Zoom sobre Silvina Batakis

El entrenamiento de la ministra

Silvina Batakis ministra de economía

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A las 6 menos 20 del domingo, Silvina Batakis respondió, sintética y firme, que no tenía ningún ofrecimiento para ser ministra de Economía. Su nombre, sabía, rondaba desde el sábado como parte de las ruletas típicas de la incertidumbre con movimientos en el gabinete. Pero, a esa hora, su nombre ya había sido propuesto por Miguel Pesce a Alberto Fernández como reemplazo de Martín Guzmán, el presidente llamó a Daniel Scioli para pedirle su opinión y le pidió a Santiago Cafiero que sondeara a Batakis.

El canciller la llamó a las 7 de la tarde. Compartieron el staff sciolista hasta el 2015 y tuvieron, mientras Cafiero fue jefe de Gabinete, diálogo fluido. Luego de ese contacto, Batakis, la ministra de Economía que no fue con Daniel Scioli, esperó el llamado de Fernández mientras contactó a con Eduardo “Wado” De Pedro, el ministro del que depende, que en noviembre del 2019 la convocó para sumarse a Interior.

Al rato, el presidente le ofreció formalmente reemplazar a Guzmán: hablaron no más de 10 minutos, quedaron en verse el lunes, y Batakis aceptó. Unos minutos después de las 20, tras la intermediación de Estela de Carlotto, Fernández habló con Cristina Kirchner: la charla duró unos 20 minutos, en la que le trasmitió el nombre de Batakis, que para entonces la vice ya conocía. Dio su OK.

Fernández habló, luego, con Sergio Massa, a quien más temprano le había ofrecido el cargo que el diputado rechazó sino formaba parte de un recambio integral del gabinete. Al rato, desde Olivos se filtró el nombre de Batakis como sucesora de Guzmán. A las 21.54 la portavoz Gabriela Cerruti informó, por Twitter, la designación de la futura ministra.

Esa es la línea de tiempo que elDiarioAR, reconstruyó de fuentes oficiales, cercanas al presidente, a la vice y a la flamante ministra. Permite una lectura política libre: Fernández eligió a una funcionaria que sabía que tenía el OK de Cristina pero antes de retomar, luego de 115 días de teléfono roto, el diálogo con la vice. Por lo pronto.

Cristina tuvo, en estos meses, elogios explícitos a Batakis luego de que la vio en un programa de TV espadeando con el jefe de Gabinete larretista, Felipe Miguel, sobre los fondos que reclama CABA luego de que, vía decreto, Fernández le recortó las partidas que en 2016, de un plumazo, casi que les duplicó Mauricio Macri.

Samanta Schweblin, en un relato hermoso llamado “El entrenamiento del artista”, cuenta el vínculo con su abuelo, el artista plástico Alfredo de Vincenzo, las tareas y las aventuras que tuvieron cuando era una niña. La primera enseñanza que menciona la escritora apunta a que la austeridad es algo importante, que uno no puede andar gastando dinero en cualquier cosa. Se lo dijo luego de contarle que viajarían en tren sin pagar pasaje.

Batakis tuvo, como ministra de Economía bonaerense, el entrenamiento de la austeridad, o al menos de gobernar con números en rojo. Fue aquel tiempo en que era ministra de Scioli, Cristina era presidenta y, durante los últimos dos años, Axel Kicillof el ministro de Economía nacional con quien debía negociar, mes a mes, transferencias adicionales para cubrir el déficit estructural bonaerense. Desde este lunes, los roles estarán invertidos. Aquel fue el entrenamiento de la ministra.

PI

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