Gabriel Blanco, autor del estudio sobre la posibilidad de derrames offshore: “Cuando se dice que en la Argentina no los hubo, hay que preguntar cómo se sabe porque no hay registro oficial”

Gabriel Blanco

Cuando voceros del Gobierno y de la industria aseguran que la exploración y la explotación de hidrocarburos en el mar argentino se hará respetando los máximos criterios ambientales, es difícil saber en qué se amparan, porque en la Argentina no existe ninguna base de datos que de cuenta de los derrames de petróleo o químicos asociados a la actividad.

En cambio, en los Estados Unidos y en Brasil, sí hay información pública, que fue producida por entes oficiales. Los números son alarmantes. Fue usando esas mismas cifras, que reflejan más de medio siglo de actividad, que los científicos de la Universidad Nacional del Centro (UNICEN) determinaron que hay casi un cien por ciento de posibilidades de que se produzcan derrames si se consuma la explotación en nuestras costas.

“La evaluación realizada muestra que la probabilidad de ocurrencia de derrames para los diferentes niveles de producción offshore obtenida a partir de más de 50 años de datos estadísticos. Los resultados revelan que, para algunos niveles de producción estimados para la plataforma argentina, la probabilidad de ocurrencia de derrames es mayor a 99%. Incluso de derrames de grandes cantidades, de mayores a mil barriles de petróleo”, indica el estudio.

El informe fue elaborado por el Centro de Tecnologías Ambientales y de Energías de la Facultad de Ingeniería de la UNICEN, que dirige Gabriel Blanco. El científico es autor del IPCC (el panel de la ONU que estudia el cambio climático), fue negociador en nombre de la Argentina en diversos foros, incluyendo el que terminó produciendo el Acuerdo de París, en 2015. Es, además, autor de libros y de diversas publicaciones.

El estudio, reveló Blanco, fue elaborado a partir de un ejercicio llamado “Escenarios energéticos”, que se realiza para proyectar cómo será la matriz energética de la Argentina en un escenario cambiante, con una atmósfera que se calienta. Fue una publicación interna del grupo de la UNICEN, que no contó con financiamiento de ninguna fuente externa. Sin embargo, sus resultados fueron compartidos con la organización Greenpeace, que lo utilizó en sus campañas.

En los últimos días, Blanco, que no tiene redes sociales, fue objeto de furiosas críticas por sectores que están a favor de la explotación de hidrocarburos en el Mar Argentino. “Cuando se dice que en la Argentina no hubo derrames, habría que preguntar cómo se sabe eso porque no hay registro oficial de tal cosa”, indicó.

En cambio, los registros de los Estados Unidos arrancan en 1964, y en Brasil en 2012. Para llegar a la conclusión de que en la Argentina se produciría un evento de derrame con total certeza, se cruzaron los datos estadísticos de los dos países contra el escenario de “Estimaciones de potencial económico del océano en la Argentina'', que fue elaborado en el marco del proyecto Pampa Azul. Para esto, se utilizó “el método estadístico de Poisson, que se usa para eventos  impredecibles, o aleatorios, que no están conectados el uno con el otro”, explicó.

Blanco señaló que el cálculo de probabilidad se hizo con un criterio conservador, ya que se decidió no incluir en el análisis el derrame de la plataforma Deepwater Horizon, en el Golfo de México, ocurrido en 2010, uno de los peores daños medioambientales de la industria en la historia. Tampoco se incluyeron la probabilidad que ocurran otro tipo de accidentes, como derrames de productos químicos, de origen oleoso o sintéticos, que afectarían del mismo modo al ecosistema marino.

Según la publicación The Hill, en los Estados Unidos se derraman todos los años un promedio de 3.361.445 litros de petróleo, lo que ha vuelto la explotación offshore terriblemente impopular. En el año 2019, cuando el entonces presidente Donald Trump quiso darle luz verde a la producción hidrocarburífera en ambas costas, la oposición fue total, sin grieta política.

“En el tenso clima político actual, es casi imposible encontrar un tema verdaderamente bipartidista. Pero la perforación de petróleo y gas en alta mar es uno de ellos. Tanto los demócratas como los republicanos se oponen mayoritariamente a las perforaciones en las costas estadounidenses”, escribió la publicación. 

“Las perforaciones petrolíferas en alta mar son muy impopulares en todos los partidos. Gobernadores de ambos partidos de 17 estados costeros han anunciado su oposición a las perforaciones petrolíferas en sus costas. Más de 330 municipios de las costas oriental y occidental han aprobado resoluciones contra las perforaciones petrolíferas en alta mar y las explosiones sísmicas con cañones de aire. Un grupo de 37 senadores envió una carta al secretario de Interior expresando su firme oposición a los planes del departamento de ampliar las perforaciones en alta mar a nuevas zonas. Toda la delegación federal de Florida, compuesta por 29 legisladores, envió una carta al secretario de Defensa expresando su preocupación por la ampliación de las perforaciones en alta mar”, agregaba.

Curiosamente, las preocupaciones que expresaban en los Estados Unidos son exactamente las mismas a las que esbozan las asambleas en las ciudades costeras, donde se acusa de “extremistas” y de “ambientalistas” a la gente que está en contra.

Según Blanco, la cantidad de eventos o derrames que podrían ocurrir en la Argentina dependerá del escenario de producción que termine materializándose y que describió el estudio de Pampa Azul. “Los resultados muestran que a medida que la producción crece tenés más probabilidad de más cantidad de derrames, pero también de que estos derrames sean de mayor magnitud. A medida que haya mayor producción, la probabilidad de que haya derrames de mayor magnitud también crece”. 

Aunque la geología de la plataforma argentina tiene sus características particulares, Blanco dice que “usando base de datos distintas, cuyos indicadores dan resultados similares en Estados Unidos y Brasil, uno sabe que está posicionado en una metodología sólida”.

El estudio sólo contempla la posibilidad estadística de derrames en plataformas y no del transporte de los hidrocarburos en barcos, que también ocurren. “Las posibilidades de derrames mostradas, llegando a la certeza de ocurrencia para ciertos casos, debería ser causal de aplicación del principio precautorio establecido en la Ley General del Ambiente”, indica el informe.

El estudio de la UNICEN no analiza cómo sería la pluma de dispersión en caso de que ocurra los derrames que predicen con la extracción offshore, ni contempla los daños en la fauna que puedan ocurrir con la utilización de los cañones de aire comprimido que se usan en las etapas de prospección del subsuelo marino.

MA

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