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Las revistas políticas argentinas. Desde el peronismo a la dictadura (1973-1983)

Las revistas políticas argentinas

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La investigación que dio nacimiento a este libro surgió de una constatación: la escasa producción académica que estudiara las líneas editoriales de las principales revistas comerciales de orientación política publicadas durante los años setenta en Argentina. Sabido es que desde la década anterior se había ido consolidando una robusta oferta de revistas de actualidad –como Primera Plana, Panorama, Confirmado o Análisis– que marcarían un mojón en la historia de la prensa argentina. Su propuesta renovadora para una clase media cada vez más sofisticada, con hábitos de lectura consolidados y en una época de alta politización, prontamente las ubicó como ejes del debate público de su tiempo. Con el retorno del peronismo al poder en 1973, y la posterior dictadura militar iniciada en marzo de 1976, se sumaron nuevos emprendimientos que retomaron la tradición de un periodismo de interpretación cuyo objetivo central fue analizar las vicisitudes de un tiempo político que se revelaría por demás inclemente. 

Algunas de las revistas analizadas en este libro tenían existencia previa al periodo de estudio, como el caso de Extra de Bernardo Neustadt, nacida en 1965, o Panorama de la editorial Abril, publicada desde 1963 hasta 1975 (y luego, en una segunda época, desde junio de 1976). Otras surgieron en el contexto del retorno peronista de 1973, como Redacción de Hugo Gambini o Cuestionario de Rodolfo Terragno; Carta Política, la revista liberal-conservadora del empresario Raúl Piñero Pacheco se publicará por primera vez en junio de 1974 hasta mediados de 1975 y reaparecerá durante la dictadura, en mayo de 1976. Ya con las Fuerzas Armadas en el gobierno surgirá Somos de editorial Atlántida en septiembre de 1976, y años más tarde Línea, la única de las aquí estudiadas con perfil militante ligada al peronismo, que inició su publicación en junio de 1980. Aun lidiando con la censura y autocensura que caracterizaron estos años, las referidas revistas ofrecieron periódicamente a sus lectores puntos de vista e interpretaciones para inteligir la compleja realidad política de la que formaban parte. 

Los años bajo estudio nos introducen en la etapa más intensa y traumática de nuestra historia reciente. El retorno del peronismo luego de las elecciones de marzo de 1973 había descomprimido momentáneamente la situación política tras los años de proscripción, pero la lucha interna en el movimiento entre proyectos radicalmente antagónicos prontamente convulsionaría todo el escenario político nacional. Perón, que había estimulado al sector revolucionario para presionar a los militares de la “Revolución Argentina” (1966-1973), ahora daba señales indubitables de su apoyo al sindicalismo peronista y al lopezreguismo, ese nuevo actor conformado detrás del sombrío José López Rega. Los intentos del líder en favor de equilibrio y moderación, a través del Pacto Social o de gestos hacia la oposición política, convivieron con su aprobación, tácita o explícita, a la persecución y estigmatización de los sectores de la izquierda revolucionaria –peronista y no peronista–. Su muerte el 1º de julio de 1974 dejó en el poder a Isabel Perón, su esposa y en ese momento vicepresidenta de la nación. Recostada sobre el ahora todopoderoso López Rega, profundizará el giro conservador y la persecución de la izquierda. La violencia política entre izquierda y derecha radicalizadas y la represión estatal se acrecentarán, tornando por momentos al Estado de derecho en una mera formalidad. El frustrado intento de giro económico liberal con el “Rodrigazo” de junio de 1975 decretará la agonía de su gobierno, flanqueado por su propia incompetencia y la desconfianza de la mayoría de los actores políticos de la época, entre ellos, las Fuerzas Armadas que desde mediados de 1975 preparaban un nuevo golpe de Estado en Argentina. La toma del poder militar el 24 de marzo de 1976 radicalizará los tonos más funestos de los últimos meses, en una escala inusitada. La persecución se sistematizará desde el propio Estado con la feroz represión clandestina que desaparecerá a millares de opositores políticos, militantes de izquierda, sindicalistas, trabajadores, estudiantes, entre otros, dejando el legado más trágico de este periodo. La actividad de los grandes partidos políticos será suspendida, los sindicatos intervenidos, así como otras organizaciones. Desde la cúpula estatal, las Fuerzas Armadas intentarán una “refundación” autoritaria de una sociedad a la que consideraban “enferma”. El ministro de Economía José Martínez de Hoz pondrá en marcha una serie de cambios estructurales en el tejido económico argentino, en perjuicio de los actores ligados al mercado interno y en favor de los grandes actores económicos y aquellos ligados al sistema financiero. Sin embargo, no hubo un proyecto político consensuado en las Fuerzas Armadas sino varios en pugna, muchas veces saldados según los códigos criminales de la represión. Hacia 1980 la dictadura entrará en una pendiente inclinada debido a la crisis financiera-económica, la asfixia de la sociedad civil ante el intento disciplinador y las propias diferencias internas para hallar un claro rumbo político. Con Malvinas los militares intentarán recuperar sin éxito el capital político perdido, decretando con la derrota bélica el final en los hechos de la traumática experiencia dictatorial.

