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Interna sindical

Arrecian las críticas a la CGT por convocar al paro de silencio contra el avance de la ley laboral: “¡Hay que ir a la calle!”

Sin convocatoria a movilizar por parte de la CGT, la sesión para tratar la reforma laboral de Milei, regresiva para los derechos de los trabajadores, podría desarrollarse con una Plaza del Congreso vacía.
17 de febrero de 2026 17:45 h

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El día en que puede cambiar la historia de la legislación laboral en la Argentina, con un giro que distintos gremios anticipan regresivo para los trabajadores y favorable a las empresas, la Confederación General del Trabajo (CGT) decidió convocar a un paro del silencio: sin movilización, sin presencia orgánica en las calles, sin una concentración frente al Congreso. A pocas horas de que la Cámara de Diputados trate la media sanción llegada del Senado al proyecto de reforma laboral elaborado por el Gobierno de Javier Milei, son cada día más, y más elocuentes y enfáticas, las críticas de dirigentes de primera línea del sindicalismo a la decisión adoptada por la conducción de la principal central obrera del país.

Las objeciones no apuntaron a la necesidad de una medida de fuerza sino a su modalidad. Referentes sindicales cuestionaron que, ante una votación que definirá cambios en indemnizaciones, convenios colectivos, períodos de prueba y derechos colectivos, la central no haya impulsado una movilización masiva para presionar a los diputados. Para quienes reclaman presencia en el Congreso, la ausencia en la calle debilita la capacidad de intervención directa de los trabajadores en el momento clave del debate parlamentario.

Las expresiones de la UOM y ATE no son las primeras y se inscriben en ese clima de creciente malestar interno. En los días previos, referentes de aceiteros, bancarios y camioneros ya habían cuestionado la estrategia de la CGT frente al avance del proyecto oficial, con distintos matices pero una coincidencia central: la necesidad de combinar paro y movilización para no resignar capacidad de presión en el Congreso.

Osvaldo Lobato, secretario gremial de la CGT y dirigente de la UOM, confirmó que su organización no compartió la postura mayoritaria. “Creemos que hay que movilizarnos al Congreso, que es el lugar donde se va a discutir la ley, y se lo hicimos saber al consejo directivo”, afirmó en AM 530. La central resolvió el paro sin movilización tras un Zoom del consejo directivo en el que, según detalló, “mayoritariamente, no unánimemente, se tomó la decisión”.

Para Lobato, la eficacia de la conducción no se midió por la cantidad de paros sino por el resultado concreto de las medidas adoptadas. “Yo no creo que la capacidad de gestión de una organización como la Confederación General del Trabajo se mide por la cantidad de paros. Se mide por la efectividad de las decisiones y las medidas que toman”, sostuvo.

El dirigente advirtió que la reforma implica un retroceso estructural para quienes trabajan. “Hay puntos de la ley que son muy esenciales para la vida del movimiento obrero, para la vida del trabajador, y que si no hubiera sabido esto, directamente ni se discutirían”, planteó. También cuestionó la revisión anual de convenios colectivos: “Discutir convenios colectivos de trabajo todos los años es una locura. No podemos cerrar acuerdos salariales a veces en el año, vamos a estar discutiendo un convenio que tiene, no sé, quinientas páginas”.

En ese marco, Lobato rechazó la posibilidad de que esta CGT convoque a un paro por tiempo indeterminado. “Esta CGT no va a parar por tiempo indeterminado”, aseguró. Sin embargo, remarcó que la salida no es quedarse en la casa: “Yo creo que paro por tiempo indeterminado, pero hay que sacar la gente a la calle. Hay que mostrar el descontento. Si vos no mostrás el descontento, no llegás a nada. Hay que ir a la calle”.

La discusión no se limitó a la modalidad de la medida. Lobato también apuntó contra el rol de gobernadores y legisladores. “El gran responsable es el peronismo”, afirmó. Y agregó: “Gobernadores que son electos por el peronismo y después se hacen los personales y no les importa votar o mandar a los senadores o los diputados en contra de su propia gente”.

La disputa por la estrategia

Desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Rodolfo Aguiar fue aún más directo. El secretario general del gremio estatal calificó la estrategia de la CGT como insuficiente frente a lo que definió como “la mayor ofensiva que en democracia se recuerde contra los trabajadores y sus organizaciones”.

“Primero fue una movilización sin paro y ahora un paro sin movilización. Con este tipo de medidas va a ser muy difícil frenar a un gobierno que está completamente decidido a arrasar con todos y cada uno de nuestros derechos”, afirmó. Y agregó: “Hay dirigentes gremiales que le tienen miedo a la calle y los trabajadores no pueden pagar el costo de ese temor”.

Aguiar vinculó la discusión sindical con las modificaciones introducidas al proyecto en el Senado. Señaló que se eliminaron artículos que afectaban el financiamiento sindical, pero se mantuvieron aquellos que impactaron directamente en las condiciones laborales. “Se quitan justo aquellos artículos que perjudican a los sindicatos pero quedan los artículos que perjudican a los trabajadores”, sostuvo. Y cuestionó: “No podemos quedar desde el sindicalismo como que cambiamos plata por explotación, plata por más precarización”.

El dirigente estatal advirtió que la modalidad elegida dejó el escenario despejado para el tratamiento legislativo. “Parece hasta que estuviera acordado. Se la vamos a dejar servida a los diputados. Hay una clara intención de dejar vacías las calles para que puedan sesionar”, planteó.

En las últimas horas, el oficialismo consensuó con sectores aliados una nueva redacción del artículo que modifica las licencias médicas, uno de los puntos más cuestionados del proyecto. El objetivo es introducir ese cambio y votar la reforma este jueves en la Cámara de Diputados. Como el texto eventualmente aprobado por esta cámara sería modificado, debería volver al Senado —donde la media sanción ya salió con una mayoría de votos contundente— para su sanción definitiva.

Derechos consagrados, en riesgo

Para Aguiar, la reforma implica un cambio conceptual profundo. “El gobierno ha logrado reemplazar el concepto de derecho por el de privilegio”, afirmó. Y ejemplificó: “¿Es un privilegio cobrar dos veces al año el medio aguinaldo? ¿Es un privilegio que si me enfermo de cáncer y tengo que pasar por un proceso de quimioterapia, me sigan pagando el sueldo para poder sostener a mi hogar y mi familia?”.

ATE confirmó que sostendrá el paro con movilización. “De nada sirve un paro para quedarse en la casa. Cuando todos nuestros derechos están en riesgo, como ahora, nuestra casa, la casa de los trabajadores, es la calle”, afirmó.

La fractura expuso un malestar que excedió la coyuntura. Lobato reconoció que la convivencia interna es posible “por ahora”. Aguiar anticipó que, si la ley se aprueba, “hay una CGT que va a salir de este proceso absolutamente debilitada”.

El eje del conflicto no es solo la reforma laboral sino el modo en que el movimiento obrero decide enfrentarla. Hasta el cierre de esta nota, la conducción de la CGT no modificó la modalidad de la medida.

JJD

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