investigacion por trata

Escuela de Yoga: para los investigadores era cocaína, pero la pericia concluyó que es “azúcar reductora”

Los envoltorios secuestrados en un allanamiento de una miembro de la Escuela de Yoga de Buenos Aires.

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Al Departamento de Drogas de Abuso llegó una bolsa que contenía seis sobres. Había, en total, 249 envoltorios de papel con “sustancia blanca pulvolurienta”. Dos sobres llevaban indicaciones de uso: “culpa y autorreproche” y “violencia y enojo”. Dieron con los papeles la noche de los 50 allanamientos en simultáneo, el 22 de agosto. Estaban en el departamento de Georgina Ivonne Hirschfeld, alías “Pet”, “Petu” o “Petunia”, miembro de la Escuela de Yoga de Buenos Aires, la organización investigada, entre otros delitos, por trata de personas para explotación sexual. El Juzgado Federal N°4, que interviene en la causa, mandó a peritar los sobres. Pensaban que en esas bolsitas había cocaína, pero la pericia química determinó que se trataba de “azúcar reductora”, es decir, edulcorante en polvo

"Yo hago lo que se me canta": Declararon las alumnas de la Escuela de Yoga y ninguna se percibió como víctima

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Georgina Ivonne Hirschfeld es miembro de la Escuela con el rango 7 informal, un escalón antes que el líder, Juan Percowicz. Es venezolana, licenciada en Química y tiene 52 años. Está detenida, imputada por los delitos de asociación ilícita, lavado de activos y trata de personas. De acuerdo al procesamiento, ella estaba a cargo de Las Ghostbusters. Para los investigadores, esa unidad de negocios de la Escuela se ocupaba de reclutar y adoctrinar a mujeres para que ofrecieran servicios sexuales llamados “ceremoniales”. Además, Pet habría estado encargada de repartir los bienes de los alumnos fallecidos.

La versión de Hirschfeld es diferente. Hace unos días, el 5 de octubre, amplió su declaración indagatoria. Vía Zoom explicó: “En cuanto a los ceremoniales que yo hago son rezos que sirven para lograr algo en beneficio de la persona que me los pide, cada persona que me pide hacer un ceremonial me dice que es lo que necesita, en base a lo que me pide organizamos la manera de hacerlo, no tiene ninguna connotación sexual. Son ceremoniales de magia blanca, no hay nada delictivo, nada dañino. A veces encendemos una vela, hacemos un brindis, hacemos una limpieza con vinagre, con ruda. Hay muchas variedades, pero nunca jamás hay coerción, jamás hay captación, nunca jamás hay obligación y explotación de ninguna índole”.

De los 249 envoltorios recibidos por la Dirección de Criminalística y Estudios Forenses, el Departamento de Drogas de Abuso eligió 60 muestras al azar, cada una de menos de 1 gramo. El resultado fue “Positivo para azúcar reductor” de todas las muestras y “Negativo para cocaína”. El informe indica que utilizaron dos técnicas para el peritaje. En ambas la conclusión fue la misma: azúcar y ningún indicio de “sustancia estupefaciente o psicotrópico”.  

“Las Ghostbusters -dice el expediente- se encargaban de realizar ‘ceremoniales’ pudiendo consistir estos en posibles ‘brujerías’ y, además, se encargarían de repartir los bienes muebles de los ‘alumnos’ que fallecían. Su jefa sería ‘Petu’, que se trataría de Georgina Ivonne Hirschfeld”. El expediente toma en cuenta como prueba un cuaderno de Hirschfeld en el que la mujer habría descrito como “gatos” a las mujeres que participaban de los encuentros sexuales y un papel secuestrado en su departamento con la frase: “Yo soy la líder de las Ghostbusters, porque mis clientes se sienten muy queridos por mí. Con mi geishado con mis clientes de Ghostbusters lo ayudo al Jefe”

También incorporaron como prueba documentación guardada bajo el nombre de “Astral Cleansing División” -División de limpieza astral, traducido-. Hay un dibujo de seis mujeres con ropas rojas y azules y varios nombres, entre ellos Mendy -alias de Susana Mendelievich, informal 7-, Loiacono -por Verónica Iácono, prófuga- y Hirschfeld. “Aparentemente, se ocupaban de realizar la misma tarea de ‘limpiezas astrales’, y el dibujo dice ‘2002’, por lo que este podría ser un grupo antecesor de las Ghostbuster actuales”, sostiene la investigación.

“La escuela me ayudó a terminar mi carrera y recibirme con un promedio cercano a 9”

Son 19 los detenidos en el marco de la causa, algunos con prisión domiciliaria, un derecho al que accedieron por la edad. Al momento de la indagación, unos días después de haber sido detenidos la noche del 22 de agosto, todos se quejaron de “la violencia con la que se llevaron a cabo los allanamientos”. Por otro lado, la Justicia llamó a declarar a las mujeres a las que identificó como víctimas de la organización: ninguna, por lo pronto, se percibe de tal manera y pide que liberen a los detenidos.

Georgina Ivonne Hirschfeld, alías “Pet”, es hija de alemanes y llegó a la Argentina siendo adolescente, en 1983. A la Justicia dijo que “no pertenezco a ninguna asociación ilícita” y que “la Escuela de Yoga de Buenos Aires es una escuela libre, todos los miembros somos adultos totalmente conscientes de nuestras actividades, nuestras profesiones, tenemos nuestros trabajos totalmente lícitos, legales”. Contó que su ingreso a la organización fue en 1991, cuando tenía 21 años y estaba a punto de terminar la Licenciatura en Química. “La escuela me ayudó a terminar mi carrera y recibirme con un promedio cercano a 9”, insistió.

Hirschfeld es dueña de un caballo. Pidió al juez que le devuelvan los documentos del animal: “Su libreta sanitaria, su documento de identidad y boleto de compraventa, él no tiene nada que ver y yo tampoco con ningún delito”, dijo. También se refirió a las fotos que se llevaron de su departamento, imágenes en las que está desnuda y forman parte de álbumes personales: “Secuestraron fotos de mi intimidad personal, violaron mi intimidad”. Los investigadores concluyeron que ella se ocupaba de repartir los bienes de los alumnos fallecidos. Sobre eso remarcó: “Tampoco repartimos objetos y bienes de ninguna persona, ni viva ni fallecida”.

VDM/MF

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