Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

Efemérides
Día Mundial de la Papa Frita: ¿por qué se celebra el 20 de agosto?

Papas fritas

elDiarioAR

0

Hay comidas que parecen haber estado siempre en la mesa. Las papas fritas son una de ellas. Acompañan hamburguesas, carnes, milanesas, huevos y hasta pueden convertirse en protagonistas de un plato. Se comen en restaurantes, bares, puestos callejeros y hogares, y existen prácticamente tantas versiones como lugares donde se preparan.

Cada 20 de agosto, esa popularidad tiene su propia celebración con el Día Mundial de la Papa Frita, una efeméride gastronómica que se instaló en distintos países como una oportunidad para rendir homenaje a una preparación sencilla que logró convertirse en un fenómeno mundial.

Sin embargo, detrás de un plato aparentemente simple existe una historia mucho más compleja. La papa nació en Sudamérica, viajó a Europa después de la llegada de los españoles a América y, siglos después, franceses y belgas comenzaron una disputa que todavía continúa: ¿quién inventó realmente las papas fritas?

¿Por qué se celebra el Día de la Papa Frita el 20 de agosto?

A diferencia de otras efemérides, no existe un registro histórico preciso que permita determinar quién creó el Día Mundial de la Papa Frita ni por qué fue elegido específicamente el 20 de agosto. La fecha se popularizó con el tiempo y quedó instalada en el calendario gastronómico internacional.

Lo que sí está claro es que la celebración aprovecha la enorme popularidad de este alimento para reconocer una preparación que atravesó fronteras y fue adaptada por diferentes culturas.

En cada país, las papas fritas adquirieron características propias: distintos cortes, métodos de cocción, aceites, condimentos y acompañamientos. Esa capacidad de adaptación es, precisamente, una de las claves de su éxito.

La papa nació en América del Sur

Aunque las papas fritas suelen asociarse con Europa, la historia comienza mucho más lejos de allí.

La papa es originaria de la región andina de América del Sur, especialmente de los territorios que actualmente corresponden a Perú y Bolivia. Allí fue cultivada y consumida por pueblos originarios desde hace miles de años. Algunas estimaciones sitúan su presencia como alimento desde hace más de 7.000 años.

Con la llegada de los europeos al continente americano, la papa comenzó un largo viaje hacia otras regiones del mundo. Su capacidad para crecer en diferentes condiciones y su valor nutricional hicieron que poco a poco se incorporara a la alimentación europea.

Pero todavía faltaba un paso para que se convirtiera en el alimento que conocemos actualmente: cortarla y freírla.

Francia y Bélgica, una disputa que continúa

La autoría de las papas fritas en bastones es uno de los grandes debates de la historia gastronómica.

Francia y Bélgica se atribuyen el origen de la preparación, aunque existen diferentes versiones y teorías sobre cuándo y dónde comenzaron a cocinarse de esta manera.

La hipótesis francesa sostiene que las papas fritas se vendían como comida callejera en París desde el siglo XVIII. Los vendedores las preparaban en sartenes y braseros y las ofrecían a los transeúntes. Algunas investigaciones históricas incluso señalan referencias a papas fritas en libros de cocina franceses de esa época.

Bélgica, por su parte, cuenta con una tradición según la cual los habitantes de la región de Namur comenzaron a freír papas como sustituto del pescado durante los períodos en los que los ríos se congelaban.

La discusión sigue abierta y forma parte de la identidad gastronómica de ambos países.

¿Las papas fritas fueron realmente un invento francés?

La historia no es tan sencilla como suele contarse.

El historiador gastronómico belga Pierre Leclercq investigó durante años el origen de las papas fritas y planteó argumentos a favor de una posible procedencia francesa. Su trabajo puso en discusión algunas de las versiones tradicionales que ubicaban su nacimiento exclusivamente en Bélgica.

Por eso, más que una certeza absoluta, existen diferentes hipótesis históricas. Lo que sí parece indiscutible es que la preparación se consolidó en Europa y posteriormente se convirtió en una de las comidas más difundidas del mundo.

De la comida callejera a un clásico mundial

Con el paso del tiempo, las papas fritas dejaron de ser una preparación vinculada exclusivamente con determinados lugares y se transformaron en un alimento global.

Su éxito también estuvo relacionado con la expansión de los restaurantes y, especialmente, de la comida rápida. Las papas se convirtieron en el acompañamiento casi inseparable de hamburguesas y otros platos populares.

Pero su presencia no quedó limitada a ese universo. También ingresaron en restaurantes de alta cocina y comenzaron a aparecer con diferentes cortes, salsas, quesos, carnes y condimentos.

Hoy pueden encontrarse papas bastón, españolas, noisette, rústicas, rejilla, gajo y numerosas variantes, además de preparaciones que incorporan cheddar, panceta, huevo, diferentes especias y otras combinaciones.

Las papas fritas en Argentina

En Argentina, la papa ocupa un lugar importante dentro de la alimentación cotidiana y las papas fritas forman parte de una tradición gastronómica que atraviesa generaciones.

La preparación aparece como acompañamiento de clásicos como la milanesa, el bife, el pollo y las hamburguesas, pero también protagoniza platos propios, como las tradicionales papas fritas a caballo, acompañadas con huevos.

La producción nacional de papa también tiene una fuerte presencia. La provincia de Buenos Aires, y particularmente la zona de Balcarce, se encuentra entre las principales regiones productoras del país. Según datos difundidos por fuentes locales, Argentina produce alrededor de 3 millones de toneladas de papa por año.

Así, el Día de la Papa Frita también puede servir como una oportunidad para poner en valor un producto que forma parte de la producción agropecuaria argentina.

¿Por qué gustan tanto las papas fritas?

La combinación parece sencilla, pero explica buena parte de su éxito: una superficie dorada y crocante por fuera y un interior más suave y cremoso.

La textura es uno de los principales atractivos de la preparación. También influye su capacidad para absorber sabores y combinarse con diferentes alimentos y salsas.

Además, se trata de una comida relativamente simple de preparar. Solo requiere papas, aceite y sal para obtener la versión más tradicional, aunque las posibilidades de agregar ingredientes son prácticamente infinitas.

Esa sencillez ayudó a convertirla en una preparación accesible y reconocible en diferentes culturas.

Un día para celebrar un clásico

Cada 20 de agosto, el Día Mundial de la Papa Frita ofrece una excusa para volver a disfrutar de un plato que, pese a su sencillez, tiene detrás una historia de siglos.

No se sabe con certeza quién creó esta efeméride ni por qué se eligió esa fecha. Tampoco existe un consenso definitivo sobre el país que inventó las papas fritas.

Pero quizás allí esté parte de su encanto. Francia y Bélgica pueden seguir disputándose su origen, mientras el resto del mundo continúa disfrutándolas.

Porque pocas comidas lograron algo tan particular: convertirse en un clásico universal sin perder la posibilidad de reinventarse en cada país, cada restaurante y cada hogar.

NB

Etiquetas
stats