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QUÉ HACER EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
Turismo

Pulperías bonaerenses: comida casera, historias y tradición familiar

Pulpería Mira Mar funciona como almacén de ramos generales, museo y restaurante de platos tradicionales.

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De San Sebastián a Bolívar

Primero se creó El paraje Miramar y luego el almacén. Se llama así por un sitio que hay en San Sebastián, España, de dónde los Urrutia son originarios”, contó Juan Urrutia, propietario de la pulpería Mira-Mar que le da vida a este pequeño rincón rural de Bolívar.

Mariano, su bisabuelo, llegó a Saladillo en 1876, seis años después se asentó en La Colorada  y abrió el almacén de ramos generales.  “En 1884 compró treinta hectáreas y empezaron una construcción con ladrillos que trajeron desde 9 de Julio porque en Bolívar no había hornos.  De acuerdo con los libros de balance, entre 1890 y 1893, se instalan en la ubicación actual”, detalló Juan, quien rompió con la tradición familiar de llamarse Mariano: “Soy la oveja negra”.

Mira-mar -IG:@pulperiamira-mar- funciona como almacén de ramos generales, museo -a partir de la exhibición de objetos tradicionales de campo- y restaurante de platos tradicionales.

Ofrecemos picadas y los viernes hacemos una peña con sándwich de chorizo y chuleta al pan, así, bien tradicional. Los asados los preparamos con reserva y tienen tiempo de avisarnos hasta el viernes al mediodía”, informó.

Para las fechas patrias se cocinan manjares especiales en grandes cantidades. El último 20 de junio realizaron ochenta kilos de buseca para sesenta personas, y costillar deshuesado relleno acompañado con puré. “Los pasteles y las empanadas los produce mi cuñada, y los asados los hago yo. Es todo casero, hasta la masa”, afirmó.

El lugar conserva el mostrador en el que las mujeres hacían las compras para el hogar, y a un costado, la reja de por medio, donde se vendían bebidas alcohólicas a los gauchos. “Ser pulpero es todo un estilo de vida. Hay que saber tratar con la gente y aprender a estar solo en el medio del campo. El final del otoño es uno de los momentos más crudos, no anda nadie, oscurece a las 18:00 y al otro día, a las 07:00 sigue siendo de noche”, aseguró.

En el paraje habitan, casi de manera permanente, Juan y el vecino que vive frente a la pulpería. Mira-mar está abierta de martes a viernes después de las 16:30, en invierno, y luego de las 18:00, en verano, y sábados desde el mediodía hasta las 16:00.

Familia y tradiciones rurales

En Don Guille, bar de campo - IG @donguillebarcampo- las comidas tienen sabor a casero  y aroma a familia. En este antiguo bodegón de General Rivas, pueblo del partido de Suipacha, todos se rinden ante sorrentinos con masa de espinaca rellenos de mozzarella, roquefort y nuez; provoleta con ajo, ají molido y orégano; y papas con cheddar y panceta ahumada, entre otras delicias.

Todos dicen que comen bien y se van llenos. La elaboración es artesanal, en la cocina está mi viejo y de la atención al público me encargo yo. La masa, las salsas y los rellenos los preparamos nosotros”, expresó Guillermo Fernández, tercera generación de varones que lleva ese nombre en la familia.

El bar ofrece un menú fijo con entrada con fiambres, una empanada, un plato de ravioles o sorrentinos y postre. También se pueden degustar picadas y pizzas. Los y las visitantes se fascinan con las antigüedades que ambientan el espacio y se toman un tiempo para recorrer y observar cada objeto añejo.

Los Fernández compraron la construcción en 2009 y diez años después abrieron el bar de campo que lleva el nombre de su abuelo y de su padre: el almacén de ramos generales data de 1933 y fue unos de los más importantes del pueblo hasta la década del ochenta, cuando cerró sus puertas.

Don Guille abre sábados y domingos al mediodía, y los feriados, depende de la demanda. Dos pulperías icónicas para visitar y conocer las historias que habitan en los pueblos rurales de la provincia de Buenos Aires.

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