Tu cara me suena: un catedrático reconoció en una exposición en Múnich un busto romano robado en Cádiz

El busto de Antonia Minor fue robado en Bornos en 2010.

Alejandro Luque


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No menos casuales que algunos hallazgos arqueológicos son ciertas recuperaciones. La del busto de Antonia Minor (Antonia la Menor), robado en 2010 en la localidad de Bornos, parece una de esas carambolas al borde de lo inverosímil. Gracias a la intervención del catedrático de Arqueología de la Universidad de Sevilla José Beltrán Fortes, así como a la colaboración de las fuerzas españolas y alemanas, la cabeza romana regresará a su pueblo el próximo mes de septiembre tras doce años vagando por Europa.

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La escultura en cuestión corresponde a Antonia Minor, hija menor de Marco Antonio y Octavia y madre y abuela respectivamente de los emperadores Claudio y Calígula. Descubierta en el yacimiento de Carissa Aurelia en los años 60 del siglo XX, la pieza data del s. I y es un perfecto ejemplo del retrato romano imperial adaptado a las tradiciones y modos locales de la Hispania romana.

La escultura original salió con casi toda seguridad de un taller de la citada zona de Carissa Aurelia, entre los actuales municipios de Bornos y Espera. Durante años estuvo expuesta una hornacina en el Ayuntamiento de Bornos y más tarde en el Centro de Interpretación del Castillo-Palacio de los Ribera, hasta que, a finales de 2010, fue robada de la vitrina en donde se mostraba al público.

Reproducción en 3D

Desaparecida durante casi una década, el catedrático de Arqueología de la Universidad de Sevilla José Beltrán Fortes localizó la pieza casualmente mientras estaba expuesta temporalmente en la Gliptoteca de Múnich (Alemania). “Justo en ese momento andábamos con María Luisa Loza haciendo un inventario de escultura romana, y conocíamos ese retrato de Antonia Minor por fotos antiguas”, recuerda el estudioso. “Buscando paralelos, vimos que en la Gliptoteca de Múnich había una muy similar a la cabeza robada. Gracias a que la web del museo brindaba reproducciones en 3D, confirmamos que se trataba de la misma”.

Según indica Ángel Rivas, secretario de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español, el detalle definitivo que despejó las dudas fue “una serie de roturas que debieron de producirse en el momento del descubrimiento, en concreto en la mejilla y en una oreja, tal vez causadas por el arado que la sacó a la luz”.   

José Beltrán Fortes indagó en la identificación de la pieza. “Descubrimos que estaba cedida en depósito para una muestra temporal”, añade el catedrático, “y que había sido comprada en subasta, según información del museo, por un particular ‘procedente de una colección inglesa’”.

Pieza cedida

“A diferencia de otras figuras, los retratos de Antonia Minor no son abundantes en el Imperio Romano”, explica Beltrán Fortes como una de las claves para dar con la cabeza robada. Pero hay más: “Tuvimos también suerte porque la web de la Gliptoteca de Múnich había hecho el escaneado completo de la cabeza, de manera que pudimos verla exactamente en la misma posición de las fotos que teníamos, y comprobar que coincidían exactamente. Y por otro lado, el propietario desconocía que era robada, y la había cedido a una exposición. De otro modo, quizá nunca habría sido expuesta al público”.       

Fue el 14 de agosto de 2018. Beltrán Fortes puso inmediatamente en conocimiento de la Guardia Civil y las autoridades españolas este hecho, y el protocolo habitual en estos casos se puso en marcha. “En cuanto la Gliptoteca tuvo noticia del asunto, retiró la pieza y se la devolvió al propietario. Eso retrasó un poco su recuperación, pero finalmente lo logramos y tanto María Luisa como yo sentimos una enorme alegría”, indica José Beltrán Fortes.

Por su parte, Ángel Rivas apunta que “fue determinante el hecho de que el propietario decidiera entregarla voluntariamente a las autoridades alemanas, y de ahí pasa al Consulado español de Múnich para preparar su regreso a nuestro país. Pero sin el buen ojo del catedrático Beltrán Fortes, nada de esto habría sido posible. Además de toda la información que nos facilitó sobre la obra robada, el mérito principal de la recuperación es suyo”.  

Un símbolo del pueblo

La labor de la Guardia Civil contó con el asesoramiento técnico del Ministerio de Cultura y Deporte de España, quien coordinó también junto a la Guardia Civil el transporte y traslado definitivo de la cabeza a España. En la operación participaron también la Policía Criminal de Baviera (BLKA), la División K53 de Protección Nacional e Internacional de Bienes Culturales del Ministerio de Estado de Cultura alemán, la Embajada de España en Berlín y el Consulado General de España en Mnich.       

Lo mejor es que, de resultas de esta recuperación, el año pasado se iniciaron trabajos arqueológicos en Carissa Aurelia, con una prospección geofísica (magnetometría, geoeléctrica y georradar) que realizó el Instituto de Arqueología de la Universidad de Colonia, en el marco de colaboración de las Universidades de Sevilla y Colonia, con la coordinación de Diego Romero Vera y José Beltrán (US), Michael Heinzelmann (Universidad de Colonia), Janine Lehmann (Universidad de Hamburgo) y Arne Schröder (Universidad de Colonia), y con el apoyo de los Ayuntamientos de Bornos y Espera.

“Tenemos previsto desarrollar desde el año próximo un proyecto de investigación en el yacimiento, que conlleve excavaciones, para profundizar en el conocimiento y la tutela de este importante sitio arqueológico”, adelanta Beltrán Fortes.

El alcalde de Bornos, Hugo Palomares Beltrán –sin parentesco con el catedrático– tampoco oculta su felicidad por el final feliz de esta historia: “Hemos vivido el proceso con mucho trabajo, desde que la cabeza fue localizada en 2018 hasta ahora, pero nos llena de satisfacción que estos cuatro años de esfuerzo conjunto hayan dado sus frutos”.

“Cuando en 2020 anunciamos que la cabeza volvía a Madrid, nuestros vecinos se alegraron mucho, porque es todo un símbolo de nuestro pueblo. El día que la tengamos de vuelta será una fiesta para todos los bornichos”, apostilla el regidor. El catedrático José Beltrán Fortes tampoco se perderá la cita: “Si nada me lo impide, estaré allí en septiembre, por supuesto, viendo cómo Antonia Minor vuelve a casa”.

AL

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