Tribuna de ideas

Inseguridad y narcotráfico en CABA: hablando sin querer saber

El folleto de la Municipalidad de Morón sobre el uso de drogas que desató una controversia pública la semana pasada.

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El boludo es “otro”. “Soy un boludo” es una expresión que los narcisistas susurran alguna vez. Pero en realidad no creen que ellos son eso. Ellos nunca se equivocan. Y sus cálculos nunca son dezmentidos por la realidad. Realidad, puesto menor.

A los soberbios la desmemoria les juega a favor. Son los ingenieros de “verdades alternativas” autocomplacientes.

Las voces del PRO que salieron a coro a impugnar la campaña de concientización sobre consumo de drogas del municipio de Morón, pintan una eficiencia ilusoria en las jurisdicciones que gobiernan. ¿Se creerán realmente sus propios mitos?

Los índices de consumo de estupefacientes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires muestra niveles inéditos de crecimiento del narcotráfico.

Sin embargo, los responsables de enfrentar este flagelo, la Justicia y la Policía de la Ciudad, elevan a juicio tan sólo el 1% de los procedimientos. Procedimientos que inician con detenciones e incautaciones a perejiles. Según de 2019, 70 % de las 18.587 causas de narcotráfico en CABA se originaron en incautaciones de menos de 5 gramos.  Y 8 de cada 10 de esos procedimientos fueron de consumo personal marihuana. 74% de las causas fueron a morir a un cajón. Archivadas. Dos tercios de las causas están concentradas en el sur (pobre) de la ciudad. Nadie consume cocaína en las Cañitas, Recoleta o Barrio Parque. Nadie lleva cocaína a las casas de los ricos.

Estos son datos del Ministerio Público Fiscal de CABA y de un excelente informe del CELS. No son autocomplacencia y negación. En la ciudad de la furia, bajo tutela de la tecno-derecha durante 15 años, aumentan los consumidores politoxicos. Una de las principales intervenciones en emergencias en hospitales públicos es la sobredosis.

Las organizaciones criminales, bien gracias. La violencia, bien gracias.

Diego Santilli, Carolina Píparo, Waldo Wolff o Felipe Miguel, se indignan ante las cámaras como si fueran astronautas orbitando desde el espacio. Estos managers gozan de un blindaje psicológico que mantiene a resguardo su autoestima. ¿Estarán convencidos que el discurso del odio y la polarización les jugará a favor indefinidamente para tapar su ineficacia en el cuidado de los ciudadanos y de control de narcóticos?

En el extremo opuesto, el de la política y la responsabilidad en el cuidado de ciudadanos, se encuentra el municipio de Morón y su intendente Lucas Ghi. El folleto “explícito” que generó tanta polémica aporta una campaña inédita de concientización dirigida a los pibes y pibas con consumos y adicciones.

Una nueva política sobre Drogas en la Argentina resulta imprescindible. Una que empiece lejos del show mediático, de las granjas de trolls y de la pauta publicitaria multimillonaria. A años luz de las farsas políticamente correctas y el cálculo oportunista. 

GR

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