Rocca negó corrupción en la contratación de tubos para el gasoducto Néstor Kirchner

El presidente y CEO del Grupo Techint, Paolo Rocca.

La Asociación Empresaria Argentina (AEA) había organizado desde hace meses esta jornada del 7 de junio para celebrar sus 20 años, pero ninguno de sus encumbrados miembros, como Paolo Rocca, dueño del grupo Techint, preveía que iba a coincidir temporalmente con el estallido del escándalo sobre la provisión de tubos para el gasoducto Néstor Kirchner. Pero ocurrió. Y Rocca, que iba a exponer en el evento, debió contestar al respecto. “No hubo ni un hecho de corrupción ni un direccionamiento del pliego”, se defendió el empresario tras las versiones cercanas al ex ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas de que la licitación que organizó la empresa estatal Enarsa, en manos del cristinista Agustín Gerez, había sido “a medida de Techint”. No contestó, en cambio, las críticas de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner a que su grupo importe la chapa para los tubos desde Brasil en lugar de fabricarlos en la Argentina, donde hasta ahora no habría líneas de producción para elaborarla, según expertos.

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“El Gobierno llegó un poco tarde por la financiación”, se refirió Rocca al proyecto del gasoducto necesario para elevar la producción de Vaca Muerta y llevarlo hasta la provincia de Buenos Aires, de modo de mejorar el abastecimiento interno, reducir importaciones en invierno -encarecidas por la guerra- y elevar las exportaciones de verano a Brasil y Chile. “El pliego para comprar el tubo es técnicamente indiscutible. El Gobierno hizo lo que tenía que hacer, pero los tiempos para llegar al invierno de 2023 (con la obra terminada) han sido muy cortos. Ni los chinos ni nadie pudieron llegar a hacer una oferta consistente. Tenaris (la fabricante de tubos de Techint), que es la líder en el mundo, llegó forzando la cadena para hacer una oferta. Ieasa (antiguo nombre de la rebautizada Enarsa) se encontró con un oferente. Podría haber olvidado la licitación, pero la hizo. No hubo ni hecho de corrupción ni direccionamiento del pliego. Puede que no simpatice con parte de la ideología (de este Gobierno), pero hicieron las cosas bien. Pero el sentido común se fue perdiendo en la grieta”, apuntó contra Kulfas. “No confundamos espesor con diámetro, milímetros con pulgadas”, se mofó.

Rocca advirtió que si continúa el “atraso” en la construcción del gasoducto, es “muy probable” que en lugar de llegar al invierno de 2023 con gas argentino a US$ 4 el millón de BTU (unidad de medida), se deberá seguir importándolo a 28. Recordó que Techint deberá producir más de 500 kilómetros de caños, que deberán instalarse desde agosto próximo. “Construir todo esto es una tarea compleja. Tenaris logró hacerla. Vaca Muerta debe ser una política de Estado. Tiene que haber un acuerdo de base. Así no se puede. Si queremos hacer un planta de GNL (gas natural licuado, el que se embarca y se podría enviar a una Europa que ya no quiere gas ruso), hacer planta de fertilizantes, enviar petróleo y gas al mundo, a Occidente, debemos construir políticas de Estado, preparar una ley hidrocarburos para grandes proyectos, dar seguridad, atraer inmensa inversión privada. No hubo corrupción ni direccionamiento -reiteró-. Hay un sentido común que debería prevalecer. 2500 millones o 3000 millones de dólares (de importaciones de gas) es la diferencia entre llegar o no al invierno en invierno del 23.”

AR

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