ONU: Chile y Argentina encabezan el desarrollo humano de América Latina

El componente de salud y, en menor medida, el de educación, muestran una situación más favorable para las mujeres

La discusión pública en la Argentina suele asumir que el país dejó muy atrás sus años dorados —los de mayor progreso, igualdad y mejores servicios públicos— y que, de un tiempo a esta parte, la calidad de vida entró en un deterioro continuo, en sentido contrario a los vecinos de la región, que son citados como ejemplo a seguir. Si bien hay datos que permiten observar una tendencia declinante en más de un aspecto, de acuerdo a los indicadores que toma Naciones Unidas para evaluar el desarrollo humano de un país, Chile y la Argentina, en ese orden, se destacan en América Latina, seguidos por Uruguay, a cierta distancia. Además, los tres países del Cono Sur integran el grupo considerado por la agencia internacional como "países de muy alto desarrollo humano", en su particular clasificación.

El Índice de Desarrollo Humano (IDH) elaborado por la Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), publicado este martes y correspondiente al período 2019, ubicó a la Argentina en el puesto 46 entre 189 países y territorios analizados. El informe alertó que la marcada pérdida de ingresos de la población entre 2018 y 2019 actuó como contrapeso relativo de estándares tradicionales del país en cuanto a salud, educación y, en cierta medida, igualdad de género. Además, el estudio señaló que, en el plano de la igualdad por ingresos, el país retrocedió.

Comprendido en un rango ascendente entre 0 y 1, el indicador resume la evaluación de progreso a largo plazo en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: una vida larga y saludable (para lo que utiliza el parámetro de esperanza de vida), acceso a la educación (que se mide a través del promedio de años de escolaridad para los mayores de 25 años y los años esperados de escolarización para los niños en edad de ingreso escolar) y un nivel de vida digno (referenciado por el Ingreso Nacional Bruto per cápita). El IDH de Argentina para el 2019 fue de 0,845, puesto 46 en el mundo, y se vio algo erosionado por una caída en el ingreso nacional bruto per cápita desde US$ 21.918 anuales a US$ 21.190. El valor que toma el PNUD no es el nominal —muy depreciado en la Argentina desde la volatilidad cambiaria de 2018— sino el equivalente internacional por paridad en la capacidad de compra. No obstante, la incidencia de la variación del ingreso en el período analizado es relativa, dados los aspectos a largo plazo que toma en cuenta el estudio.

El ranking global es liderado por Noruega (0,957) y todos los países nórdicos se encuentran entre los primeros diez puestos, entremezclados con otras naciones europeas como Irlanda (0,955), Alemania (0,947) y Países Bajos (0,944), y representantes de otras regiones como Hong Kong (0,955) y Australia (0,944). En el otro extremo, la posición más baja fue asignada a Níger (0,394).

En América Latina, Argentina se ubica por encima del promedio (0,766), sólo detrás de Chile, que ocupa la posición 43 (con un valor de 0,851), en la ratificación de un cambio de orden registrado hace pocos años. Detrás de la Argentina está Uruguay, en el puesto 55 en la tabla general (con un valor de 0,817). Más atrás, y ya fuera del rango de países considerados de "muy alto desarrollo humano", se encuentran México (puesto 74), Perú (79), Colombia (83), Brasil (84), Ecuador (86), Paraguay (103), Bolivia (107) y Venezuela (113).

Desigualdad

Para tener una aproximación cuantitativa del impacto de la desigualdad en el desarrollo humano, el organismo ajusta un índice ponderado. Así, mientras que el IDH de Argentina para 2019 es 0,845, cuando este valor se ajusta por desigualdad, cae a 0,729, una pérdida del 13,7%. Como referencia, indica que la caída media debido a la desigualdad en los países con IDH muy alto es de 10,9%, y para América Latina y el Caribe, de 22,2%. 

En Argentina, cada 100.000 nacimientos, 39 mujeres fallecen por causas vinculadas al embarazo y la tasa de fecundidad adolescente es de 62,8 cada 1000 mujeres entre 15 y 19 años.

PNUD

En el análisis de la caída por componente que incide en la desigualdad, la mayor brecha se produce en el de “ingreso” (25,2%), mientras que los cambios en “educación” y “salud” son menores a un dígito (6 y 8,6%, respectivamente). 

Género

El PNUD también mide las desigualdades de género en tres dimensiones (salud, educación y nivel de vida) mediante el Índice de Desarrollo Relativo al Género (IDG), que ubica al país entre el grupo con mejor posición relativa para las mujeres, por encima del promedio regional e incluso del promedio de los países con muy alto desarrollo.

El componente de salud y, en menor medida, el de educación, muestran una situación más favorable para las mujeres argentinas: su esperanza de vida es de 80 años y 73,2 años entre los varones, los años promedios de escolaridad son 11,1 entre las mujeres y 10,7 entre los hombres. Sin embargo, la situación de las mujeres es más desfavorable y de forma significativa en el componente sobre nivel de vida. Mientras que registran un Ingreso Nacional Bruto per cápita de US$ 14.872, los varones exhiben US$ 27.826: cerca del doble. 

El informe integra un segundo indicador referido al género, el Índice de Desigualdad de Género, que refleja las variaciones basadas en tres dimensiones: salud reproductiva, empoderamiento y actividad económica. Cuanto menor es el valor de esta herramienta, menor es la desigualdad de género en los respectivos países. 

Argentina tiene un valor del Índice de Desigualdad de Género de 0,328, el puesto 75 de 162 países. El 39,9% de los escaños parlamentarios del país están ocupados por mujeres y el 59,2% de las mujeres adultas alcanzaron un nivel secundario o superior de educación, en comparación con el 54,8% de los varones. No obstante, cada 100.000 nacimientos, 39 mujeres fallecen por causas vinculadas al embarazo y la tasa de fecundidad adolescente es de 62,8 cada 1000 mujeres entre 15 y 19 años. 

Por otro lado, la tasa de mortalidad materna está por debajo del promedio regional (72,7 cada 100.000 nacimientos), pero presenta una distancia muy marcada en relación con los países con muy alto desarrollo humano (14,2 cada 100.000 nacimientos). Si bien la tasa de fecundidad adolescente se encuentra levemente por debajo del promedio regional (63,2 cada 1000 mujeres entre 15 y 19 años), es significativamente mayor al promedio de los países con muy alto nivel de desarrollo humano, (17,2 cada 1000 mujeres entre 15 y 19 años). 

Presión al planeta

El informe incorpora una herramienta para lograr que la medición del progreso humano exhiba también las presiones a las que los países someten al planeta. Para eso, ajusta el Índice de Desarrollo Humano en función de las emisiones de CO2 y huella material per cápita que genera cada país, lo que refleja la extracción de recursos naturales para satisfacer la demanda doméstica de productos y servicios. En la Argentina hacer este cálculo se traduce en una pérdida en términos de desarrollo del 7,9%. 

La pérdida media en los países con IDH muy alto es de 15,4%, mientras que en América Latina y el Caribe se reduce al 6%. “Como muestra este informe, ningún país del mundo ha logrado un desarrollo humano muy alto sin ejercer una enorme presión sobre el planeta. Pero podríamos ser la primera generación en corregir este error. Esa es la próxima frontera para el desarrollo humano ”, resumió Achim Steiner, administrador de UNDP, en la presentación del informe. 

DT

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