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El plan reelección

Karina Milei ordena la tropa y diseña el mapa electoral de 2027: pactos con gobernadores y provincias para conquistar

Karina Milei, secretaria general de la Presidencia.

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“No le peguen a los gobernadores”. La instrucción de Karina Milei fue breve, pero dejó en claro hasta dónde está dispuesta a llegar la Casa Rosada para ordenar la estrategia electoral de La Libertad Avanza de cara a 2027. Ocurrió el mes pasado, durante una reunión del bloque de diputados libertarios que, excepcionalmente, se realizó en el local partidario de San Telmo. La secretaria general de la Presidencia había ido a contener a la tropa propia, arengar por la reelección de su hermano y, sobre todo, advertirles a los legisladores que las disputas provinciales no podían poner en riesgo los acuerdos políticos que Javier Milei necesita para gobernar.

La orden tenía destinatarios concretos, aunque Karina prefirió no señalar a ninguno en particular. A medida que se acerca el calendario electoral, los dirigentes libertarios de distintas provincias empiezan a reclamar mayor protagonismo, mientras los gobernadores que colaboran con el oficialismo miran con desconfianza el crecimiento de las estructuras violetas en sus territorios. La paradoja es que Milei necesita a esos mandatarios para sostener su agenda legislativa, pero su hermana también quiere disputarles el poder en las provincias. Y no siempre ambas aspiraciones resultan compatibles.

Karina Milei junto al bloque de diputados de La Libertad Avanza.

La imagen que terminó de sintetizar esa tensión llegó unas semanas después, a miles de kilómetros de San Telmo. En París, los mandatarios posaron junto a los hermanos Milei. La escena buscó exhibir gobernabilidad y respaldo político al Presidente, pero detrás de la postal había intereses bastante menos coincidentes: varios de los gobernadores que compartieron la foto podrían terminar enfrentando candidatos libertarios en sus provincias el año próximo.

La contradicción atraviesa el esquema que diseña Karina para las elecciones de 2027. Lejos de una estrategia uniforme, la conducción libertaria trabaja sobre un mapa de acuerdos y disputas que cambia según el peso político de cada gobernador, su relación con la Casa Rosada y las posibilidades reales de ganar en su territorio. En algunos distritos, la apuesta será profundizar las alianzas que funcionaron en 2025; en otros, negociar una convivencia que garantice respaldo legislativo.

Javier Milei conversa con los 12 gobernadores que viajaron con el a Francia.

Las provincias donde Karina quiere ir por todo

Diego Santilli tiene por delante una tarea que resume buena parte de las contradicciones de la estrategia libertaria. Como jefe de Gabinete, es uno de los principales interlocutores de los gobernadores y participa de las negociaciones destinadas a conseguir respaldo parlamentario para las iniciativas de Milei. Pero, al mismo tiempo, su nombre aparece entre los posibles candidatos para enfrentar a Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires.

El territorio bonaerense ocupa un lugar central en los planes de la Casa Rosada. No sólo por su peso electoral, sino porque una eventual victoria sobre el peronismo permitiría al oficialismo consolidar su expansión territorial y debilitar a uno de los principales adversarios políticos del Presidente. Kicillof es, además, una excepción a la consigna de moderación que Karina transmitió en San Telmo. Con él no hay negociaciones electorales en marcha ni expectativas de construir una alianza: la apuesta libertaria es disputar directamente la gobernación.

Diego Santilli, jefe de gabinete.

Algo parecido ocurre en La Rioja, donde la conducción partidaria sueña con una eventual candidatura de Martín Menem contra Ricardo Quintela. El presidente de la Cámara de Diputados no sólo integra el círculo político más cercano a Karina, sino que conserva un apellido con una gravitación particular en la provincia. Su desembarco electoral permitiría poner a prueba si la influencia que acumuló en la estructura nacional de La Libertad Avanza puede traducirse en votos y organización territorial.

La ofensiva también contempla Córdoba, Misiones y Río Negro, donde el oficialismo pretende construir alternativas para enfrentar a Martín Llaryora, Hugo Passalacqua y Alberto Weretilneck, respectivamente. Son tres mandatarios que, con estilos y estructuras diferentes, consiguieron sostener sus oficialismos provinciales frente a los cambios políticos nacionales. La Casa Rosada apuesta a capitalizar el desgaste de esas administraciones y convertir el respaldo electoral a Milei en candidaturas competitivas.

Milei junto al gobernador de Córdoba, Martín Llaryora.

El mapa de confrontación incluye además a Gildo Insfrán en Formosa, Gustavo Melella en Tierra del Fuego, Sergio Ziliotto en La Pampa y Elías Suárez en Santiago del Estero. En algunos de esos distritos, los libertarios admiten que sus posibilidades de ganar son reducidas, pero consideran necesario presentar alternativas propias. Para La Pampa aparece el nombre del vocero presidencial Adrián Ravier, mientras que en Santiago del Estero todavía no hay una figura definida.

Los aliados que conviene no molestar

La relación con Osvaldo Jaldo en Tucumán permite entender hasta dónde puede llegar el pragmatismo electoral de Karina Milei. El gobernador fue uno de los dirigentes peronistas que más colaboró con el Gobierno nacional y su acompañamiento resultó importante en distintas negociaciones legislativas. La Casa Rosada no quiere perder ese vínculo por una disputa provincial que, al menos por ahora, no considera prioritaria.

