Elecciones de noviembre

La doble urgencia del peronismo: pausar la interna y ordenar una campaña caótica

Máximo Kirchner, Mario Ishii, Alberto Fernández, Axel Kicillof y Juan Manzur en un acto en José C. Paz

Ocurrió en torno a la mesa oval del Salón de los Escudos, en los dominios de Eduardo "Wado" De Pedro en el Ministerio del Interior, justo debajo de la oficina que en el primer piso ocupa Juan Manzur. Fue un pacto para dejar atrás la semana que el Frente de Todos vivió en peligro y, aun con heridas y recelos a flor de piel, y tratar de recuperar la dinámica frentodista para encarar la campaña electoral.

Los caballeros de la mesa oval fueron, además del anfitrión De Pedro, el debutante Manzur, Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner, Gabriel Katopodis, el flamante jefe de Gabinete bonaerense Martín Insaurralde y otro nuevo-viejo jugador, Aníbal Fernández, ministro de Seguridad que se sentó en el comando electoral. La cumbre fue este martes en Casa Rosada, a 48 horas de inicio de la campaña para el 14-N, que por ley arranca el jueves 30 de septiembre.

Todo opera, en estas horas, sobre dos grandes y urgentes ilusiones peronistas. Por un lado, poner en pausa la interna que se desató el atardecer del 12 de septiembre cuando las mesas testigo dinamitaron la fantasía de una victoria que se instaló con las boca de urna de Roberto "TIto" Bacman, y atravesó 56 horas incendiarias, entre la renuncia de De Pedro a las 13.55 del miércoles 15 hasta que, carta vicepresidencial de por medio, a las 22.23 del viernes se anunció el nuevo gabinete.

Por el otro, volver a entrar, luego de sablazo de la primaria -con una derrota que pareció ignorar historias y territorios- en clima de campaña sobre una consigna básica, casi primitiva: lograr niveles mínimos de orden en las agendas, los temas, las apariciones, los discursos de candidatos y dirigentes que se subirán al ring para tratar de recuperar parte de los millones de votos perdidos por el FdT entre el 2019 y el 2021.

Hay, aunque en cada campamento se atribuye a los demás, un diagnóstico compartido respecto a que la campaña para las primarias fue un caos. Hubo un mensaje nacional -el slogan "la vida que queremos"- y un foco en el AMBA, con autonomía general en las provincias, aunque lo que demostró el resultado es que la elección se nacionalizó. El gobierno lo buscó: de hecho, en la última semana, hubo una Zoom de Fernández, Massa y Máximo Kirchner, con los candidatos a diputados y senadores del interior, y en el cierre en Tecnópolis, junto a los Fernández aparecieron gobernadores y referentes provinciales.

El primer mandamiento de la derrota es ese: no habrá campaña nacional y cada provincia definirá su propio esquema. En rigor, entre los caballeros de la mesa oval de Interior, el único gobernador fue Kicillof y el único del interior fue Manzur, no por tucumano sino por jefe de Gabinete. En la mesa de campaña nacional, tampoco hay porteños cuando la regla aceptada es que para CABA y el conurbano próximo, por conductas electorales parecidas, suele haber una campaña similar.

"Hay que ordenar la campaña, fijar algunas líneas claras de discurso", apuntó una fuente. "Todos los sectores saben que tienen parte de culpa en la derrota y todos saben que pueden hacer algo para mejorar el resultado", sintetizó un dirigente.

Un ritual para tratar de dejar atrás los pases de facturas que fueron feroces después del 12-S, el más claro emitido por Cristina Kirchner en la carta donde contó que ella advertía que el resultado sería malo pero Fernández afirmaba lo contrario. Hay, como siempre, puntos confusos. Desde terminales del PJ bonaerense dijeron que Insaurralde será el jefe de campaña en la provincia pero en gobernación aseguran que no habrá una jefatura personalizada sino una "mesa", que se reunió el lunes y de la que además de Kicillof y el lomense, estuvieron Massa, Máximo, el ministro de Infraesutrcutra bonaerense, Leo Nardini, el de Vivienda de Nación, Jorge Ferraresi y el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza.

"No hay un jefe de campaña, La mesa toma decisiones y divide las tareas", apuntan en La Plata. Tampoco está claro que Manzur se ponga al frente de la campaña nacional, aunque quiera ser el interlocutor principal con los gobernadores. De hecho, Cristina Kirchner le pidió a "Wado" de Pedro que haga un especial seguimiento en las provincias que eligen senadores, donde se pone en juego la mayoría del FdT.

"Hay que salir de la lógica esa de que toda medida que se acuerda o anuncia es por la campaña. Hay que gestionar y eso se está haciendo: los nuevos son muy proactivos y es bueno pero todavía eso no se nota en la administración porque lleva tiempo", agregó un funcionario sobre las reuniones de Julián Domínguez con la Mesa de Enlace por el tema carne y el plan que anunció Aníbal Fernández para Santa Fe en materia de Seguridad. Perotti pasó, además, por el despacho de Katopodis, lo mismo que Gustavo Bordet, gobernador de Entre Ríos, otra provincia con resultado duro para el FdT.

En paralelo a la cumbre de campaña, Alberto Fernández recibió en su despacho al equipo económico para analizar medidas referidas al Mercosur. Ahí estuvieron Martín Guzmán, Matías Kulfas, el canciller Santiago Cafiero, su vice Cecilia Todesca Bocco y el secretario de Industria, Ariel Schale. Manzur repasó con Massa un proyecto de impulso a la agroindustria, que el lunes habían analizado Guzmán con Domínguez.

Con menos exposición, el presidente estrenó la semana pasada sus giras de cercanía, un mix de escucha por la gestión y de campaña cara a cara. Fernández tiene su agenda propia para seguir con esas "bajadas" que, por ahora, continuarán con la misma dinámica. En tanto, falta definir cómo seguirá el equipo que trabajó hasta al campaña de las PASO, que coordinaba Cafiero desde la jefatura de Gabinete, y que por ahora está en zona indefinida porque Manzur no terminó de dar precisiones sobre cómo continuará ese mecanismo.

PI

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