Chile - Plebiscito Constitucional 2022

Apruebo o Rechazo a la nueva Constitución chilena: incertidumbre sobre el resultado pero consenso sobre el día después

Avisos adhesivos apilados sobre una mesa, durante la preparación de las urnas en un centro de votación en el Colegio Nueva Era Siglo XXI, en la comuna de Puente Alto, Santiago de Chile.

Javier Martín

Efe / Santiago de Chile —

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Más allá del desenlace del referéndum constitucional de este domingo -cuyo resultado es incierto debida a factores inéditos, como el voto obligatorio- la única verdad que parecen compartir partidarios del Apruebo y del Rechazo es que el proceso constitucional proseguirá más allá del 4 de septiembre en Chile.

Un nuevo Chile, entre el Sí fácil y el Apruebo difícil

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En el caso de que triunfe el Apruebo, el proceso constitucional avanzará para ajustar algunos artículos que son objeto común de polémica y para desarrollar las leyes necesarias para cumplir con la nueva Carta Magna. En el caso de que la victoria sea del Rechazo, el proceso constitucional chileno tampoco se detendrá, y se reactivará para crear, redactar y proponer otro texto, que a su vez igualmente deberá ser posteriormente consensuado y sometido a plebiscito obligatorio.

El voto obligatorio es, junto a la cantidad de nuevos votantes, en su mayoría muy jóvenes, la variante que probablemente desequilibre la balanza y que complica los pronósticos. Esta es la primera vez desde 2012 en que el sufragio es obligatorio y universal.

“Una de las cosas que está claro es que el texto no es el que los chilenos se merecen, que necesitan y que pedían. Pase lo que pase, hay consenso en que el proceso sigue. Si gana el Apruebo, vendrán las reformas; si gana el Rechazo, habrá otro proceso”, explica a Efe Kenneth Bunker, director de la encuestadora Tresquintos.

Compromiso para seguir con el proceso constitucional

Las dos coaliciones oficialistas -Apruebo Dignidad y Socialismo Democrático- firmaron semanas atrás un documento en el que se comprometían a proponer reformas constitucionales en cuestiones que no han generado amplio consenso y a trabajar juntas en el desarrollo en el caso de que los chilenos opten el domingo por el Apruebo.

Un acuerdo con acento moderado cuyo objetivo era eliminar las reticencias de un sector de la población que se sitúa en posiciones progresistas, que abrazó con entusiasmo el inicio del proceso pero que con el devenir del trabajo de la Convención Constitucional y el ruido que la acompañó parecen inclinados al Rechazo.

En especial en capítulos como la plurinacionalidad, la Cámara de las regiones o la justicia indígena. Estos son puntos que los partidarios del Rechazo utilizan para proyectar la idea de que el texto redactado por la Convención Constitucional divide a los ciudadanos chilenos y los coloca en diferentes niveles ante la ley.

Desconfianza ante el Rechazo

El compromiso alcanzado por el oficialismo en torno de la mitigación reformista del Apruebo ha sido utilizado por el Rechazo, y en particular por la derecha tradicional chilena. Han explotado esta tentativa de centrismo como una muestra de que la Constitución no es buena “ni siquiera para quienes la defienden”.

Los grupos aglutinados en torno al Rechazo insisten igualmente en su campaña en que están por el cambio pero que no quieren el actual texto porque “está mal hecho” y “ha sido escrito con rabia”. No han propuesto una alternativa, más allá de decir que la próxima Constitución chilena “debe hacerse con amor”.

Tampoco han especificado los grupos del Rechazo quién deberá escribir la nueva Constitución ni si hay que elegir una nueva Convención. Tampoco dicen con qué objetivo debe emprenderse, más allá de insistir en los eslóganes “para ser de Chile debe ser de todos” o que hay que “hacerla con amor”.

“No sé si hay un consenso. Creo que hay un sector importante de la derecha que quiere que el proceso acabe aquí y que va a hacer todo lo posible para que así sea”, opina Claudia Heiss, de la carrera de de Ciencia Política de la Universidad de Chile

Además, recuerda a Efe, un sector de la derecha “ha tenido un comportamiento que nos induce a pensar eso en el pasado: En el año '89, cuando se negociaron las reformas constitucionales que dieron inicio a la transición, hubo un compromiso de palabra de la derecha, principalmente de eliminar a los senadores designados y eso no ocurrió hasta 2005”.

“Es poco creíble que el proceso siga su curso en caso de ganar el Rechazo. Lo mismo ocurrió con (el presidente conservador Sebastián) Piñera después del proceso constituyente impulsado (por su predecesora, la progresista Michelle) Bachelet. Prometió un cambio constitucional y llegó al poder y no hizo nada”, subraya.

Precedentes que permanecen en la memoria colectiva y que han sido igualmente explotados por el Apruebo en la campaña, bajo el eslogan de 'El Cambio es Ahora'.

El día después

Si existe incertidumbre sobre el día después, es desde el punto de vista de la seguridad. Desde algunos sectores, se ha dejado entrever la posibilidad de que el ambiente político, ya muy tenso, se caldee más, e incluso pudieran regresar a la calle disturbios como los que en 2019 condujeron al estallido social.

“Es posible que si ganan el Apruebo o el Rechazo hayan protestas, aunque en momentos distintos”, argumenta a Efe Raúl Burgos, experto en historia política chilena.

“Creo esto por las altas expectativas que hay cifradas en la nueva Constitución que junto a la crisis general que estamos pasando resultan una mala combinación. En la medida que las condiciones de vida no mejoren, es posible que la ciudadanía exprese su malestar”, concluye.

AGB

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