EEUU blanquea su plan para Venezuela: quedarse con el petróleo y forzar un cambio de régimen en “tres fases”
El gobierno de Donald Trump expuso este miércoles en el Congreso su plan de intervención en Venezuela y admitió la injerencia en la administración chavista: la Casa Blanca reconoció que intenta tener el control de la producción de petróleo venezolano y a partir de ahí pensar en una transición de cambio de régimen. No hubo menciones a reinstalar un sistema democrático, pero sí de liberar presos políticos y conceder amnistías.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, encabezó la reunión y brindó este miércoles declaraciones junto al líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, y el senador demócrata Chris Murphy, luego de informar a congresistas sobre la captura de Nicolás Maduro.
Rubio explicó que la estrategia de Washington se estructura en tres fases: estabilización, recuperación y transición, y que el eje central de la primera etapa es el control directo de los recursos petroleros del país sudamericano. “El primer paso es la estabilización del país. No queremos que caiga en el caos”, afirmó. Según detalló, esa estabilización se apoya en la “cuarentena” impuesta por Estados Unidos, que impide a Venezuela comercializar su crudo.
En ese marco, el funcionario confirmó la incautación de embarcaciones petroleras y adelantó un acuerdo para apropiarse del crudo venezolano inmovilizado. “Como han visto hoy, dos barcos más fueron incautados. Estamos en medio de este proceso y, de hecho, a punto de cerrar un acuerdo para tomar todo el petróleo que tienen, el petróleo que está estancado en Venezuela”, sostuvo. Rubio precisó que se trata de “entre 30 y 50 millones de barriles”, que serán vendidos “en el mercado a precios de mercado, no con los descuentos que recibía Venezuela”.
De acuerdo con el secretario de Estado, los fondos obtenidos quedarán bajo control estadounidense. “Ese dinero se manejará de tal manera que controlaremos su distribución para beneficiar al pueblo venezolano, no a la corrupción ni al régimen”, señaló, y remarcó que esto otorga a Washington “mucha influencia para avanzar en la estabilización”.
Segunda y tercera fase
La segunda fase, explicó Rubio, estará orientada a la reapertura económica bajo nuevas reglas. “Garantizar que las empresas estadounidenses, occidentales y de otros países tengan acceso al mercado venezolano de forma justa”, dijo, al tiempo que vinculó ese proceso con una “reconciliación nacional” que incluya amnistías, liberación de presos políticos y el regreso de dirigentes opositores al país para “reconstruir la sociedad civil”.
La tercera etapa, según Rubio, será la transición política. “Parte de esto se solapará. Se lo he descrito con gran detalle”, afirmó, y pidió paciencia frente a las expectativas de resultados inmediatos. “Todos quieren resultados de la noche a la mañana. No va a funcionar así, pero funcionará”, aseguró. También sostuvo que “ya estamos viendo avances con este nuevo acuerdo anunciado y con otros acuerdos que seguirán”.
En paralelo, la Casa Blanca reforzó la idea de un control directo sobre las autoridades venezolanas designadas tras la captura de Maduro. La portavoz presidencial, Karoline Leavitt, afirmó que la administración estadounidense “mantiene una estrecha correspondencia con las autoridades interinas de Venezuela” y subrayó: “Obviamente, tenemos la máxima influencia sobre las autoridades interinas de Venezuela en este momento y sus decisiones seguirán siendo dictadas por Estados Unidos”.
Críticas demócratas
Sin embargo, el contenido de la reunión con Rubio generó fuertes cuestionamientos entre legisladores demócratas. El líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, denunció la falta de transparencia del Ejecutivo. “Están evitando toda discusión pública para hablar con nosotros, porque no obtuvimos respuestas adecuadas ni siquiera a nuestras preguntas”, afirmó, y advirtió que el pueblo estadounidense “siempre ha pagado el precio cuando intentamos lograr este cambio de régimen con sangre y dinero”.
En la misma línea, el senador Chris Murphy alertó sobre el uso de la fuerza económica y militar. “Se tomará el petróleo por la fuerza, por supuesto. Así que un embargo es una fuerza activa”, sostuvo. Y agregó: “Van a tomar el petróleo durante el tiempo que sea necesario para intentar facilitar un cambio de régimen en Venezuela”.
MC
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