¿Cómo se posicionaron las revistas ante esta realidad?, ¿cuáles fueron sus opiniones?, ¿qué silenciaron?, ¿en qué coincidieron y en qué se distanciaron?, ¿de qué manera su lectura nos permite comprender algunas aristas de la cultura política de la época? Y, entendidas como actores políticos, ¿de qué manera ejercieron influencia sobre la opinión pública y otros actores del sistema político? Para dilucidar estos y otros interrogantes, en cada capítulo se han seleccionado una o varias revistas para su análisis y se ha estudiado su posicionamiento institucional frente a algunos de los acontecimientos clave del periodo: el conflicto interno en el peronismo, la tercera presidencia de Perón y el impacto por su fallecimiento, el deterioro y prescindencia del Pacto Social, el final del gobierno de Isabel Perón y el golpe de 1976, los primeros años de la dictadura (con temas como la “lucha antisubversiva” y los derechos humanos, la economía, la relación con los civiles), el Mundial de 1978 y sus efectos políticos, la cuestión de una eventual apertura política durante la presidencia del general Jorge Videla (1976-1981), la crisis de la dictadura en el periodo 1980-1982 y la guerra por Malvinas. Si bien el trabajo no se pretende exhaustivo, es lo suficientemente comprehensivo como para proyectar un amplio panorama en relación con la actuación de las revistas elegidas.

Vale destacar que, aun en un tiempo de alto riesgo para la práctica periodística, estas publicaciones contaron con un mayor margen de acción que los diarios nacionales para publicar informaciones e interpretaciones sobre la actualidad política. Esto será aún más evidente durante el periodo dictatorial, cuando el control estatal se centró mayormente en esos medios escritos de mayor alcance, y  la prensa de carácter político, más restringida en su circulación pero dirigida hacia un público informado, pudo dar cuenta de temas, problemas y análisis vinculados a la realidad nacional comúnmente excluidos o tratados superficialmente por la prensa diaria. Eso se revalorizará, además, en un periodo histórico cuando la circulación de la palabra pública sufrió fuertes restricciones en los canales tradicionales de expresión, como los partidos políticos, los sindicatos u otras organizaciones de la sociedad civil que vieron cercenadas sus actividades en el marco del avance autoritario del Estado manejado por los militares.

En definitiva, este libro intenta ser un aporte dentro de un campo de estudios que ha venido creciendo en los últimos años: el análisis de las posiciones editoriales e institucionales de la prensa argentina durante la década del setenta. Un tiempo histórico que aún nos interpela y que demanda una comprensión desapasionada en torno a los diversos ámbitos del acontecer nacional. La actuación de la prensa política es uno de ellos: condicionada por la agitación de estos años, no dejó sin embargo de intervenir y opinar sobre la realidad cotidiana de millones de argentinos. Un acercamiento a su accionar entonces nos permitirá alumbrar nuevos resquicios de nuestra historia reciente y ampliar nuestra comprensión política de un periodo sobre el que aún abundan las interpretaciones morales. 

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