Trabajadores de Lácteos Verónica denunciaron el cierre de tres plantas y salarios adeudados desde diciembre
La paralización de tres plantas de Lácteos Verónica dejó a 600 trabajadores sin tareas y con salarios adeudados desde diciembre, en un conflicto que se profundizó durante enero y que, al 12 de febrero, continuó sin resolución. La planta de Clason, ubicada sobre la ruta 34 a unos 70 kilómetros de Rosario, interrumpió sus actividades el 10 de enero tras el corte del servicio de transporte que trasladaba a los operarios desde Totoras, San Genaro y localidades cercanas. Las plantas de Lehmann y Suardi también dejaron de producir por falta de materia prima e insumos.
Según explicó en AM 530 el delegado Marcelo Muzzio, la empresa dejó de pagar el transporte del personal, lo que obligó a los trabajadores a organizar traslados con vehículos propios y del gremio durante dos semanas. Luego, la imposibilidad de sostener ese esquema derivó en la interrupción total de tareas. En la planta de Clason trabajan 160 personas, aunque desde enero solo ingresaron entre 20 y 30 por día para tareas mínimas de resguardo.
El conflicto incluyó una propuesta empresarial de retiros voluntarios al 50% de la indemnización. De acuerdo con el delegado, parte del personal aceptó esa oferta ante la incertidumbre sobre la continuidad productiva. Sin embargo, la empresa no cumplió con los pagos comprometidos: abonó dos o tres cuotas y luego interrumpió el cronograma. Muzzio afirmó que cuando el cuerpo de delegados rechazó esa opción, el dueño reiteró la propuesta pese a los incumplimientos previos.
A la deuda por los retiros se sumó el atraso salarial general. Los trabajadores denunciaron que la empresa adeudó los sueldos de diciembre y enero, además del aguinaldo, y que la última transferencia fue de $20.000 un día y $17.000 al siguiente. Esos montos no cubrieron el salario mensual ni compensaron los meses impagos. El delegado sostuvo que la situación generó una incertidumbre total sobre la continuidad laboral y el cobro de indemnizaciones.
En paralelo, circularon versiones sobre posibles compradores interesados en las plantas. Muzzio mencionó que hubo recorridas de inversores y que se habló de empresas del sector como Saputo y Savencia, además de firmas radicadas en Córdoba. Hasta el momento, no hubo confirmación oficial sobre una operación de venta ni comunicación formal a los trabajadores. El delegado aseguró que el Ministerio de Trabajo de Santa Fe convocó al dueño a una reunión, pero que no brindó precisiones sobre el futuro de la compañía.
La ubicación de las plantas es un dato central del conflicto. Clason, Lehmann y Suardi se encuentran en una de las principales cuencas lecheras del país, con provisión de materia prima en un radio cercano. “La leche está al pie del cañón”, afirmó Muzzio, al remarcar que la empresa no dependía de traslados extensos para abastecerse. La interrupción no respondió a una falta estructural de producción primaria en la zona, sino a decisiones empresariales y a la paralización de insumos y pagos.
El conflicto se inscribió en un contexto más amplio de deterioro salarial y debate legislativo. Según datos del Indec, el índice salarial del sector privado registrado acumuló una suba de 25,6% entre enero y noviembre de 2025, frente a una inflación de 27,9% en el mismo período, lo que implicó una caída real de al menos 2,3 puntos. Más del 80% de la masa salarial relevada tuvo aumentos por debajo de la inflación acumulada, lo que impactó de manera directa en el poder adquisitivo de los trabajadores formales . En ese marco, la falta de ingresos durante dos meses profundizó la vulnerabilidad de las familias afectadas.
Además, el Gobierno impulsó en sesiones extraordinarias un proyecto de reforma laboral que incluyó cambios en indemnizaciones, período de prueba y derecho de huelga, según la cobertura de trabajAR . Los delegados de Verónica advirtieron que el escenario legislativo reforzó la incertidumbre sobre el valor de las indemnizaciones y la estabilidad futura, en un contexto donde ya se ofrecieron retiros al 50% y se incumplieron pagos.
Los trabajadores realizaron asambleas, movilizaciones locales y evaluaron cortes parciales sobre la ruta 34, aunque reconocieron las limitaciones para sostener medidas prolongadas. También analizaron la alternativa de conformar una cooperativa, tomando como antecedente la experiencia de Cotar en la región, pero señalaron que la prioridad inmediata fue garantizar el cobro de salarios adeudados o la aparición de un comprador que mantuviera las fuentes laborales.
Al cierre de esta nota, la empresa no confirmó la reanudación de actividades ni presentó un cronograma de pago de salarios e indemnizaciones. Las plantas continuaron paralizadas y los trabajadores permanecieron sin certezas sobre su continuidad laboral.
JJD
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