Cuando las máquinas atacan (y se acerca el fin del mundo)

Los Mitchell vs. las máquinas, la película de animación que arrasa

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“Definitivamente, por más que me estrujo el cerebro, no se me ocurre nada más”. Eso le respondió el escritor César Aira a su colega Alan Pauls después de cruzar varias preguntas para una entrevista por mail que salió en la revista Lengua, una publicación que pertenece a la multinacional Penguin Random House, donde, si se navega con ganas, aparecen otras charlas jugosas (Fito Páez con Chico Buarque, por ejemplo, o Pilar Quintana, la escritora colombiana de quien ya hemos hablado por acá, con Mariana Enriquez).

Hay mucho para rescatar de ese diálogo –y, como siempre que Aira habla, conviene prestar atención, como en esta entrevista que publicamos en elDiarioAR hace poquito–, pero yo me quedé con dos. Por un lado, ese gesto del escritor, de marcar que no siempre hay más, de asumir una imposibilidad, de poner un límite.

Y por otro, un lío técnico que describe Alan Pauls y que complica cualquier intercambio por correo electrónico: Aira mandaba sus respuestas en formato odt, un tipo de archivo que Pauls desconocía, pero que su computadora leía sin problemas. Sin embargo, cuando él quería trabajar sobre el material del entrevistado con su Word habitual, el sistema le avisaba que, por algún tipo de incompatibilidad, corría el riesgo de perderlo todo. Así que tuvo que dejar de lado la comodidad de su sistema conocido y tomar las palabras de Aira en el formato que venían. Otro confín, otro hasta acá.

De entuertos con la tecnología, de incongruencias y de fronteras hablamos en esta entrega de Mil lianas. O no.

1. La familia Mitchell vs. las máquinas. “Parece una ley: todo lo que se pudre forma una familia”. De tan ajustado, de tan insoslayable y de tan repetido –también– ese verso de Fabián Casas, que forma parte del poema Hace algún tiempo y aparece en su libro Tuca (1990), se volvió universal (a propósito: tenemos a Casas todos los sábados en el diario, no se olviden, les dejo por acá su última entrega).

Vuelvo: algo de ese perfume, de eso que dejó de ser pero se ve obligado a convivir pese a su inevitable fermentación, se respira en La familia Mitchell vs. las máquinas, la película animada que acaba de estrenarse en Netflix y que arrasa entre lo más visto de esa plataforma.

Sin embargo, pese a que cuenta una historia de enfrentamiento generacional en un mundo que podría llegar a su fin ante una especie de rebelión de las máquinas, la película está llena de humor en los diálogos, de guiños pop, de citas a otras películas, de cuartas paredes que se rompen, de ironías sobre los gigantes tecnológicos y sus mecanismos muchas veces perversos. El tipo de animación, además, presenta tantas capas, figuras y detalles súper atractivos que demuestra que esa forma narrativa pareciera no tener límites a la hora de explorar.

Un extra para prestar atención: si la ven con el audio original van a notar que la villana de la historia está interpretada por la actriz británica Olivia Colman, una favorita total de esta casa. En series, la pueden encontrar en el policial Broadchurch; en un papel chiquito e irritante de Fleabag y por supuesto en The Crown. En películas se lució últimamente por su rol en la demoledora El padre, junto a Anthony Hopkins (otra vez una familia, otra vez un derrumbe, en fin).

La familia Mitchell vs. las máquinas, dirigida por Michael Rianda y Jeff Rowe y producida por Chris Miller y Phil Lord (las mentes detrás de películas animadas como Spider-Man: Un nuevo universo, LEGO, la película y Lluvia de hamburguesas, entre otros) está disponible en Netflix.

2. Carne y sangre (Flesh and Blood). Como en Broadchurch, la serie que mencionaba recién, también hay acantilados, un hecho que viene a romper la calma aparente del paisaje y una intriga.

La miniserie británica Carne y sangre (Flesh and Blood) muestra a una familia, pongamos, burguesa, con una madre viuda por más de un año y tres hijos grandes, todos ellos involucrados en distintos problemas personales. 

