Tecnología y música Informe

Argentinos desarrollaron una plataforma que promueve la música independiente: “La descentralización les da poder y autonomía a los artistas”

La plataforma busca cambiar el paradigma de la distribución del dinero en la industria para priorizar al artista que no tiene un contrato con las grandes discográficas y, por lo tanto, le cuesta lograr exposición.

La reproducción de música por streaming brinda a los oyentes la posibilidad de navegar por un océano casi infinito de canciones para escuchar. En tanto, la mayoría de los artistas siguen remando solos en contra del torrente que provocaron las nuevas tecnologías: en Spotify, SoundCloud, Deezer y también en la radio suenan siempre los mismos temas. Lejos de crear un mundo con más posibilidades de crecimiento, las principales plataformas digitales le hacen el juego a las grandes compañías discográficas, que monopolizan la industria mientras los músicos independientes luchan por salir a flote en esta competencia desigual. 

En el marco de este presente desesperanzador se creó BeatHey, que en pocas palabras se presenta como la primera plataforma digital “cooperativa y colaborativa para productores y amantes de la música independiente”, cuyo objetivo es cambiar el paradigma de la distribución del dinero en la industria para favorecer y priorizar al artista. A diferencia de las plataformas mainstream, los músicos pueden subir su obra sin intermediarios y obtienen ingresos desde la primera reproducción. “La descentralización es lo que les va a dar más poder y autonomía”, confía a elDiarioAR Julián Sorsaburu, fundador de la aplicación junto a Miguel Warlies y Gabriel Santana.

De la comunidad de música electrónica a la app

BeatHey nació en 2014 como una comunidad de amantes de la música electrónica que, con Sorsaburu a la cabeza, organizaban eventos y festivales. Con el correr de los años la iniciativa siguió avanzando, con fiestas para más de 300 personas en Jamrock, Crobar, Bahrein y Niceto Club, y se comenzaron a ver los frutos artísticos y económicos que preconiza el grupo. 

Por aquel entonces, Sorsaburu se dedicaba a la gastronomía y tenía un restaurante en Palermo, pero la comunidad crecía a paso firme y él percibió que había mucho camino por recorrer. Así fue que en el 2016 tuvo la idea de pasar su proyecto a una etapa más “tecnológica” y presentó un plan en IncuBAte, un programa para la consolidación de emprendimientos innovadores en la ciudad de Buenos Aires, y BeatHey pasó a ser una plataforma digital y una app.

“Todos los productores de música con los que hablaba me decían lo mismo: les costaba monetizar su arte y lograr exposición. Entonces, a partir de la idea de generar eventos y fiestas, vimos la solución digital para focalizarnos en los problemas que enfrentan los artistas, que son la base de la pirámide de esta industria”, explica Sorsaburu. 

Si bien al comienzo solo estaba dedicada a la música electrónica, a través de la aplicación de BeatHey ahora se pueden escuchar todos los géneros. Los usuarios deben registrarse para reproducir música gratuitamente con publicidad, o pagar 300 pesos mensuales y desistir de los anuncios. Por su parte, cualquier artista -la única condición es que no trabaje bajo el ala de las grandes discográficas- puede abonar ese mismo monto y subir la música que desee, así como armar su perfil y que el público lo conozca mejor.

Un nuevo paradigma en la industria musical

En sintonía con el espíritu colaborativo de la comunidad, en la aplicación los artistas cuentan con varios beneficios. Se realiza periódicamente un contest (concurso) donde todos los miembros votan a sus artistas preferidos, quienes reciben un premio en efectivo y son invitados a formar parte de un disco digital al que los suscriptores pueden acceder de manera gratuita. Además, los músicos más populares son protagonistas de la revista que se edita de manera trimestral y participan de los eventos y festivales que organiza la plataforma.

Pero lo más importante es que BeatHey funciona como una plataforma autogestiva que permite un vínculo directo entre el músico y el fan, sin intermediarios. “Cuando el artista hace su música, tiene que pasar por un sello, luego por una distribuidora y recién después llega a las grandes plataformas. Por ese motivo no ven un mango y se quedan con tan solo el 10% de los ingresos por sus canciones. Además, los números en las aplicaciones mainstream no son claros para los artistas”, asegura Sorsaburu.

Al ser consultado si las grandes discográficas atentan contra los artistas y su música, responde: “Un poco sí, porque son los que monopolizan la industria. Spotify o Deezer están bancadas por los sellos, que son los que ponen su música y, en cierto modo, los dueños de todo. Con el avance tecnológico no hubo un cambio positivo; al contrario, el panorama es cada vez más desalentador para los artistas”.

El entrevistado contrapone esta situación con la propuesta de su plataforma: “En BeatHey, en cambio, el artista sube su música y por cada reproducción recibe dinero. Ahora pagamos las regalías por Mercado Pago o PayPal, pero estamos lanzando una billetera virtual propia para tener nuestro medio de pago. Además, como somos un marketplace, si a algún usuario le gusta la música de un artista y quiere apoyarlo, puede depositar el dinero y le llega directamente a su cuenta: permitimos que los artistas vendan su música sin intermediarios. Es importante entender la diferencia, porque a un artista no le genera impacto alguno que lo escuchen en las plataformas mainstream, pero acá no solo hacemos que se mueva más su música, sino que hay un impacto directo en su bolsillo”.

“No puedo decir todavía que rompimos con el monopolio, pero pusimos sobre la mesa una alternativa nueva frente a las que ya existen, que hacen que la música recompense cada vez menos al artista -señala Sorsaburu-. Detrás de la música hay un negocio enorme, por eso a la base de la pirámide hay que darle herramientas tecnológicas, entre otras cuestiones, para hacer de esta industria algo mucho mejor”.

Educación y consumo responsable

Según su testimonio, no alcanza solo con la tecnología para luchar contra la concentración de las plataformas mainstream, sino que debe complementarse con otros cambios. Por un lado, refiere a la educación de los artistas: “Deben entender que no se trata solo de lanzar un tema o hacer un show, sino de seguir trabajando la música una vez que se sube a una plataforma. Nosotros hacemos mucho hincapié sobre la necesidad de manejar la música de forma más autogestiva y, por ejemplo, que a toda la gente que conozcan le digan ‘escuchame acá’, porque cada reproducción es dinero para el bolsillo. Es un tema que muchas veces el músico deja de lado”.

El otro factor a trabajar corre por cuenta del usuario y está relacionado con un consumo responsable: “Hay varias plataformas para escuchar música, pero nuestra propuesta de valor para el oyente es que lo que paga va directo al bolsillo del artista, porque con su suscripción se pagan las regalías de las reproducciones. Lo virtuoso es comprender que esto no sucede dentro de las compañías mainstream, ya que la concentración de las herramientas digitales que poseen los grandes sellos provocan una monopolización de la industria y hacen que escuches siempre lo mismo”.

PR

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