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El PJ bonaerense activa el dispositivo para "coronar" sin internas a Máximo Kirchner como jefe

Máximo Kirchner / Hebe de Bonafini / Andrés Larroque

Desde el territorio espectral del Zoom, virtual municipio 136 de la Provincia, el PJ bonaerense pondrá en marcha este sábado al atardecer un mecanismo para que en Máximo Kirchner sea electo jefe partidario, poltrona que ocuparon en las últimas décadas Antonio Cafiero, Eduardo Duhalde, y, entre otros, Hugo Moyano.

Alberto, Máximo y cómo convertir un episodio minúsculo en un asunto de Estado

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Gustavo Menéndez, presidente del peronismo de Buenos Aires, convocó a una sesión remota del Consejo partidario y fijó una agenda doble. Primero, un homenaje de rigor a Néstor Kirchner, a 71 años de su nacimiento el 25 de febrero de 1950. Luego, como menú político, la convocatoria para renovar autoridades partidarias, procedimiento cincelado para coronar a Máximo Kirchner.

Nacido en La Plata, con residencia diaria en CABA y afiliación vigente en el PJ de Santa Cruz, el hijo de la ex presidente Cristina Kirchner y actual jefe del bloque de diputados nacionales del Frente de Todos (FdT), seguirá por intermediarios el trámite que formalizará el cronograma que proyectará como fecha de votación el domingo 2 de mayo.

Quedaron atrás -o eso parece- , los chispazos de diciembre cuando se anudaron una rabieta semipública de Máximo contra un puñado de alcaldes, el respaldo abierto de Alberto Fernández y la resistencia de Fernando Gray, intendente de Echeverría que debió asumir la presidencia y se opone a acordar los plazos.

Alberto Fernández, que asumirá el partido el 21 de marzo, pidió que la franquicia del peronismo de Buenos Aires sea para Máximo como señal de equilibrio dentro del frentodismo.

El miércoles, al mediodía, entre sánguches de lomo y lamentos por el escándalo de las vacunas de privilegio, Santiago Cafiero repasó el calendario con un puñado de intendentes del PJ y dos ministros nacionales que, aun con licencia, son alcaldes. Estaban Jorge Ferraresi (Vivienda) y Gabriel Katopodis (Obras Públicas), junto a Menéndez (Merlo), Martín Insaurralde (Lomas), Mariano Cascallares (Brown) y Alberto Descalzo (Ituzaingó). Faltaron, en teoría con aviso, Juan Zabaleta (Hurlingham) y Leo Nardini (Malvinas).

Ahí se dio el último retoque y se terminó de ajustar la música del PJ bonaerense con el nacional. Todo sobre un criterio: Alberto Fernández, quien asumirá el partido el 21 de marzo, pidió que la franquicia del peronismo de Buenos Aires sea para Máximo como señal de equilibrio dentro del frentodismo. Hubo, en diciembre, un grupo que quiso pulsear pero la intervención presidencial desactivó una rebeldía que todavía sostiene Gray, casi en soledad.

Fecha

El calendario que aprobará el Consejo este sábado pone como fecha de elección el domingo 2 de mayo. A fin de año, en el forcejeo, Máximo avisó que quería que lo voten, quería ganar. Ese deseo está, ahora, en suspenso. Hay una razón operativa y otra política. El reglamento del PJ habilita a que si solo se anota una lista en la interna, la misma se puede proclamar sin necesidad de hacer elecciones. Idem en el PJ nacional.

Es un atajo válido para sortear otro inconveniente, si se quiere conceptual: ¿puede el partido de gobierno ir a una elección interna en mayo, en tiempos de pandemia, cuando motoriza un plan de vacunación y recomienda evitar los tumultos?

"Hay un grupo ampliamente mayoritario que quiere que Máximo sea el presidente del PJ, así que es probable que haya lista de unidad", confió a elDiarioAR un intendente pero admitió que si Gray presenta lista y quiere competir, debería tener las garantías para poder hacerlo. "Tenemos que aceptar disidencias sin sacar los pies del plato", apuntó.

Es lo que ocurrió en el PJ nacional: quedó en pie una sola boleta y Fernández será proclamado, sin votación, en marzo y asumirá la jefatura partidaria quizá ese mismo día. Máximo K, en cambio, tendrá que esperar hasta mayo para, con o sin elecciones, ser proclamado y después definir cuándo asumirá el cargo.

El asunto esconde sus tecnicismos pero, más que nada, tiene ribetes políticos. A fin del año pasado, irrumpió un plan para que generar una renuncia masiva de consejeros, llamar a elecciones express y asumir en marzo, en paralelo a Alberto. Eso suponía una serie de extravagancias como promover la renuncia de los casi 50 integrantes del consejo de partido, procedimiento que podría enturbiarse fácilmente con una presentación judicial que se convierta en el primer expediente ripioso que deba resolver Alejo Ramos Padilla, que quedó en estas semanas al frente del Juzgado Federal 1 de La Plata, que tiene competencia electoral sobre la provincia de Buenos Aires.

Al final no prosperó pero avanzó el trámite largo: convocatorio, calendario, proclamación y, quizá, la asunción más adelante porque los mandatos que se renovarán el 2 de mayo, tiene vigencia hasta diciembre.

PI

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