Casi desde el principio, se ve el conflicto central por el que girará toda la historia: la mujer, que está por cumplir 70 años, reúne a todos para presentarles a su nueva pareja, Mark, un hombre sobre el que se posarán todas las miradas y también las sospechas. Algo pasa a partir de ese día, aunque al comienzo no se termina de saber bien qué ni cuál de todos es la víctima de algún tipo de crimen, mientras el relato avanza hacia adelante y hacia atrás mediante la declaración de una vecina bastante chismosa a la policía.

Prefiero no contar más de la trama, pero sí decirles que se sostiene muy bien, a lo largo de los cuatro capítulos, una especie de todos contra todos, el juego de la sospecha, la tensión y también en ese cúmulo de posibles traiciones que implica siempre el drama familiar.

Carne y sangre es una producción del canal británico ITV y se puede ver por Europa Europa. Entre los protagonistas están Imelda Staunton y Stephen Rea.

3. Oh, la humanidad. Algunos quizá lo saben, por las dudas les cuento: cada 15 días salen historias de impostores que escribo para el diario y pueden leer acá. Son perfiles de grandes simuladores, artistas del engaño, infiltrados y todo tipo de estafadores que a lo largo de la historia se destacaron por su astucia y, a la vez, en la mayoría de los casos, que también fueron puntapié para libros, crónicas, documentales y otras producciones culturales.

Buscando material para próximas entregas me topé con el capítulo de un podcast en el que se hablaba sobre falsificaciones. Desde obras de arte hasta billetes, los conductores hacían un repaso por grandes historias y personajes insólitos, siempre en un modo amable y cero solemne. A partir de ahí me enganché con varios más que, por lo general con la ciencia de fondo aunque no en primerísimo primer plano, van desde cómo se operaba a las personas en la época victoriana hasta un episodio muy particular protagonizado por Susana Giménez.

El podcast se llama Oh, la humanidad y está producido por El Gato y la Caja, ese proyecto de comunicación que se encarga, mediante vías siempre novedosas y atractivas, de sacar la ciencia a la calle, de alguna manera, con un equipo de profesionales de disciplinas diversas interesados en la investigación científica.

En Oh, la humanidad los disparadores para cada episodio son diversos, pero la pregunta y la curiosidad a la hora de rastrear historias y narrarlas es siempre la misma: en 2021 el conjunto de personas que habita el mundo está a punto de alcanzar los ocho mil millones, ¿cómo podemos ser tantos y, a la vez, sentirnos tan especiales?

El podcast Oh, la humanidad es una producción de El Gato y La Caja y Posta. Conducen Florencia Fernandez Chiappe y Juan Manuel Carballeda. Se puede escuchar por acá y por acá.

4. Paisaje sonoro de Uruguay. “Hace más de 15 años que capto sonidos de la naturaleza”, explicó recientemente en una entrevista Juan Pablo Culasso, una auténtica celebridad uruguaya, a quien presentaban en ese artículo como “el único observador de aves ciego del mundo”. Investigador consagrado en distintas partes del mundo, estudioso del sonido de las aves y experto en registrarlas, en la actualidad es capaz de diferenciar a más de 700 pájaros por su canto.

Ahora Juan Pablo lanzó una nueva propuesta: acaba de publicar su mapa sonoro natural del Uruguay, que cuenta con grabaciones de distintos puntos de ese país. Es que esta particular cartografía ofrece, a lo largo de más de dos horas, un viaje muy atractivo por sonidos que van desde un atardecer en Cabo Polonio, hasta el mediodía en Parque Teresa y otros rincones que todavía preservan su encanto natural, entre ríos, pájaros y todo tipo de paisajes.

Según él mismo contó, hay detrás una combinación de intenciones: por un lado, el registro documental y, por el otro, un llamado de atención “que intenta encender una luz amarilla” sobre el estado de conservación de algunas áreas naturales de su país.

Mapa sonoro natural del Uruguay está disponible en Spotify

¡Hasta la próxima!

AL

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