los gobernadores que, ahora, definirán el futuro de la votación.
MCM/MG
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