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BOLSILLO E INFLACIÓN

La inflación bajó al 1,9%, pero los gastos fijos suben más que el promedio y golpean al salario

A dos años y medio de haber asumido en la Presidencia, Javier Milei no cumple su principal promesa: la inflación sigue golpeando a los bolsillos, y en especial a los de los trabajadores.

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La inflación de junio fue de 1,9% y volvió a perforar el piso del 2%, según informó este martes el Indec. El dato confirma una desaceleración del índice general y le da al gobierno de Javier Milei un número para mostrar, pese a que en los primeros seis meses de su tercer año de mandato el IPC acumuló una suba de 16,8%, y la variación interanual llegó al 33,5%.

El promedio, de todas maneras, vuelve a contar sólo una parte de la historia. Para los trabajadores, un salario no se gasta en “IPC”: se gasta en alquiler, luz, gas, transporte, comida, medicamentos, internet, colegio y expensas.

Ese recorte cambia la lectura del dato. En junio, los bienes subieron 1,4%, por debajo del promedio general. Los servicios, en cambio, aumentaron 2,9%. La diferencia se repite en períodos más largos: en el primer semestre, los bienes acumularon 14,8%, pero los servicios subieron 20,9%. En la comparación interanual, la brecha es todavía mayor: 29,4% contra 42,4%.

La inflación mensual, entonces, bajó más por el lado de los bienes que por el lado de los gastos que muchas familias no pueden postergar. Los servicios son justamente una parte cada vez más pesada del presupuesto de los hogares: alquiler, electricidad, gas, agua, transporte, salud, educación, conectividad y otros pagos mensuales que no se resuelven comprando menos unidades en el supermercado.

La división con mayor aumento del mes fue Recreación y cultura, con 4,2%, impulsada por paquetes turísticos. Pero entre los rubros de mayor peso cotidiano también hubo subas superiores al promedio: Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentó 3,3%; Salud, 2,9%; y Bebidas alcohólicas y tabaco, 2,1%. Transporte subió 1,6% y Educación, 1,7%.

El dato de vivienda es especialmente sensible. Esa división acumula 25,1% en el primer semestre y 47,8% interanual, muy por encima del índice general. En el interior del rubro aparecen aumentos de alquileres, electricidad, gas y otros combustibles. En GBA, Noreste y Patagonia, esa división fue la de mayor incidencia en la inflación mensual, según el propio informe del Indec.

También los precios regulados siguieron corriendo por arriba del promedio. En junio subieron 2,3%, frente al 1,9% del nivel general. En el primer semestre acumularon 23% y en doce meses llegaron al 44,6%. Ese grupo incluye tarifas de servicios públicos, transporte público, combustibles, salud, educación formal, telefonía y otros precios con fuerte peso estatal o impositivo.

El Gobierno suele presentar la baja de la inflación como prueba de ordenamiento económico. Pero para los hogares trabajadores, la discusión central cuánto queda del ingreso después de pagar los gastos fijos. Si el salario se encuentra con servicios que suben más que los bienes, con regulados que aumentan más que el promedio y con vivienda casi 48% arriba en un año, la desaceleración estadística no parecer ser ningún alivio.

Alimentos y bebidas no alcohólicas subió 1,3% en junio, por debajo del nivel general. Ese dato ayudó a moderar el IPC del mes. Pero incluso allí hay diferencias importantes en la canasta concreta que llega a la mesa: en GBA, el tomate redondo aumentó 22,5%, la papa 4,8%, la lechuga 4,6%, el pan francés 4,1%, la cebolla 3,9% y los fideos secos tipo guisero 3,4%.

La baja de algunas frutas y carnes compensó parte de esos aumentos. Pero la experiencia de compra de los hogares no siempre se parece al promedio de una división completa. En una familia que consume más verduras, pan, fideos o productos de almacén, la inflación efectiva puede ser más alta que el 1,3% de Alimentos o que el 1,9% del índice general.

La inflación no es lo que parece

El dato oficial sigue medido con una canasta cuya actualización fue postergada. El nuevo IPC, basado en una estructura de consumo más reciente, debía reemplazar a la medición vigente, pero el Gobierno decidió demorar su implementación tras la salida de Marco Lavagna del Indec. Esa discusión no invalida el dato publicado, pero sí vuelve necesario leerlo con cuidado: la forma de medir también define qué peso tienen los gastos que hoy ocupan más lugar en el presupuesto familiar.

Junio dejó, entonces, una doble foto. La inflación general bajó y marcó el registro mensual más bajo del año. Pero los precios que organizan la vida cotidiana de los trabajadores no se comportaron todos igual. Los servicios subieron más que los bienes, los regulados más que el promedio y vivienda volvió a quedar entre los rubros más dinámicos.

Para el Gobierno, el 1,9% puede ser una señal de éxito. Para los trabajadores, la pregunta sigue siendo otra: si el salario alcanza después de pagar los gastos que no se pueden esquivar. En esa cuenta, la inflación puede bajar en el índice general y, al mismo tiempo, seguir pesando donde más duele: en los gastos fijos del mes.

JJD

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