“No me mande al infierno”: el último pedido de un preso turco a Javier Milei para evitar ser extraditado
“Presidente, por favor no me mande al infierno, salve mi vida”. Ese es el ruego de un preso turco, alojado desde 2020 en el penal de máxima seguridad de Ezeiza. Se llama Serkan Kurtulus y sostiene que, si Argentina concreta su extradición, el gobierno de su país, a cargo de Recep Tayyip Erdoğan, lo torturará y lo matará.
Sus numerosos pedidos de refugio en la Argentina han fracasado. La Justicia autorizó su extradición, pero su último recurso es que el presidente Javier Milei no dé el visto bueno final y rechace o demore la extradición. El mandatario no tiene plazo para tomar esa decisión.
El trámite de extradición en la Argentina ya se extendió durante varios años. La defensa siempre sostuvo que el pedido formulado por Turquía respondía a una persecución política y advirtió que, si Kurtulus era enviado a ese país, correría riesgo de ser torturado o asesinado. Sin embargo, los tribunales argentinos concluyeron que correspondía conceder la extradición.
El gobierno [de Erdoğan] va a matarme porque mandaban armas de guerra a grupos terroristas. Y yo fui testigo y quiero declarar
Con esa etapa ya concluida, el expediente pasa a la órbita del Poder Ejecutivo. De acuerdo con la legislación argentina, una extradición autorizada por la Justicia no se ejecuta automáticamente: la entrega efectiva requiere la decisión final del Ejecutivo nacional. Por ese motivo, el destino de Kurtulus depende ahora de lo que resuelva el mandatario libertario.
El gobierno de Erdoĝan lo acusa de haber liderado una organización criminal con antecedentes por homicidios, tráfico de armas, secuestros y extorsiones en los años 2016 y 2017.
“El gobierno va a matarme porque mandaban armas de guerra a grupos terroristas. Y yo fui testigo y quiero declarar”, dijo recientemente Kurtulus en declaraciones exclusivas desde la cárcel a las que tuvo acceso elDiarioAR. Agregó que también le pidieron “muchas cosas ilegales”, como matar a Can Dündar, un periodista turco refugiado desde 2016 en Alemania. En aquel entonces se negó a hacerlo, decidió escapar de su país y finalmente recaló en Buenos Aires.
Por otra parte, Dündar, el exdirector de un importante diario opositor de Turquía, fue condenado en ausencia a 27 años de prisión en su país por haber revelado que los servicios de inteligencia enviaron armas de guerra a Siria. Sabía que entrar en una cárcel turca sería un infierno. Huyó y consiguió asilo en Berlín.
Un encuentro en Ezeiza
El periodista Dündar supo que Kurtulus tenía el encargo del gobierno turco de asesinarlo, pero que había desistido de hacerlo. En los últimos años se involucró con el caso de la prisión en Buenos Aires del asesino que no fue. En abril de 2023, Dündar viajó a la capital argentina para entrevistar a su compatriota.
“Esta es la entrevista más importante de mi vida”, dijo mientras entraba al penal de Ezeiza en 2023. Luego de una breve espera, los agentes del Servicio Penitenciario llevaron a Kurtulus a la sala donde tendría lugar la entrevista. Se lo veía algo nervioso, no sabía cómo sería recibido por el periodista. Sin embargo, el encuentro fue amable e intercambiaron un fuerte apretón de manos.
Para Dündar, ese encuentro era la señal de “perdón” que hacía mucho le debía. Pudo haberlo matado, pero desistió y debió abandonar su vida y sus afectos para siempre. Por esa razón llegó desesperadamente a Buenos Aires, donde fue arrestado por ingresar al país con documentos falsos.
Quedaron solos con el camarógrafo alemán en la sala de entrevistas por espacio de casi una hora. El periodista dijo que hubiera necesitado al menos una hora más, pero que había podido recabar bastante información. Salió convencido de que debía ayudar a su compatriota a conseguir refugio en la Argentina, ya que si lo extraditaban, sería brutalmente torturado y, muy probablemente, asesinado.
Dündar incluyó aquella entrevista en un documental llamado “La lista de terror de Erdoĝan”, que expuso el caso de Kurtulus y los de otros compatriotas en varios países europeos que son perseguidos por ser críticos del régimen. También plasmó aquel encuentro en un libro titulado “Conocí a mi asesino”.
El pedido del preso a Milei
Consultado hace unos días sobre cuál es su pedido al presidente argentino, Kurtulus respondió desde la cárcel: “Pido refugio en la Argentina porque si me extraditan, van a matarme en Turquía. Y yo quiero salvar mi vida. Quiero vivir, no morir”. El régimen de Erdoĝan ha desoído fallos que le ordenaban liberar a periodistas y políticos encarcelados. En el país que gobierna desde hace casi doce años son numerosas las denuncias por secuestros y desapariciones de opositores políticos.
En caso de quedar libre y con estatus de refugiado en la Argentina, el criminal turco arrepentido dice que su padre, que es ciudadano alemán, abriría un restaurante de comida turca para que él regentee.
Pido refugio en la Argentina porque si me extraditan, van a matarme en Turquía. Y yo quiero salvar mi vida. Quiero vivir, no morir
No será una decisión fácil para el presidente Milei, considerando el prontuario del acusado. Pero ante la ausencia de garantías para Kurtulus y el riesgo de que el gobierno de Erdoĝan lo asesine en cuanto pise Estambul, tampoco podría ignorar los innumerables pedidos de organismos de derechos humanos y del mismo periodista Dündar para que no lo extraditen.
Por su parte, desde Berlín el periodista ha dicho que está dispuesto a viajar a la Argentina para reunirse con el Presidente o a quién éste designe. Dündar, que lleva años investigando la persecución de sus compatriotas en todo el mundo, quiere contarle personalmente al gobierno argentino los casos de ciudadanos turcos que fueron extraditados y allí brutalmente torturados durante días y asesinados.
En este tipo de procesos, la intervención del Poder Ejecutivo no constituye una mera formalidad. La legislación argentina le otorga la facultad de disponer o no la entrega del requerido una vez finalizada la instancia judicial, teniendo en cuenta no sólo los aspectos jurídicos del caso sino también las obligaciones internacionales asumidas por el país y las circunstancias particulares que pudieran impedir una extradición.
En definitiva, la decisión final sobre el destino de Serkan Kurtulus ya no depende de los jueces. Depende del presidente Javier Milei.
MC
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