Inspirada en la búsqueda de las Abuelas, una médica argentina en EE.UU. intenta reunificar a migrantes separados

Verónica Svetaz integra la Sociedad de Medicina de Adolescentes. Allí es la titular del Comité de Diversidad e Inclusión.

Durante los cuatro años de la gestión de Donald Trump en Estados Unidos, historias de familias migrantes que llegaban a la frontera sur del país y que eran separadas se volvieron noticias semanales. Las fotos de nenes encerrados en jaulas y los relatos sobre padres presos, deportados o muertos, se transformaron en la preocupación de organizaciones de derechos humanos, de abogados y de quienes atendían las angustias de esos chicos. Se calcula que en ese tiempo, más de 6.000 personas fueron detenidas luego de pedir asilo y que 600 menores fueron alejados de sus padres y madres. Todo dentro del denominado plan "Tolerancia Cero". En ese contexto, la médica argentina residente en Minnesota, Verónica Svetaz, comenzó a delinear un proyecto para intentar reunificar a esas familias. Inspirada en el banco genético de las Abuelas de Plaza de Mayo, compartió con científicos, juristas y otros colegas suyos, con la intención de crear un marco para esas tareas de identificación. Hace apenas unos días, ese trabajo fue publicado por la prestigiosa revista Science y congresistas norteamericanos se interesaron en la iniciativa.

“A todos estos chicos que llegaron les fueron suprimidas sus identidades. Algunos fueron adoptados, otros no, pero se les quitó el derecho a saber dónde están sus parientes. Queremos que puedan saber dónde están esas familias, que se puedan reunir y que luego vean de qué manera se vincularán. Pero no negar de dónde vienen y quiénes son”, explica Svetaz el sentido del proyecto. “Necesitamos buscarlos, para que luego se piense la reunificación de manera amplia y con protección legal para los familiares. Porque sino van a tener miedo a participar. Hay muchos padres, que luego de reencontrarse con sus hijos fueron detenidos”, agrega la médica santafesina, que vive hace más de 20 años en Estados Unidos.

Svetaz integra la Sociedad de Medicina de Adolescentes. Allí es la titular del Comité de Diversidad e Inclusión, con lo cual los casos de migrantes que padecían angustias por esas separaciones le aparecieron de manera directa. “Durante los últimos cuatro años en el Comité no dábamos abasto para investigar lo que sucedía, las inequidades y los retrocesos fueron muy significativos. Estábamos trabajando con comunidades latinas y sobre los crímenes por odio racial, que aumentaron un 300%, cuando apareció en escena la problemática enorme con el desarraigo que vivían los niños migrantes y sentimos que había que hacer algo”.

En el trabajo de identificación, reunificación y recuperación de vínculos entendieron que no podía haber presencia de los gobiernos porque la desconfianza de las víctimas hacia los Estados atentaría con acercamientos voluntarios. Por eso también se plantean trabajar con organizaciones en los distintos países, como Pro-Búsqueda, un grupo que rastrea a chicos desaparecidos durante el conflicto armado en El Salvador.  

Cuenta Svetaz que el proyecto de las Abuelas les apareció como una referencia inmediata por toda la experiencia acumulada que hay detrás y porque genera confianza a los que dudan de hacerse el estudio. “Que haya un registro como el de las Abuelas nos permitiría que los familiares den sin temor su información genética. También su trabajo nos enseñó a ver cómo es que se revinculan estas personas que fueron separadas a la fuerza”, señala. 

“También hay padres y madres que fueron deportados a sus países y piensan que es mejor dejar de buscar a sus hijos porque en Estados Unidos tendrán un futuro mejor que el que ellos les pueden dar. Por eso, el proyecto contempla que les den garantías legales para que puedan afrontar la reunificación de una manera algo más aliviada”, agrega.

“El hecho de que las familias finalmente se reúnan o no debe ser principalmente la elección de cada familia con la orientación de las agencias de apoyo, teniendo en cuenta el interés superior del niño y la seguridad de los miembros de la familia. Pero la falta de herramientas para conectar a las familias, la incapacidad de verificar las relaciones genéticas y el temor a la sensibilidad de los datos de ADN no deberían ser barreras”, señala el paper publicado por Science.

Los autores del proyecto plantean que una ONG debe llevar adelante el almacenamiento anónimo de datos de ADN y las comparaciones de las muestras. Cuando se encuentren coincidencias en el cruce lo deberán comunicar a las organizaciones asociadas, para que, con la ayuda de especialistas en este tipo de traumas avancen en el intento de reunificación.

“La recolección de muestras biológicas requiere la confianza de las familias. Debe ir acompañado de pruebas que lo corroboren, como entrevistas a testigos y material documental. Los enfoques alternativos para verificar las relaciones a través de redes sociales, entrevistas. La confianza se puede ganar acercándose a las familias con respeto a lo largo del proceso de reunificación y aplicando los principios de humildad y competencia cultural, incluida la fluidez en el idioma de elección de la familia”, señala el proyecto.

“La política de migración de Trump fue muy despiadada. Golpearon en lo que más cuidamos en la vida los latinos, que son los lazos con los hijos. Buscaron instalar ese miedo para frenar la llegada de personas. Se hacían públicos los casos de chicos encerrados. Siete de ellos murieron luego de pasar horas sin ser atendidos. Pensamos en los chicos y en el enorme dolor de esos padres y por eso creemos que hay que hacer algo y la ciencia puede dar una respuesta”, sostiene Svetaz.

 El proyecto llamó la atención de la congresista de Minnesota Ilhan Omar. Ella es una política descendiente de somalíes y musulmana, que sufrió los ataques de Trump. El ex presidente la acusó de ser una “extremista cargada de odio” y pidió que "volviera a su país" a pesar de que es una ciudadana estadounidense. La publicación en Science y el cambio de los vientos políticos tras el triunfo de Joe Biden puede generar el impulso que precisa la iniciativa para obtener fondos. Durante la campaña el actual presidente anunció que crearía un Comité para la reunificación de todas esas víctimas. Estas herramientas pueden ser el sostén para que se concrete.

Queremos transmitir que la ciencia es segura, que lo que planteamos tiene absoluto rigor científico, que sirve para proteger los derechos y que se puede hacer por medio de procesos éticos. Son herramientas que ya fueron utilizadas, que en Estados Unidos se hizo tras el 9-11 para identificar cuerpos. Somos un enorme grupo de genetistas, abogados, médicos de familia, organizaciones de derechos humanos, que comparte sus conocimientos para poder lograr que parte de todos estos traumas y angustias sean reparados”, concluye la médica argentina.

AM

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