La Corte Suprema de EEUU rechazó una demanda contra la obligatoriedad de vacunarse contra el Covid

Estados Unidos abrirá en noviembre sus fronteras terrestres a los viajeros vacunados.

elDiarioAR

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La Casa Blanca informó este miércoles que en pocas semanas los niños de 5 a 11 años podrán ser inmunizados contra el coronavirus en los consultorios médicos, en las farmacias e incluso en las escuelas, al detallar los planes a seguir una vez que la vacuna de Pfizer sea autorizada para su uso en esa franja etaria.

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En las próximas dos semanas, los reguladores federales se reunirán para sopesar los beneficios de administrar el fármaco anticovid a ese rango de edades, tras un largo período de estudio.

Asimismo, en el estado de Maine, un grupo de trabajadores de la salud llevó un recurso a la Justicia para saltear la obligación impuesta por la gobernadora, Janet Mills, pero el recurso fue rechazado en tres instancias diferentes de la Justicia, la última anoche, en la Corte Suprema.

Todos los trabajadores sanitarios de este estado del noreste de Estados Unidos tendrán que cumplir con el requerimiento de sus autoridades de estar vacunados antes del 29 de octubre, según confirmó a última hora de este martes el juez Stephen Breyer en su fallo.

Vacunación a los chicos

Está previsto que no bien se obtenga la aprobación formal, presumiblemente el 3 de noviembre tras una reunión de dos días con los asesores del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades, las autoridades sanitarias empezarán a enviar las dosis a los proveedores de todo el país, junto con agujas más pequeñas apropiadas para los niños.

El Gobierno de Joe Biden anticipó que la campaña nacional para este grupo no pasará por los percances de hace 10 meses, cuando las vacunas escaseaban y había que atravesar una larga espera para acceder a las dosis.

Estados Unidos tiene un amplio suministro de dosis de Pfizer para alcanzar a los aproximadamente 28 millones de niños que pronto serán elegibles.

Más de 25.000 pediatras y proveedores de atención primaria ya se inscribieron para administrar las inyecciones y se suman a las decenas de miles de farmacias minoristas que ya están administrando inyecciones a adultos.

Cientos de clínicas escolares y comunitarias también serán financiadas y apoyadas por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias para ayudar a acelerar el lanzamiento de la campaña.

La Casa Blanca también se está preparando para movilizar una acción de educación para padres e hijos sobre la seguridad de los inoculantes y la facilidad de conseguirlas.

La campaña estará basada en que si bien los niños corren un riesgo menor que las personas mayores de desarrollar un cuadro grave de coronavirus, esos casos ocurren, y la vacunación reduce drásticamente esas posibilidades a la vez que reduce la propagación de la contagiosa variante delta.

Aproximadamente 219 millones de estadounidenses de 12 años en adelante, o el 66% de la población total, han recibido al menos una dosis de algún inmunizante contra el coronavirus y casi 190 millones están completamente vacunados.

La cifra es baja para un país como Estados Unidos, que dispone de fármacos de sobra y que incluso administró terceras dosis de refuerzo, pero que no pudo llegar a muchas personas debido a un fuerte activismo por parte del movimiento antivacunas.

En la última semana, la Marina de EEUU sacó una orden para obligar a los miembros de la fuerza a inmunizarse, algo que se repite en diversos sectores, entre ellos el de salud.

En el estado de Maine, un grupo de trabajadores de la salud llevó un recurso a la Justicia para saltear la obligación impuesta por la gobernadora, Janet Mills, pero el recurso fue rechazado en tres instancias diferentes de la Justicia, la última anoche, en la Corte Suprema.

Todos los trabajadores sanitarios de este estado del noreste de Estados Unidos tendrán que cumplir con el requerimiento de sus autoridades de estar vacunados antes del 29 de octubre, según confirmó a última hora de ayer el juez Stephen Breyer en su fallo.

Varios empleados del sector de la salud y un proveedor de servicios sanitarios arguyen que este decreto viola su derecho constitucional a la libertad de religión, alegando objeciones de conciencia a la vacuna. 

La demanda iba contra la gobernadora de Maine y otros funcionarios, y pedía a los tribunales bloquear de forma preliminar esta medida hasta que se resolviera el caso. 

Breyer denegó la petición de los demandantes, que ya había sido rechazada la semana pasada por la Corte Federal de Distrito de Maine, que dictaminó que la obligatoriedad de inocularse no violaba el derecho de los trabajadores a la libertad de religión, recogida en la primera enmienda, informó la agencia de noticias AFP. 

La Corte de Apelación de Estados Unidos para el Primer Circuito, a la que acudieron los trabajadores después del rechazo en la Corte Federal de Maine, confirmó ayer la negativa de la corte de distrito.

Dicho tribunal dijo que esta medida no les impide "mantenerse fieles a sus creencias religiosas profesadas que, según ellos, les obligan a negarse a vacunarse contra la Covid-19".

Con información de agencias.

IG

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