El Evita candidatea a Kicillof y se mete en la interna: “Cualquier cosa que haga que Milei sea reelecto juega para el enemigo”
“Hablemos ahora que después pierdo la señal”. Eduardo “Cholo” Ancona está a punto de sentarse en un salón de Florencio Varela junto a Emilio Pérsico para encabezar una nueva mesa nacional del Movimiento Evita y se toma unos minutos para hablar por teléfono con elDiarioAR. Referente bonaerense de la agrupación, Ancona es parte de los dirigentes históricos de la organización que cumple 20 años en junio próximo, mientras atraviesa un proceso interno de transición generacional y mira al 2027. Es que la agrupación que nació al calor del ascenso de Néstor Kirchner y fue un sostén del gobierno de Alberto Fernández en la interna del Frente de Todos, ahora se ordena detrás de Axel Kicillof como candidato presidencial y empieza a marcar diferencias con otras tribus del peronismo, especialmente con Máximo Kirchner y La Cámpora. “Desgastar a Axel lo que hace es debilitar la posibilidad de construir una alternativa”.
En medio de la discusión peronista tras la condena a Cristina Fernández de Kirchner, el dirigente del Evita plantea además que “la mejor manera” de lograr su libertad es “ganar en 2027”. Insiste en que el próximo proyecto opositor debe discutir un nuevo programa económico y social basado en “tres economías” –la estatal, la de mercado y la popular– para incorporar a millones de trabajadores informales, y ensaya una autocrítica sobre el rol de los planes sociales durante los gobiernos anteriores. Frente a la gestión de Javier Milei, Ancona asegura que el oficialismo “duplica la apuesta” del ajuste y describe que, tras un primer momento de apatía y “más implosión que explosión” en los barrios populares, empieza a ver un retorno de la organización social y nuevas expresiones de resistencia: “Terminar con Milei es de mínima: tenemos que derrotar el modelo”.
–Los atraviesa un cambio generacional y a su vez una definición política importante: un candidato para 2027, que para ustedes es Kicillof. ¿En qué grado está esa discusión a nivel interno?
–Axel es el que está en mejores condiciones para derrotar política y electoralmente al modelo de la crueldad que representa Milei. En todas las provincias donde estamos como Evita se está demandando la necesidad de un candidato con el cual podamos tener diálogo. Y Axel es un candidato con el que tenemos diálogo permanente, que se preocupa, que nos pregunta lo que pasa en las barriadas: sobre el avance del narco, cómo vemos el endeudamiento de los vecinos, el avance de las aplicaciones de juego, el flagelo de la droga.
–¿Ustedes funcionan como una usina de temperatura social, llevándosela al gobernador?
—Exactamente. El Evita está en casi todos los pueblos del país. En la provincia estamos en 120 de los 135 distritos, con mayor y menor desarrollo, por supuesto. Pero es un termómetro que normalmente nos consultan sobre las cosas que preocupan a todos. Y somos parte de ese diálogo.
–¿Y qué están viendo de cómo está la calle? Tuvimos la Marcha Federal Universitaria este martes y semanas atrás una serie de piquetes por el ajuste del Gobierno a planes sociales. Hay una crisis evidente, pero no parecería haber una situación asamblearia ni de efervescencia social, sino algo más de apatía: cada uno transitando la crisis por dentro. ¿Cómo lo ven desde el Evita?
–Si bien hubo un primer momento del gobierno de Milei hubo un reflujo de participación, un principio de crisis de los movimientos populares, hoy vemos que empieza a cambiar. Es cierto que en la barriada había más implosión que explosión, más pelea interfamiliar y entre vecinos que identificar los problemas y explotar hacia afuera. Pero hoy lo que vemos es un retorno de un montón de compañeros, y empiezan a aparecer gestos de solidaridad en la barriada. En el último corte se convocó un montón de compañeros que se ven afectados por estas políticas. Es paulatino, de a poco, pero vemos día a día que empieza a cambiar la situación. Y también vemos cambios en la temática: antes hablar del salario social complementario era hablar de “los planeros”. Hoy te están diciendo “cómo le sacan los 78.000 pesos”. O Galperín decía hace dos años que el que no laburaba no merecía jubilación, y hoy todos están diciendo que se van a quedar sin jubilación. La defensa de la jubilación, me parece, no son pequeñeces: son síntomas de una nueva etapa. Hay una interrelación entre la pelea y la conciencia, y esa retroalimentación empieza a surtir efecto.
