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Más que un actor

Murió Luis Brandoni: el actor que organizó a sus pares y fue perseguido por el peronismo y los militares por su militancia sindical

Una foto del sindicalista y actor Luis Brandoni en la avenida Santa Fe, ciudad de Buenos Aires, julio de 1975.

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20 de abril de 2026 10:51 h

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La muerte de Luis Brandoni, ocurrida este lunes, puede recorrerse siempre desde el trabajo pero desde diversas ópticas: la del cine, la del teatro, la de la política partidaria y, también, la del sindicalismo. Antes de consolidarse como uno de los actores más reconocidos de nuestro país, Brandoni fue parte de una generación que —como pocos— entendió la actividad artística como un espacio de organización colectiva.

Se afilió a la Asociación Argentina de Actores en 1962, en sus primeros años profesionales, cuando el oficio estaba atravesado por la inestabilidad, la intermitencia laboral y la dependencia de circuitos de contratación poco regulados. El sindicato funcionaba entonces como una herramienta para ordenar un mercado fragmentado, fijar condiciones mínimas y construir identidad profesional en un sector donde el trabajo no siempre tenía continuidad. Desde ese lugar, el sindicato negociaba convenios, fijaba condiciones de contratación y funcionaba como respaldo frente a la inestabilidad del sector.

Una militancia temprana y sostenida en el tiempo

Con el paso de los años, Luis Brandoni se convirtió en uno de los principales dirigentes del gremio: fue secretario general entre noviembre de 1972 y diciembre de 1983, en una etapa marcada por una creciente conflictividad política y social.

Las listas negras, las presiones y las amenazas formaban parte del clima de época. El sindicalismo de actores no se ceñía a la discusión de sueldos sino que implicaba todo un posicionamiento frente a un proceso político que avanzaba sobre libertades básicas, tanto en la democracia, con el peronismo, como posteriormente en la dictadura, con los militares y sus colaboradores civiles. Brandoni, siempre lúcido, lo advirtió y se involucró de inmediato.

Por eso se convirtió en blanco de la Triple A, la organización paramilitar del gobierno peronista. En septiembre de 1974 se exilió en México tras recibir amenazas. Regresó al país en julio de 1975. Un año después, ya bajo la dictadura iniciada en 1976, fue secuestrado y sometido a torturas tras salir de una función teatral. En esos años, además, la Asociación Argentina de Actores fue intervenida por la dictadura, lo que desarticuló la organización sindical del sector.

La militancia sindical tuvo consecuencias directas sobre su vida personal y profesional. Pero la defensa del trabajo actoral permaneció ocupando el centro de su recorrido gremial. En un sector donde la discontinuidad era y aún es regla —rodajes que terminan, temporadas que se interrumpen, contratos breves—, la organización colectiva buscaba generar previsibilidad y protección. Salarios, condiciones de contratación y cobertura social eran parte de esa agenda.

Brandoni formó parte de ese proceso. También proyectó esa experiencia a nivel internacional: fue vicepresidente de la Federación Internacional de Actores.

Con el paso de los años, combinó su trayectoria gremial con la política institucional. Volvió a ocupar la secretaría general de Actores en 1996 y renunció en 1997 para asumir como diputado nacional por la Unión Cívica Radical, cargo que desempeñó hasta 2001. El pasaje del sindicato al Congreso prolongó una lógica de representación que había construido en el ámbito laboral.

Sin embargo, esa trayectoria no terminó de forma lineal. Con el tiempo, su vínculo con la Asociación Argentina de Actores se deterioró. En 2017 formalizó su alejamiento del sindicato, del que había sido uno de sus principales referentes, en medio de fuertes diferencias con su conducción, identificada con el kirchnerismo. Brandoni cuestionaba ese posicionamiento político y sostenía que ya no representaba al conjunto del colectivo actoral, en un escenario de conflictos internos y posicionamientos políticos cada vez más marcados dentro del gremio.

La partida de Brandoni es la de un actor que no sólo se destacó por una carrera profesional exitosa, premiada y aplaudida de pie por el público argentino y del mundo (trabajó en cine, teatro y televisión; participó en películas reconocidas y ovacionadas como La tregua, La Patagonia rebelde y Esperando la carroza; El hombre de tu vida, en Telefé, y más recientemente La odisea de los giles o la serie Nada), sino que participó activamente en la organización de su sector, en un momento en que hacerlo implicaba asumir costos concretos, como la persecución, los tormentos y la vida misma.

JJD

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