“Es difícil decidir qué hacer”: comerciantes esperan a que se estabilicen los precios para ajustar valores y reponer stock

Valeria mudó recientemente su negocio de Almagro a Balvanera.

“Mariana, sacale el precio”, le dice Lucía a la empleada de su zapatería ubicada en pleno barrio de Once. Se refiere a unas sandalias que acaban de vender a $1.800. Son de la temporada anterior y aún conservan el mismo valor de enero. “Con eso no voy a llegar a cubrir ni el costo de los productos de la nueva temporada. Lo de verano, no lo puedo regalar”, admite la dueña del comercio ubicado en avenida Corrientes y Uriburu. Sin embargo, asegura que “desde la debacle” de la última semana, no tocó los valores de sus productos, aunque un corredor le recomendó aumentar los zapatos de invierno un 10%. “Estoy a la expectativa de ver qué pasa. Si la fábrica no me aumenta, yo no aumento”, apunta.

Son zapatos clásicos, no de moda. “Puedo guardarlos y venderlos el año que viene”, piensa, aunque enumera una serie de gastos fijos que debe afrontar mes a mes: “Alquiler, luz, empleados”. “Es difícil decidir qué hacer”, repite Lucía que está en el rubro de la venta de calzados hace más de 30 años. Con la vista puesta en los productos de verano que ya están en producción, mantiene el valor de las botas y las ofrece en seis y doce cuotas sin interés. “Es que ya no hay liquidaciones, ¿cuánto más puedo bajar los precios?”.

La inflación de mayo fue del 5,1% y los primeros pronósticos apuntan que para junio la cifra podría ser similar o mayor. La consultora Analytica estima una inflación del 5,4% para junio, mientras que para EcoGo el pronóstico es del 5%, dijo su director, Sebastián Menescaldi, a la agencia NA. El dato del INDEC se sabrá el próximo jueves 14 de julio.

En diálogo con elDiarioAR, Héctor Polino, presidente de Consumidores Libres, indica que el revelamiento de precios de 21 productos de la canasta básica de alimentos del sexto mes del año arrojó un aumento del 4,84%. Mientras que la suma acumulada desde el mes de enero es del 34,20%. Polino estima que la inflación de julio se podría ubicar por encima de la de junio debido al impacto que traería el aumento de las tarifas de gas y luz: “Vamos a pagar más caros los productos de la canasta básica de alimentos porque al aumentarles las estructuras de costo a las industrias que elaboran y producen, los productores y los comercios que venden, sin dudas lo van a trasladar a los precios”, advierte.

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En el caso de Hernán, comerciante mayorista de insumos para la bijouterie, lo que repercute en sus precios es el valor del dólar blue. Este miércoles el dólar volvió a retroceder y se vendió a $250 tras abrir al alza y tocar los $262. En el inicio de la semana, signada por la salida turbulenta del ministro de Economía Martín Guzmán, el dólar paralelo llegó a tocar un nivel récord nominal de $280. “Todavía no tocamos los precios porque estamos viendo en cuánto cierra el dólar. Pero sí vamos a tener que ajustarlos una vez que se estabilice”, señala el dueño del comercio ubicado en la intersección de Uriburu y Sarmiento. Al momento de reponer mercadería, “tomamos el valor del dólar del momento y, en base a eso, sacamos los costos en pesos” agrega.

“Es preferible esperar a que el dólar se estabilice para hacer un ajuste porque podés quedar desfasado con la competencia o remarcar mal”, señala Hernán que, advierte, “algunos se atajan”. Con respecto a las ventas, percibe que estos últimos meses los clientes “se reservan bastante porque no son productos de primera necesidad” los que comercializa. Sin embargo, “dentro de lo malo, el negocio se mantiene bastante, aunque podríamos estar mejor”.

Valeria se ceba unos mates mientras sostiene la mirada hacia la puerta de su nuevo negocio; el mismo que trasladó recientemente desde el barrio de Almagro hacia el de Balvanera. Junto a su hijo, atienden el kiosco y librería ubicado sobre Riobamba al 400. Esta semana una clienta le advirtió: “¿Viste lo que está el dólar?”. “Dije 'chau, mañana me van a querer venir con precios nuevos' así que, con ojitos atentos, antes de hacer el pedido, pregunté los precios y ya me los habían aumentado. Dije que no, los pido cuando los necesite”, cuenta. Quienes le informaron las subas, dice, son las distribuidoras no oficiales de las marcas importantes. Sin embargo, “muchas de las distribuidoras oficiales no nos quisieron entregar mercadería esta semana”. La decisión de Valeria es no aumentar los precios y no comprar a los distribuidores que aumentan. “Prefiero esperar a que todo se estabilice para reponer stock, no tener la mercadería antes que aumentarla porque no me conviene tenerla parada. Esto funciona con la circulación: la plata tiene que entrar y salir, es la única manera que se sostiene un negocio de barrio”, admite.

Y agrega: “Es una locura en la que tratamos como pequeños comerciantes no meternos, porque si no perdemos clientes, buena fama; la gente se empieza a enojar y busca nuevos lugares. Nosotros somos nuevos en la zona y buscamos sumar clientes, no restar. Estamos acostumbrados a vivir bajo presión, con la cabeza abajo del agua y sacarla cada tanto”, cierra Valeria.

AB.

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