–En ese contexto el Gobierno no parece desacelerar su ajuste.
–La política de ajuste de ellos va a continuar y me parece que duplican la apuesta. Un día antes de la marcha de las universidades no solamente no pagan lo que tienen que pagar, sino que quitan más recursos. En ese sentido, tenemos una tarea como movimientos populares: resistir este modelo de ajuste y poner en debate un programa que incluya las tres economías: la de mercado, la estatal y la economía popular. Me parece que al modelo se le puede ganar en las urnas, pero se lo derrota en las calles, en la conciencia y en las urnas. No me parece que haya viabilidad de futuro si sigue habiendo un 50% de trabajadores que no tienen derechos.
–La idea de las tres economías –estatal, de mercado y popular– ¿ya está incorporada como idea de programa o todavía es una discusión dentro del peronismo en general?
–Hoy no está en debate en el peronismo. Algunos sectores del peronismo te plantean volver al 45, pero hay cosas muy concretas: el avance de la tecnología, la preeminencia del capital financiero sobre el capital productivo, la concentración económica. Va a ser difícil que un gobierno mejore esas variables al punto de incorporar formalmente a todos los trabajadores. Va a haber un montón de trabajadores que indefectiblemente, por estas cuestiones, no lo van a hacer, y que están trabajando y hay que reconocerlos y darles derechos. Ese es un debate que no está ganado, y es el que tenemos que dar como movimiento popular para incorporarlo a un programa en el 27, para que el próximo gobierno peronista no sea un nuevo fracaso.
–¿En ese programa hay un revival de la idea de planes sociales? El gobierno de Alberto Fernández terminó en fracaso y Milei usó a su favor el latiguillo de “los planeros”.
–También tenemos que hacer una autocrítica: en vez de pensar en cómo fortalecíamos la economía popular, que es un trabajo a más largo plazo, un desarrollo, también aceptamos la propuesta de los planes como algo que nos daba el gobierno. Entonces tenemos que ver cómo se ponen los recursos en función de desarrollar y fortalecer lo ya existente, desde el cartonero, los textiles, el cuidado, el vendedor ambulante, una serie de sectores que están trabajando sin derechos. Y en esa autocrítica, lo que venimos planteando es cómo los fortalecemos no con planes sociales o subsidios, sino con políticas concretas de Estado. Me parece que es correcto hacerse cargo de eso.
–En esa construcción de programa y con Kicillof como su candidato, ¿cuál es la discusión con otras figuras del peronismo? Pienso en la relación con Máximo o el kirchnerismo.
–Con La Cámpora tenemos diálogo. Si bien hace rato no nos juntamos, es una relación de respeto mutuo. Tenemos una valoración distinta respecto de Axel. Nosotros creemos que desgastarlo debilita la construcción de una alternativa que ponga fin a esta pesadilla. Desgastar a Axel lo que hace es debilitar la consigna principal que tiene que tener el peronismo, que es terminar con este gobierno. Yo no entiendo mucho por qué se hace, pero bueno, eso es lo que parece.
–¿Máximo o La Cámpora ponen primero la libertad de Cristina Kirchner a cualquier candidato peronista?
–La mejor manera de terminar con la injusticia que está viviendo Cristina es ganar en 2027 y hacer lo que hay que hacer cuando llegue el momento. No es hacer una bandera de que la única política que tengamos sea la libertad de Cristina, sino que la demanda de nuestro pueblo es terminar con el sufrimiento de esta pesadilla. Entonces, hay que ofrecer un programa, una propuesta de futuro que encare las deudas pendientes: trabajo, producción, federalismo, soberanía, feminismo.
–Va a ser una pregunta reiterada para la candidatura de Kicillof si va a indultar a Cristina o no. Si duda, es un problema, si lo define al principio, también. Parecería ser un escollo difícil de manejar.
