Nacionalismo, barricadas y matrículas: qué está pasando en Kosovo

Imagen de archivo de una patrulla de la policía de Kosovo cerca de la frontera con Serbia.

Javier Biosca Azcoiti

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Una disputa nacionalista por el origen y la validez de los documentos de identidad y las patentes de los vehículos ha desencadenado un nuevo episodio de tensión en la frontera entre Serbia y Kosovo. “La situación de seguridad en los municipios del norte de Kosovo es tensa. La KFOR [misión militar en Kosovo], liderada por la OTAN, está preparada para intervenir si la estabilidad se ve en peligro”, ha afirmado la Alianza Atlántica en un comunicado. “La KFOR tomará las medidas necesarias para mantener un entorno seguro en Kosovo en todo momento y en línea con su mandato de la ONU”. 

Este lunes estaba prevista la entrada en vigor de la decisión del Gobierno de Kosovo de dejar sin validez las matrículas y los documentos de identidad emitidos por las autoridades serbias. Como respuesta, se han producido protestas en varios municipios del norte de Kosovo que son de mayoría serbia y los manifestantes han levantado barricadas con vehículos para bloquear las carreteras que llevan a los pasos fronterizos de Jarinje y Bernjak, entre Serbia y Kosovo. La policía kosovar también afirmó que se habían producido disparos en la dirección de las unidades policiales, “pero afortunadamente nadie resultó herido”. Finalmente, el primer ministro kosovar, Albin Kurti, ha anunciado un aplazamiento de un mes en la medida siempre y cuando se retiren las barricadas de las zonas de mayoría serbia.

La crisis de las matrículas

El conflicto de las matrículas lleva años arrastrándose y ha provocado otros picos de tensión similares en el pasado. Muchos serbios huyeron de Kosovo tras el bombardeo de 11 semanas de la OTAN –que carecía de autorización de la ONU y fue justificado como una intervención humanitaria–, pero otros miles se quedaron concentrados, sobre todo, en municipios del norte. El Estado serbio se resistió a la pérdida de estos territorios y siguió ejerciendo su influencia en las zonas de mayoría serbio-kosovar, incluida la emisión de documentos para esos ciudadanos, como por ejemplo matrículas de vehículos serbias con el nombre de ciudades de Kosovo. 

En 2008, Kosovo declaró su independencia unilateral de Serbia. Alrededor de un centenar de países, incluidos EEUU y la mayor parte de la UE, han reconocido su independencia. España es uno de los cinco Estados del bloque comunitario que no lo han hecho. En 2011, líderes de ambos territorios llegaron a un acuerdo para la libertad de movimiento en el que se fijaba que “todos los dueños de vehículos con residencia en Kosovo” usarían matrículas con las letras RKS (República de Kosovo) o simplemente KS (Kosovo). Esta segunda opción se concibió como una solución “interina” para aplacar las sensibilidades de Serbia, que no reconoce la independencia. El objetivo del acuerdo era animar a los serbios del norte de Kosovo a utilizar las matrículas emitidas por las autoridades kosovares, pero muchos siguieron usando las matrículas serbias.

Según el acuerdo de 2011, las matrículas KS tenían una validez de cinco años, pero en 2016 las autoridades kosovares prorrogaron este periodo otros cinco años, hasta septiembre de 2021. Entonces, el primer ministro kosovar, Albin Kurti, rechazó una nueva prórroga, aceptando solo las matrículas RKS en una cuestión que se ha convertido en símbolo de soberanía.

Mientras tanto, los vehículos con matrícula KS o serbia podían entrar libremente a Serbia, mientras que los que tenían matrícula RKS tenían que adquirir una licencia provisional en la frontera. El think tank Balkans Policy Research Group (BPRG) cuenta también que los ciudadanos serbios del norte de Kosovo se han enfrentado a dificultades a la hora de viajar al sur por no querer adquirir los documentos identificativos emitidos por las autoridades kosovares.

Cuando Kurti anunció su decisión en septiembre de 2021, los ciudadanos serbios del norte de Kosovo bloquearon durante 13 días los mismos dos pasos fronterizos que bloquearon la noche del domingo. Entonces la crisis se apagó con la firma de un nuevo acuerdo que, como medida provisional, proponía tapar con pegatinas todos los símbolos nacionales de las matrículas cuando fuesen a cruzar la frontera.

Kurti, un líder nacionalista, ha insistido en implementar lo que denomina como medidas de reciprocidad con Serbia y entre las propuestas retrasadas hasta el mes que viene figura el requisito de emisión de un permiso temporal para aquellas personas que quieran entrar en Kosovo con documentos de identidad emitidos por autoridades serbias, así como la necesidad de adquirir una matrícula de validez temporal a todos aquellos vehículos con matrículas serbias que quieran cruzar la frontera.

Líderes nacionalistas

Tanto Serbia como Kosovo están dirigidos por líderes con un marcado carácter nacionalista. Kurti es el líder del partido Autodeterminación de Kosovo, que ha provocado polémica por aludir al concepto de la 'Gran Albania' y por sugerir una unión con este país. También fue condenado por lanzar gas lacrimógeno en el Parlamento en protesta por un acuerdo alcanzado con Serbia.

Por su parte, el presidente serbio, Aleksandar Vučić, a quien el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, visitó esta semana para alentar el proceso de adhesión a la UE, militó hasta 2008 en el Partido Radical Serbio y ha defendido la teoría de la 'Gran Serbia' y alabado la figura de Ratko Mladic, condenado por el genocidio de Srebrenica. Desde entonces, ha moderado sus posiciones.

“El ambiente ha llegado al punto de ebullición y los serbios no sufrirán más crueldad”, afirmó el domingo el presidente serbio. “Rezaremos y buscaremos la paz, pero no habrá rendición y Serbia ganará. Si se atreven a perseguir, maltratar y matar a serbios, Serbia ganará”, añadió. El presidente ha repetido este tipo de declaraciones y alusiones a la guerra de los 90 cuando han estallado crisis políticas similares entre ambas partes.

JBA

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