Dos cenas “austeras” para las fiestas se llevan casi una cuarta parte del salario mínimo

Canasta navideña: los productos más populares son los que más aumentaron respecto del año pasado.

Jonathan Raed

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El Índice Barrial de Precios (IBP), que mide la consultora Isepci en el conurbano bonaerense, marca que una cena navideña “austera” aumentó entre un 45% y un 52% respecto del año pasado, en línea con la inflación. La canasta compuesta de 22 productos para una familia de dos adultos y dos menores este año cuesta como mínimo $ 3.089 ($ 966 más que en 2020) si optan por comer pollo, y $ 4.254 ($ 1.451 más que en 2020) si eligen asado. Si la comida navideña se hace con pollo y la de fin de año se extiende a asado, el valor total de las dos cenas sería de $ 7.353. Para una familia cuyo jefe o jefa de hogar cobra el salario mínimo ($32.000 en diciembre), les insumiría una cuarta parte de su ingreso mensual.

La mayoría de los relevamientos publicados en este diciembre sobre canastas navideñas advierten sin embargo que las fiestas continúan siendo más caras que la inflación general y la brecha se estiró en 50 puntos porcentuales en apenas cuatro años. Como agravante, en esta oportunidad, los productos con precios más económicos sufrieron aumentos más fuertes que los “premium”; en otras palabras, todos los productos se tornaron caros.

El habitual informe de la ONG Consumidores Libres apuntó que en la Ciudad de Buenos Aires el precio de 24 productos seleccionados de la llamada canasta navideña tuvo un aumento del 63,83 por ciento, con respecto a la Navidad del año pasado. Se estima que la inflación general del período se ubique en torno al 50%, con lo cual la canasta navideña se habrá ubicado 10 puntos porcentuales por encima de los aumentos generales.

Entre los alimentos de consumo navideño que más aumentaron en el último año se encuentran el pan dulce Bagley con frutas (114%), el champagne Federico de Alvear (103%) y la lata de duraznos de segunda marca (90%).

En todos estos casos, se da la particularidad de que se trata de productos de consumo popular. En el caso del citado pan dulce, pasó de ser el más económico a ubicarse apenas por detrás del más caro.

Esta misma tendencia se observa en las canastas armadas que ofrecen las grandes cadenas de supermercados. En el caso de la caja de Disco Plaza Vea, la más barata aumentó un 147%; la mediana, un 124%, y la Premium, un 90%.

Un fenómeno que se repite

El hecho que de que la canasta navideña aumente por encima de la inflación general no es un fenómeno desconocido ni se limita a los alimentos. Un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) advierte que en los últimos cuatro años la cena navideña “cuesta 5 veces lo que costaba”.

“La misma cena navideña, en diciembre 2017, costaba $ 630 y hoy sale $ 3.240. La Navidad nos cuesta cinco veces lo que costaba”, apuntó Natalia Ariño, economista de FADA. En el estudio, se registró una cena con plato principal (asado, ensalada lechuga y tomate y gaseosa), postre (helado) y brindis con mesa dulce (sidra, pan dulce, turrón, garrapiñada y postre de maní).

“Uno de los datos que más nos llamó la atención es lo que pasó con el helado: en 2017, con $ 1.000 comprábamos 4 potes de 1 kilo y medio. Hoy, esa plata no nos alcanza ni para 1 kilo. La inflación nos dejó sin postre”, destacó David Miazzo, economista jefe de FADA.

Con la misma metodología de contrastar el poder de compra del billete de mayor denominación, en FADA concluyeron que entre la Navidad de 2017 y 2021 “perdimos 59 brindis, 13 pan dulces, 47 turrones y 51 paquetes de garrapiñadas”.

Así las cosas, la inflación navideña de los últimos cuatro años fue del 414%, mientras que la general del período fue del 363% (si se estima en 50% la inflación para todo 2021). Unos 50 puntos porcentuales de distancia. Un abismo.

La consultora económica Quiddity realizó una encuesta entre 1.100 personas a nivel nacional, con el objeto de conocer qué planes tienen los argentinos para celebrar las Fiestas y cuáles son las preferencias de consumo en estas navidades.

Una de las principales conclusiones del relevamiento es que 4 de cada 10 personas declaran que no van a comprar regalos y afirman que la falta de dinero es el motivo principal. En esta línea, un 32% de las personas que sí comprarán regalos regalarán a menos personas.

La indumentaria lidera el ranking de los regalos más populares (67%), seguida por juguetería (58%), cosmética (24%), tecnología (20%), bijouterie (19%), artículos del hogar y decoración (15%). Los canales más escogidos para realizar las compras son los shoppings y/o centros comerciales (44%), online (40%), jugueterías (37%) y la tienda de barrio (34%).

En promedio, se compran regalos para 6 personas, siendo los niños del núcleo familiar íntimo las personas más escogidas (el 76%). Por este motivo, en la Cámara Argentina de la Industria del Juguete tienen “buenas expectativas para la temporada de fin de año”. El antecedente inmediato fue el Día de la Niñez, que “exhibió una recuperación de las ventas de juegos y juguetes”.

Emmanuel Poletto, presidente de la CAIJ, agregó que “con la salida de la pandemia, las familias están con ganas de volver a reunirse y festejar, por lo que esperamos que habrá una buena demanda de juguetes y artículos”.

Si bien el crecimiento de contagios es alarmante y los especialistas auguran una tercera ola de Covid-19 de la mano de la variante ómicron, la encuesta de Quiddity revela que esto no impedirá a las familias juntarse para celebrar.

En promedio, se juntarán 12 personas para las fiestas de fin de año. En tanto, 6 de cada 10 encuestados declaran que es el mismo número con el que pasaron las fiestas el año pasado e inclusive 3 de cada 10 declaran que se juntarán con más personas. Respecto al lugar donde pasarán las fiestas, el 90% de los encuestados respondió que pasaran la fiesta en una casa y junto con su familia nuclear (60%).

JR/WC

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