El Senado de EE.UU. no logra frenar la guerra de Trump en Irán
Los republicanos en el Senado de Estados Unidos han rechazado este miércoles un proyecto de ley para detener la guerra de Donald Trump contra Irán, en una evidencia del control que mantiene la Casa Blanca de la Cámara Alta.
La resolución, que fue rechazada por 47 votos contra 53, exigía la aprobación de cualquier ataque por parte del Congreso, en la línea de lo establecido en la Constitución de EE.UU., que deposita en el legislativo la capacidad de declarar la guerra. La votación representó bastante bien la división entre republicanos y demócratas, si bien el senador republicano Rand Paul (Kentucky), votó a favor y el demócrata John Fetterman (Pensilvania) votó en contra.
Un proyecto de ley similar se vota este jueves por la mañana en la Cámara de Representantes, donde los republicanos también cuentan con mayoría.
Mientras tanto, la guerra sigue su espiral creciente. Así, un submarino estadounidense ha hundido un buque de guerra iraní en aguas internacionales con unas 180 personas a bordo, según ha reconocido este miércoles el secretario de Defensa, Pete Hegseth. La Media Luna Roja, la principal organización de ayuda humanitaria de Irán, ha afirmado que el número de víctimas mortales había ascendido a 787 desde el inicio de los ataques estadounidenses e israelíes.
Israel, por su parte, además de atacar Teherán ha golpeado este miércoles a Hezbolá en Líbano, mientras Irán disparó contra Baréin, Kuwait e Israel.
A medida que el conflicto se intensifica, Turquía ha afirmado que las defensas de la OTAN han interceptado un misil balístico lanzado desde Irán antes de que entrara en el espacio aéreo turco.
En este contexto, el secretario de Guerra ha asegurado que más fuerzas llegarán a Medio Oriente, donde ya hay 50.000 soldados estadounidenses, y añadió que Estados Unidos “se tomará todo el tiempo que sea necesario para garantizar el éxito”. Hegseth, además, ha dicho que la guerra podría prolongarse ocho semanas, un plazo más largo que el que había anunciado días antes por la Administración Trump. El secretario de Guerra también reconoció que Irán sigue siendo capaz de llevar a cabo ataques con misiles, mientras Estados Unidos intenta controlar el espacio aéreo del país.
Los miembros del ejército estadounidense “siguen en peligro, y debemos ser conscientes de que el riesgo sigue siendo alto”, ha dicho el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, en la misma rueda de prensa. Seis militares estadounidenses murieron el fin de semana en un ataque con drones en Kuwait.
Trump tampoco ha descartado el despliegue de tropas terrestres estadounidenses. Ha declarado que espera poner fin a la campaña de bombardeos en unas pocas semanas, pero sus objetivos para la guerra han pasado de cambiar el régimen a impedir que Irán desarrolle capacidades nucleares y a paralizar su armada y sus programas de misiles.
En Irán, mientras tanto, la cúpula del país delibera sobre el sustituto del ayatolá Alí Jamenei, el líder supremo asesinado el sábado en la ofensiva de Israel y EEUU. Su hijo, Mojtaba Jamenei, está bien situado, según The New York Times. El ministro de Defensa de Israel prometió que si el próximo líder supremo seguía la ideología del ayatolá Jamenei, se convertiría en “un objetivo inequívoco para su eliminación”.
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