–La mejor manera de fortalecer todo es fortalecer a Axel para que gane, y la mejor manera de que Cristina esté libre es ganar en el 27. Y no entorpecer este proceso. Y encima salen paparruchadas como decir que hay que construir “el Cámpora”, como si las condiciones históricas fueran las mismas, como si los personajes fueran los mismos. ¿Qué significaría eso? Tendríamos que tener un Perón para que construya un Cámpora. Y la verdad es que, más allá de la década ganada, del avance que tuvimos durante esos diez años, Cristina no pudo imponer a Scioli, no pudo imponer a Massa, y cuando pusimos a Alberto no nos fue muy bien. Entonces me parece que empiezan a salir cosas que, en vez de ayudar, entorpecen y debilitan la posibilidad de construir una alternativa política potente que le dé al pueblo una esperanza, mejores condiciones para terminar rápidamente con esta pesadilla.
–Siempre al peronismo le costó el traspaso de mando. Incluso Perón tuvo que morirse para que ocurriera. Néstor y Cristina se creían una alternativa entre sí.
–Por eso me parece que son momentos de tener grandeza, de tener inteligencia. A todos nos cuesta, nadie quiere pensar en los próximos 20 años. Siempre estamos en cuestiones estratégicas a corto plazo, en la próxima elección, y cuanto más cerca del poder se está, parece que es mucho más así. Y eso no ha funcionado. Noha funcionado para nuestro pueblo, porque ha generado sufrimiento. La derrota del 2015, la del 23, incluso la victoria del 19 no fue positiva para nuestro pueblo. Entonces me parece que es un momento para dar un gran debate, una gran definición, discutir un programa, y apoyar y fortalecer una alternativa política que esté en mejores condiciones para ganar. Y hoy es Axel, no hay mucha vuelta.
–¿No hay otra figura a Kicillof?
–No hay otra figura. Y seguramente mejor que haya una PASO, que se presente alguien de otro espacio. Pero también tenemos que ampliar: no alcanza con el peronismo de hoy, no alcanza con el kirchnerismo entre comillas, con los movimientos populares. Necesitamos gobernadores, sectores sociales, sectores productivos. Me parece que hay que empezar a tener diálogo con un montón de sectores de los que nos fuimos distanciando. Si queremos generar una alternativa que empiece a debatir cómo salimos de esto, que no sea un gobierno de cuatro años que acabe en un nuevo fracaso, hay que sentarse con fuerzas productivas, sindicales, movimientos populares, gobernadores, y que en todo caso se dirima en una PASO. No debilitando a uno ni al otro, sino que esos proyectos se expresen. Y terminemos lo antes posible con Milei, porque cualquier cosa que haga que Milei pueda ser reelecto, por culpa de nuestras diferencias o contradicciones secundarias, juega para el enemigo.
–¿Sería necesaria entonces una discusión de correrse hacia el centro?
–No digo que vamos a ir todos, pero por lo menos vayamos a una PASO. Seguramente tenemos proyectos distintos. Los movimientos populares tenemos una visión y los gobernadores o algunos sectores productivos pueden tener otra. Lo que tenemos que hacer es debatir entre todos un proyecto de país, y nosotros eso lo marcamos en las tres economías. Queremos discutir la economía de mercado, el rol del Estado y la economía popular. El diálogo no significa ni que los vamos a convencer ni que nos van a convencer: es ver si somos capaces de construirlo.
–¿La figura de Massa no era un guiño a las corporaciones?
–No tiene que ser un acuerdo de cúpulas. Por eso te digo: no de “casta de izquierda” ni “casta de derecha”, sino si somos capaces de discutir un proyecto de país. No es adaptarse según venga la ola. Sino ser capaces de romper el modelo, porque si no hay pelea, si no hay resistencia, si no hay debate de programa, podemos ganar una elección pero eso no significa derrotar el modelo. Lo que estaríamos derrotando es un gobierno. Y de mínima es esa: derrotar a Milei. Pero de máxima: discutamos un programa, un proyecto de país que incluya al conjunto de los argentinos.
MC
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