Javier Milei y Osvaldo Jaldo, durante la firma del Pacto de Mayo en 2024.

Por eso, entre las alternativas que circulan en el armado libertario aparece la posibilidad de promover candidatos más inofensivos, con escaso despliegue territorial y recursos limitados. No se trataría de abandonar formalmente la competencia electoral, sino de evitar una confrontación que obligue a los gobernadores aliados a romper con el Gobierno nacional. En Tucumán, el nombre asociado a esa estrategia es el de Lisandro Catalán, antiguo colaborador de Guillermo Francos en el Ministerio del Interior.

La misma cautela atraviesa las conversaciones con Raúl Jalil, aunque en Catamarca el principal problema es el futuro del propio gobernador. Jalil dejó trascender que no pretende continuar al frente del Ejecutivo provincial y que aspira a ocupar una banca en el Senado. Para Karina, el interrogante es qué ocurriría si su salida terminara favoreciendo a un sector menos dispuesto a colaborar con Milei.

Jaldo, Jalil, Sáenz y Passalacqua.

En Santa Cruz, Claudio Vidal también forma parte del universo de mandatarios con los que el Gobierno pretende preservar una relación de colaboración. Los entendimientos con estos gobernadores tienen una característica común: no necesitan convertirse en alianzas públicas para resultar políticamente útiles. Pueden expresarse mediante candidaturas poco competitivas, campañas discretas y una decisión tácita de evitar ataques personales.

Hay, además, un conjunto de provincias donde la Casa Rosada prefiere mantener todas las alternativas abiertas. Neuquén ocupa un lugar especial dentro de ese grupo. Rolando Figueroa mantiene canales de diálogo con Balcarce 50 y es considerado un interlocutor relevante, aunque eso no significa que exista una alianza electoral definida.

Rolando Figueroa y Javier Milei.

Algo similar ocurre con Ignacio Torres en Chubut y Marcelo Orrego en San Juan. Ambos gobiernan provincias relevantes para las inversiones que promueve el oficialismo y mantienen vínculos políticos que podrían derivar en acuerdos electorales. En tanto, Claudio Poggi en San Luis, Carlos Sadir en Jujuy y Juan Pablo Valdés en Corrientes completan un universo de mandatarios con los que el oficialismo pretende explorar distintas fórmulas de entendimiento.

Cuando el problema está dentro de La Libertad Avanza

Las dificultades de la estrategia libertaria no provienen únicamente de los mandatarios provinciales. En varios distritos, los principales obstáculos para cerrar acuerdos están dentro del propio partido. Mendoza es uno de los ejemplos más claros. La conducción nacional pretende preservar su alianza con Alfredo Cornejo, que ya demostró su utilidad electoral durante los comicios legislativos de 2025. Sin embargo, las aspiraciones de Luis Petri de competir por la gobernación amenazan con complicar ese entendimiento. Por ahora, en el entorno de Karina prevalece la intención de priorizar el vínculo con el mandatario radical y buscar una salida política para el exministro de Defensa que no implique dinamitar los puentes.

Alfredo Cornejo y Luis Petri.

Entre Ríos y Chaco aparecen como casos menos conflictivos. Rogelio Frigerio y Leandro Zdero mantienen relaciones estrechas con la Casa Rosada y forman parte del grupo de mandatarios con los que la conducción libertaria aspira a repetir los acuerdos electorales. Para Karina, esas experiencias ofrecen un modelo de convivencia en el que los gobernadores conservan el control de sus administraciones y La Libertad Avanza amplía su presencia territorial.

Pero esa fórmula no puede trasladarse automáticamente a todo el país. En Santa Fe, las conversaciones con Maximiliano Pullaro conviven con la intención de distintos sectores libertarios de construir una candidatura propia. Durante meses circuló el nombre de la diputada Romina Diez, una dirigente de extrema confianza de Karina, aunque también comenzó a mencionarse al abogado Marcos Peyrano como posible figura para disputar la gobernación.

Diego Santilli junto a Karina Milei, Gustavo Sáenz y Raúl Jalil en la inauguración de una planta de litio.

En Salta, la interna adquiere un tono todavía más personal. Emilia Orozco, senadora nacional y una de las dirigentes libertarias con mayor proyección electoral en la provincia, mantiene una relación conflictiva con el esquema de los Menem. La legisladora ni siquiera participó del acto partidario que Karina encabezó esta semana en territorio salteño. El problema para la conducción nacional es que Orozco conserva un capital político que no resulta sencillo reemplazar, mientras la Casa Rosada intenta preservar su relación con Gustavo Sáenz, cuyo futuro electoral también está condicionado por una definición judicial sobre la posibilidad de buscar otro mandato.

La Ciudad de Buenos Aires presenta otra versión del mismo dilema. Allí, el oficialismo cuenta con Pilar Ramírez, una de las dirigentes más cercanas a Karina, pero también mantiene abierta la posibilidad de alcanzar un entendimiento con el PRO. La relación con Jorge Macri está lejos de ser sencilla y en Balcarce 50 consideran que cualquier negociación de fondo debería realizarse con su primo, Mauricio.

PL/MG

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