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ESEGÉ (Soy Gorda)
Opinión

De malones, monstruos e ilegales

El Tercer Malón de la Paz en un "wiphalazo" frente al Congreso Nacional.

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“Que el miedo no nos consuma”, dicen los integrantes del Tercer Malón de la Paz. Repudian la violación del articulo 75 incisos 17 y 22 de la Constitución, por causa del inadjetivable DNU que arremetió sin necesidad ni urgencia contra la gente. ¿Cuáles son las circunstancias excepcionales por las que fueron contra la ley de tránsito? ¿por qué eliminaron la protección de humedales, bosques y áreas naturales y unas cuarenta leyes más?

Es al Congreso (las senadoras y senadores, las diputadas y diputados) al que le corresponde reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos originarios. Lo dice la Carta Magna que rigió hasta el miércoles pasado en la Argentina. Es que el Estado de derecho se ha perdido, ¿dónde se lo podrá encontrar?

También es el Poder Legislativo el responsable de garantizar el respeto a la identidad y el acceso a una educación bilingüe e intercultural, además de reconocer la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que ocupan las comunidades previas al desembarco de los conquistadores europeos.

Señala la Ley fundamental que nuestres representantes deben regular la entrega de zonas aptas y suficientes para el desarrollo de les originaries y que ninguna de esas tierras se puede enajenar, gravar, ni embargar. Pero, esta administración corporativa, política, cuasi empresarial elegida por la mayoría, sedujo, atrapó, empaquetó, envolvió. Llegaron para llevarnos puestas y puestos.

Al Tercer Malón, de unas doscientas personas, no lo escuchó la autoridad de Jujuy. Fue perseguido, reprimido y viajó a CABA donde, dicen las malas lenguas, atiende Dios. El colectivo llegó el 1 de agosto, el Año Nuevo Andino, esperó la llegada de Inti (Sol) para hacerle ofrendas a la Pachamama y en vez de dones recibió indiferencia y patadones.

Ni el jefe de gobierno ni válgame Dios ni las autoridades les prestaron atención. Algunes porteños solidarios colaboraron con frazadas y alimentos pero regresaron a su territorio ancestral sin soluciones. El ex presidente recibio a algunes miembros pero las promesas de mejoras en su calidad de vida se esfumaron.

Suley y su entorno llevan adelante el destino de la nación según el arbitrio de quien sabe qué poderes. Seguro que no el democrático. No, el que respeta las cuerpas y la diversidad, como cientos de organizaciones sociales y culturales que defienden como pueden a les más vulnerables de la sociedad. Hartos de Artaud, por ejemplo, un grupo de teatro cordobés que lleva adelante Gonzalo Dreizik, para pacientes en tratamiento psiquiátrico y/o con dificultades motrices, y que funciona en el espacio Veintiuno 12 de la capital mediterránea.

Sabemos que la ideología unívoca, la que se pretende normal en este diciembre anarcoliberal, es capacitista. No considera las necesidades especificas de la población, con excepcion de los ricos y famosos, un revival aggiornado de los noventas. Dice el actor, docente y director cordobés que “la tarea es un acompañamiento terapéutico colectivo, con el teatro como una herramienta que tensa la convivencia y la enriquece”.

El nombre de la obra que montaron este año que termina es La Teatronal, Usted también es un monstruo, una experiencia artística que alojó a cada singularidad en un proceso compartido. Les integrantes de Hartos de Artaud son escuchados por sus compañeres, son importantes unes para otres, “encontrando un sentido humano en una sociedad que no está preparada ni dispuesta a recibir al distinto, al diferente. La mayoría busca ser normal, camuflarse en lo común, discriminando o separando a quienes no ingesan en los parámetros de lo que está bien. Ojalá Hartos de Artaud siga siendo un oasis, aunque hoy -en la Argentina de los decretazos y los antiderechos - su destino es incierto.

Unas valijas apiladas, si tienen el privilegio de contar con una. Las manos vacías y la mirada triste, si no hay nada para llevar. Navegar el mar, el río, andar la tierra, el aire. Más de un centenar de personas aplaudió la semana pasada Inmigrantes. Ningún ser humano es ilegal, una obra de teatro donde @tatus Larrea y sus compañeres, chiques y grandes con distintas desplegaron sus dotes interpretativas para narrar con sombras chinescas y otras técnicas el drama de quienes tienen que abandonar su lugar de origen. Al grupo inicial lo creó Ana Maria Giunta y luego su hija, Gimena Racconto Giunta, tomó la posta junto a su codirector, el Colo Esteban Parola. En mayo de 2024, la belleza de esta compañía integradora de discapacidad y diversidad corporal vuelve contra viento y marea al teatro Azul, para compartir su ductilidad. 

LH

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