De un nuevo régimen laboral a electrodomésticos eficientes: los cuatro proyectos que Matías Kulfas dejó en gateras

Matías Kulfas oficializó su renuncia este lunes

En su carta de renuncia, 14 carillas en las que hizo un minucioso repaso por su gestión, el ahora exministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas incluyó también el detalle de cuatro proyectos que deja en gateras, con “estudios de factibilidad” hechos y a disposición de la gestión entrante. Kulfas, que se ofrece a colaborar con estas iniciativas “desde el llano”, señala que ya fueron conversadas con el presidente Alberto Fernández, por lo que no sería extraño que su reemplazante, Daniel Scioli, las retome al menos parcialmente. 

En primer lugar, propone el “desafío” de reemplazar el “ineficaz, costoso, anti federal e injusto” sistema de subsidios a la energía y el transporte actual por otro que sería “a demanda” y se distribuiría vía billeteras digitales o tarjetas prepagas. “De esta manera los subsidios llegarían a quienes realmente lo necesiten en todo el país” y se los podría administrar en en función del ciclo económico, “aumentando o reduciendo el monto individual del subsidio de acuerdo a la situación socioeconómica de los beneficiarios”. 

No es el único párrafo de su carta que Kulfas le dedicó al tema de lo subsidios energéticos. Antes de llegar a las iniciativas de cara al futuro, se detuvo a criticar que la Secretaría de Energía no haya sido “capaz” de diseñar un sistema de segmentación de tarifas y cobrarle a los ricos y sectores de ingresos medio-altos una boleta de luz y gas sin subsidios. “Como peronista, me avergüenza”, dijo. 

En segundo lugar, Kulfas menciona en su carta un “plan de eficiencia energética” para que a través de la industria nacional se puedan reemplazar electrodomésticos viejos de alto consumo (en particular aires acondicionados, lavarropas y heladeras), por otros de bajo consumo. Este plan, según especificó, permitirá “ahorrar hasta un mes de consumo eléctrico en una primera etapa” y dará trabajo también en la industria del reciclaje. Este proyecto esta listo para ser implementado en los próximos meses por lo que, de hacerlo propio, Scioli podría anunciarlo como una de las primeras medidas de su gestión. 

En tercer lugar, Kulfas listó un “régimen laboral especial para micro y pequeñas empresas”, que fue largamente conversado con las entidades pymes y permitiría formalizar a 4 millones de trabajadores. “Es absurdo exigir a esos pequeños emprendimientos los mismos requisitos que a firmas medianas y grandes”, justificó Kulfas, metiéndose en un debate que le es esquivo a la agenda del progresismo. “Finalmente el Estado termina haciéndose cargo de esos trabajadores informales a la hora de su jubilación mediante un régimen previsional inclusivo”, argumentó.  

Para el exministro, adecuar el régimen laboral para los pequeños empleadores del comercio, la industria y otras actividades  con un esquema legal “ágil y moderno” contribuiría a aumentar la registración y a cerrar la “industria del juicio”, una figura que se suele evocar con más frecuencia desde las filas de Juntos por el Cambio. 

Kulfas propuso eliminar de manera paulatina las retenciones a las exportaciones agroindustriales y reemplazar el actual sistema por un Fondo Soberano

Por último, Kulfas planteó un proyecto ambicioso que, admitió, todavía requiere de un debate amplio con todas las fuerzas políticas y los sectores de la cadena agroindustrial. “Consiste en eliminar de manera paulatina las retenciones a las exportaciones agroindustriales y reemplazar el actual sistema por la constitución de un Fondo Soberano”. Esto implicaría crear un “mecanismo moderno de estabilización de precios ante shocks internacionales”. Operaría para desacoplar el mercado interno cuando los valores internacionales escalen, pero también sostendría el precio para el productor cuando los mercados internacionales marquen una caída fuerte. 

Los fondos recaudados serían para financiar los gastos del Estado pero también para obras de infraestructura en el campo argentino. Además, detalló Kulfas, debería implicar una política clara, que una vez acordada “no se toque por 15 o 20 años, previendo diferentes situaciones en el futuro”. 

DT

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